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Libros 20 SECRETOS DE ESTADO MUERTE EN EL LABERINTO CARNE DE TRUEQUE FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ Casa de Cartón. Madrid, 2011 285 páginas, 17 euros sta novela que ha reeditado Casa de Cartón es una versión aumentada de la original (Sedmay, 1979) y su pertinencia obedece a que, cuando se publicó, consagró a uno de nuestros mejores escritores de serie negra. Fernando Martínez Laínez (Barcelona, 1941) pertenece a esa generación de autores que, como Juan Madrid, renovó el género y lo convirtió en lo que conocemos ahora como thriller, lejos del encanto pop del Manuel Vázquez Montalbán de Yo maté a Kennedy y, por supuesto, de la estupenda serie protagonizada por Plinio. Carne de trueque, además, inauguraba aquí otro género, el de las novelas de espías basadas en tramas que tenían que ver con la guerra fría y la paranoia conspirativa de los servicios secretos. El libro es una muestra cabal de aquellos momentos y no pierde nada treinta años después de su aparición. La persecución de Raúl Sánchez por las calles de un Madrid ya remoto y la investigación del caso, a cargo del inspector Martín, pueden verse como una metáfora descarnada de la caza del hombre y de nuestro más negro pasado. El tiroteo final en Cerro Garabitas adquiere, de esta manera, la fuerza y la persistencia del símbolo. Hay que destacar, también, la eficacia del estilo, netamente norteamericano, en consonancia con el género. JUAN ÁNGEL JURISTO E WIKILEAKS CONFIDENCIAL su objetivo era ser una agencia de inteligencia de la gente para lograr un impacto político máximo revelando secretos de gobiernos y corporaciones, Bergareche precisa que ni Wikileaks es un medio de comunicación ni Assange un periodista, pero que en todo caso forman parte de la que denomina nueva ecuación de la comunicación y merecen disfrutar de las garantías legales que hacen posible la libertad de expresión Recuerda este documentado pero asequible ensayo que para alcanzar sus fines Assange se dio cuenta de que necesitaba del concurso de cabeceras tradicionales y prestigiosas, de ahí que tras las filtraciones sobre Afganistán y la guerra de Irak, en el otoño de 2010 ampliara el grupo de choque mediático. The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y El País sumaron fuerzas y sincronizaron relojes para divulgar, previa edición, una parte de los 251.287 cables del Departamento de Estado norteamericano hurtados a la superpotencia. La parte más apasionante del libro es el relato de cómo estos medios respondieron al reto logístico y tecnológico, pero sobre todo periodístico, de procesar esa selva informativa. Aunque se apunta, se echa de menos un análisis más crítico y exhaustivo de las carencias profesionales a la hora de comprobar y utilizar esa avalancha de confidencias diplomáticas. Son instructivos los capítulos dedicados al nuevo periodista tecnificado ya no basta con la palabra y a las posibilidades que para contar la guerra y otras realidades ofrece el periodismo de datos y su visualización. Aunque relativiza el verdadero impacto del cablegate Borja Bergareche (corresponsal de ABC en Londres) recaba la fundada opinión de expertos como Ben Wizer, abogado de la Liga Americana para los Derechos Civiles, para quien no hay manera de criminalizar lo que hizo Julian Assange sin criminalizar a Bob Woodward y Carl Bernstein por el Watergate y termina por sumergirse en el monstruo de los secretos de EE. UU. y las promesas incumplidas en cuanto a transparencia, con una justa crítica a la opacidad de la Administración española. ALFONSO ARMADA BORJA BERGARECHE Prólogo de Rosental Calmon Alves 800 Books. Madrid, 2011 213 páginas, 14,50 euros Las palabras no bastan o primero que cabe decir de un nuevo libro que trata de captar nuestra atención en medio de tanto estímulo es si añade algo al pandemonio contemporáneo. Wikileaks confidencial sirve para descifrar un nuevo artefacto político, tecnológico e informativo, y es útil para periodistas, estudiantes y quien aspire a moverse en el movedizo panorama internacional. Radiografía la tensión entre poder e información, los desafíos de internet, que ha puesto una panoplia de herramientas a disposición de quienes aseguran que sin secretos el mundo sería ingobernable y quienes recalcan que la transparencia es imprescindible para garantizar que la democracia no extravíe sus credenciales. Pasión y claridad son dos virtudes que atesora el periodista Borja Bergareche y que L ha volcado en Wikileaks confidencial, su primer libro. En la introducción esgrime sus intenciones: no es un libro sobre Wikileaks ni un trabajo de investigación sobre un grupo de activistas con un líder carismático que libra una particular guerra por un mundo sin secretos Tras describir el fenómeno Wikileaks como un platillo volante de luz cegadora que ha aterrizado en el paisaje estepario de una industria periodística en crisis, Bergareche certifica el nacimiento de la era digital al cuadrado Dice el periodista, y lo hace con la ayuda de celebrados colegas, que con Wikileaks hubo ingenuidad, y mucha confusión Mientras su controvertido líder, Julian Assange (pendiente de una extradición a Suecia para responder de acusaciones de abuso sexual) asegura que Era digital al cuadrado Perseguir al líder de Wikileaks, Julian Assange (arriba) sería como criminalizar a Woodward y Bernstein, se desprende de este ensayo de Borja Bergareche (sobre estas líneas)