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SÁBADO, 10 DE DICIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural 15 el texto en una TRAS LOS POEMAS Hiroshima, de Michihito Haúnica versión DE QUENEAU a u t o r i za d a LATE EL DESDÉN chiya; el Tao Te y se inclinaba RADICAL POR LA King, de Lao Tsé, y El misterio del más bien por OBRA COMO ascensor, de ofrecer un marMONUMENTO Paul Goodwin) co, una serie de INALTERABLE del mismo año instrucciones que la obra de para que el lector jugase el juego que se le Queneau, y que llegaría a su cénit con la poesía de lenproponía. Al hacerlo, incorporaba el guaje de programación de la azar a la composición de la obra http: obra bajo la apariencia de la jodi. org de Jodi, el colectivo participación del lector y de formado por los belgas Joan ese modo continuaba una Heemskerk y Dirk Paesmans larga tradición de cadáveres (1994) en un futuro que no exquisitos, escrituras auto- llegó a ver (murió en 1976) máticas y combinatorias y va- pero a cuya llegada nadie conau. riantes de la escritura colecti- tribuyó tanto como Queneau. va que había caracterizado la poesía experimental de la pri- Los diez elegidos mera mitad del siglo XX, pero Ahora que ese futuro también daba un impulso es ya nuestro pasado, la adicional a la escritura com- editorial madrileña Debinatoria mediante el uso de mipage celebra el quinordenadores, cuyos primeros cuagésimo aniversario de hitos habían sido los poemas la publicación de Cent miestocásticos de Theo Lutz llards de poèmes recrean (basados en la utilización de do el juego propuesto por las cien primeras palabras de su autor pero encargando El castillo, de Franz Kafka) los diez sonetos a combinar en 1959 y el Tape Mark 1, de por el lector a diez escritores Nanni Balestrini (compues- españoles. Así, Pilar Adón, to con pasajes del Diario de M a r t a A g u d o, Fe r n a n d o Aramburu, Santiago Auserón, Javier Azpeitia, Jordi Doce, Francisco Javier Irazoki, Vicente Molina Foix, Rafael Reig y Julieta Valero escriben cada uno un soneto convencional (catorce versos compuestos de dos hemistiquios heptasílabos y una cesura) cuyas posibilidades combinatorias (se afirma en el prólogo humorístico a la obra) son de cien billones de poemas distintos, lo que equivale a algo así como dieciséis poemas por cada hispanohablante que habita en el mundo y doscientos millones de años de lectura ininterrumpida. Vale la pena no dejarse amedrentar por estos números, sin embargo, ya que la lectura de los diez sonetos no dura más de algunos minutos, que van desde la nieve que pone en la piel su lengua de serpiente de Jordi Doce, a la letal esencia de Vicente Molina Foix, pasando por las migas de la ausencia de Fernando Aramburu, la paA LA SOMBRA DEL MAESTRO tria de afecto carcelero de Fue en 1961 cuando Raymond Queneau (sobre Federico García Lorca según estas líneas) publicó Cien mil millones de poemas Francisco Javier Irazoki y la (en la imagen superior) obra a la que ahora, en el materia o carne límite, umaño de su cincuentenario, rinden tributo diez bral, paso postrero de Marta escritores españoles Agudo. Su combinación es, sí, potencialmente interminable, y ahí radica uno de los principales méritos de este homenaje, interesante por VERSOS ESTOCÁSTICOS Theo Lutz se basó en las cien primeras palabras de El castillo de Franz Kafka, para crearlos en 1959 EL ARTE DE COMBINAR Con pasajes de varias obras entre ellas el Tao Te King de Lao Tsé compuso Nanni Balestrini en 1961 su Tape Mark 1 lo que la combinatoria de su partes puede generar, sus y que remite a esas literatu turas que (como recuerda B Belén Gache en su Escritur ras nómades) incorporaron el azar en sus obras por considerarlo no solo como un elemento que podí podía provocar disturbios en una estructura más o menos estable, sino como un elemento que ponía de relieve la imposibilidad del ser humano de controlar todas las variables de un sistema y una excelente posibilidad para aquellos que buscaban escapar al control autorial y soñaban co con una escritura liberada de su autor Estos Cien mil millones de poemas son parte de un j juego al igual que las baraj jas de Max Aub y George Brecht, los tableros de Xul Solar y Julio Cortázar y los puzles de Jorge Luis Borges y Georges Perec; su desdén radical l por la autoridad del autor y por la obra como monumento inalterable de sí misma (y su humorismo, ausente principalmente en este homenaje español) no deberían sino hacernos recordar que su antecedente más directo son los libros de transformaciones de Ernest Nister que todos hemos utilizado de niños. En ellos, la imagen (por lo general, un rostro o figuras de animales) es repartida en cuatro lengüetas que pueden combinarse libremente pasando las páginas; el resultado del juego puede ser una criatura con patas de pollo, tronco de elefante, hombros de mono y cabeza de mosquito, pero también un león hecho y derecho, y su enseñanza sutil es que las posibilidades combinatorias de la imaginación no son finitas y que la existencia del león es tan absurda como la de la nueva criatura. El Cent millards de poèmes de Raymond Queneau y su homenaje español, cincuenta años después de su publicación original, invitan a descubrir una vez más, con un asombro infantil, ese animal fantástico que es la literatura. PATRICIO PRON CIEN MIL MILLONES DE POEMAS: HOMENAJE A RAYMOND QUENEAU VARIOS AUTORES Pollo, elefante, mono SIGNOS DE ORDENADOR El colectivo Jodi, que comenzó su colaboración en 1994, utiliza el lenguaje informático para inventar su poesía Demipage. Madrid, 2011. 37 páginas, 25 euros