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Libros 12 NOVALIS EN SUS CICLOS POEMAS TARDÍOS NOVALIS Edición, traducción e introducción de Antonio Pau Linteo. Orense, 2011 182 páginas, 16 euros DESDE LA MUERTE LA MEMORIA AMOROSA ovalis tenía un concepto orgánico del libro que los simbolistas franceses seguirían al pie de la letra casi medio siglo después. Y ese concepto que rige la ordenación de su obra en verso y en prosa puede aplicarse también a aquella parte de su producción que no llegó a articularse en libro o que formaba parte de unidades de sentido insertas dentro de una unidad de significación mayor o que la temprana muerte del autor impidió que quedara integrada dentro del conjunto al que por naturaleza pertenece. Es algo que se ve muy bien en estos Poemas tardíos, que también son diversos y que pertenecen a secuencias más amplias dentro de las cuales se podrían ordenar. Escritos entre los veinticinco y los veintiocho años de la corta vida de su autor, han sido divididos en tres grupos: a) los del ciclo de Freiberg, ciudad en la que Novalis, que había terminado sus estudios de Derecho, realizó, llevado por su deseo de conjugar espíritu y naturaleza, otros en la Escuela de Minas, enamorándose allí de Julia von Charpentier, cuyo amor vino a suplir el vacío dejado por la desaparición ocho meses antes de Sofía von Kühn y supuso un renacer del pensamiento poético y vital del poeta; b) los compuestos a su regreso a Weissensfels; y c) los recogidos en su novela Heinrich von Ofterdingen. No todos ellos obedecen al mismo estímulo, ni desarrollan el mismo tema, ni tienen una forma igual: son, como antes he dicho, bastante diversos y así es como creo se los debiera considerar. Pero esa condición de diversos no impide reconocer en ellos su común estructura profunda ni su anímica unidad. Es precisamente esto lo que en N ellos pese a sus diferencias formales, temáticas y estilísticas destaca. En el primer ciclo hay un poema- base, Der Fremdling que desarrolla la creencia de Novalis en una armonía universal, que es el tema también de otros dos de la misma serie, Último amor y el tercero de los dísticos, y que reaparece en Flores mientras que Himno poetiza la transustanciación y supera las tentaciones de la alquimia, tematizadas en el que lleva como título el lema délfico Conócete a ti mismo La melodía de la vida y la creencia en ella es lo que queda reafirmado aquí. En el segundo ciclo hay varios textos- clave, como el excelente El poema cuyo objeto es la poesía que escribe en la arena los huidizos rasgos de su nombre cuando en extrañas filas llegan veloces carruajes de colores y el dedicado a Tieck, que lo es también a Jakob Böehme, maestro de ambos, en el que recoge un tema de Virgilio, que retomará después George, y otro, el de la condición de la vida humana como exilio, que hará suyo Rilke y, más recientemente, Zagajewski. Al mismo ciclo pertenecen el dedicado a la pintora Johanna Dorothea Stock y otros que podrían integrarse en los Cánticos espirituales. El último ciclo anuncia el tema del ángel, profundiza en los temas marianos, mezcla mitología cristiana y germánica y rinde tributo al idealismo de Platón. La parte mejor es, con mucho, la del segundo ciclo, en la que el romanticismo católico de Novalis similar al de Schlegel y opuesto al de Hegel y Fichte alcanza su máximo esplendor. JAIME SILES CARLOS EDMUNDO DE ORY Prólogo de Jesús Fernández Palacios Visor. Madrid, 2011 119 páginas, 10 euros Huidizos rasgos ace poco más de un año moría en T h é z y- G l i mont, cerca de Amiens (Francia) Carlos Edmundo de Ory (1923- 2010) uno de los poetas españoles más singulares e imaginativos de todo el siglo XX. Fundador del Postismo junto a Eduardo Chicharro en 1945, del Introrrealismo en 1951 y del APO (Atelier de Poésie Ouverte) en 1968, su poesía está marcada por la búsqueda constante, la independencia y la originalidad. La memoria amorosa es la obra póstuma con la que se cierra su amplia y variada trayectoria literaria. El libro está formado por 51 poemas en prosa de carácter autobiográfico agrupados en cuatro secciones que se corresponden con cuatro grandes etapas de su vida, cada una definida por un territorio emblemático; de ahí los títulos: Tarsis Mayrit Lutecia y Picardía, AmiensThézy H tas y las dunas, y las rocas la Alameda gaditana Era la vereda marítima de los veranos; siempre ida y vuelta y la fascinación por el norte de África y otros exotismos. La segunda nos traslada a Madrid, donde el poeta reside entre 1942 y 1953 Te amo Madrid, a pesar de los pesares, madre mía que no me tuviste en el vientre de la ballena Son los años del Postismo y la rebeldía: Recuerdo mis conversaciones, casi sotto voce, con mi principal acólito en los madriles fascistas. Alrededor de los veinte años, jóvenes rebeldes leemos. La tercera tiene que ver con su estancia en París, adonde acude en busca de nuevos aires, harto de la España franquista. Uno de los textos nos habla de la importancia del padre, el poeta modernista Eduardo de Ory, muerto cuando el autor contaba 16 años Desde que mi padre murió, hace muchos años, busco a mi padre persuaon dido de que terminaría encontrándolo La cuarta sección se refiere a la última etapa de su vida, tal vez la más fructífera, primero en Amiens y luego en la campiña de ThézyGlimont. Son tiempos de dicha, sosiego, madurez y añoranza Aunque no las tenga delante de la vista, me acuerdo de todas aquellas visiones y las miro con los ojos cerrados pero también tiempos de vejez Bueno, no me he muerto todavía, pero da igual, qué importa el morir o el no morir En busca del padre Dunas y rocas Estructura profunda Se trata de un libro en el que el poeta evoca, de forma sensitiva y emocionada, literaria e imaginativa, en clave de presente y desde la perspectiva de la muerte, algunos lugares, momentos y figuras especialmente significativos de su pasado, lo que el poeta llama la memoria amorosa La primera parte nos sitúa en Cádiz, su ciudad natal. Son años de niñez y adolescencia, marcados, sobre todo, por la presencia del mar Mis mejores disfrutes siempre han sido el mar, las playas desier- De Ory (arriba) recorre en La memoria amorosa su biografía, ligada a cuatro ciudades: Madrid, Cádiz, Amiens y París (sobre estas líneas)