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SÁBADO, 10 DE DICIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural a moderna historia del vampiro literario comienza el 17 de julio de 1816 en una mansión llamada Villa Diodati, situada a las orillas del lago Leman. Los invitados son Lord Byron, su secretario, el doctor Polidori, Percy y Mary Shelley y M. G. Lewis, además de Claire Godwin, hermana de Mary, que era entonces la amante de Lord Byron. Parece ser que es el propio Byron el que propone que todos ellos escriban un relato de fantasmas. Shelley y él ponen manos a la obra pero se aburren pronto y abandonan. Solo dos de los relatos iniciados esa noche llegarán a verse publicados. Uno es Frankenstein, de Mary Shelley. El otro, El vampiro de Polidori, que aparecerá cuatro años más tarde firmado por Lord Byron y que es el texto que señala el comienzo oficial del género. Hay que indicar, sin embargo, que en esa época la tipología del vampiro estaba ya claramente establecida. Según Mario Praz, en la Braut von Korinth de 1797 Goethe había sido el primero en dar forma literaria a las truculentas historias de vampiros surgidas en Iliria en el siglo XVIII El propio Byron había escrito un relato protovampírico en El Giaour aparecido en 1813, y el poema Christabel de Coleridge contiene ya una mujer vampiro: la espantosa Geraldine, que depende mucho todavía de la larga tradición de las hechiceras de apariencia horrenda que se alimentan de la energía (o la sangre) de los vivos para embellecerse, como sucede, por ejemplo en el Orlando furioso de Ariosto y en innumerables cuentos folclóricos anteriores. Luego aparecerán los vampiros de Mérimée, de Gautier, de Hoffmann, etc. hasta llegar al de Bram Stoker, creador del icono de la cultura popular que tanta fortuna ha tenido hasta nuestros días. Sin embargo, el arquetipo del vampiro va mucho más allá del Lord Ruthven de Polidori o del conde Drácula de Stoker. El vampiro es tanto una encarnación del hombre fatal de los románticos como de la ligeramente posterior mujer fatal de los decadentistas, y su presencia literaria se hace notar tanto en la narrativa como en la poesía. Camille Paglia insiste en el carácter fundamentalmente morboso y sensual (y sexual) del vampiro. El maravilloso relato Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu, aparecido veinticinco años que el Drácula de Stoker, es quizá la máxima expresión del tema de la vampira como máscara sexual de la mujer que practica eso que Baudelaire llamaría amores prohibidos Pero el tema ya estaba presente en la Anactoria (1866) de Swinburne, versos que derivan de dos textos de Safo y también, precisamente, del poema de Baudelaire Delfina e Hipólita uno de las composiciones condenadas de Las flores del mal. Muchos de estos textos están presentes en la antología que comentamos, Vampiros, compilada por Rosa Samper y Óscar Sáenz. Aquí está el poema Las metamorfosis del vampiro de Baudelaire y también El Giaour de Byron, un texto que obtuvo un enorme éxito en su época pero que seguramente muy pocos lectores tendrán hoy día la paciencia de seguir hasta el final, y L 09 BRAM STOKER Fija el icono del vampiro en 1897, con Drácula Anterior es la foto de la izquierda: una pareja posa como vampiros humanizados en Atlanta en vísperas de la Guerra de Secesión cuya justificación para verse incluido en la antología son apenas unas pocas líneas en las que aparece la palabra vampiro Están La dama pálida de Dumas, La muerta enamorada de Gautier, Vi de Gogol, Vampirismo de Hoffmann (hace poco publicado en volumen independiente en una traducción de Álvaro de Cuenca) Carmilla de Sheridan Le Fanu y El vampiro de Polidori. Los antólogos explican en una breve nota que su intención era mostrar las variedades que tenía el personaje del vampiro antes de verse fijado por la obra canónica de Bram Stoker. Pero no acabamos de comprender por qué no proporcionan las fechas de publicación respectivas, por qué no respetan el orden cronológico de las obras y por qué el relato de Polidori, que es el que funda el género, aparece en último lugar. En cuanto al resto de los textos, ¿son El Horla de Maupassant, El parásito de Conan Doyle o Berenice de Poe realmente relatos de vampiros? Jacobo Siruela también incluyó Berenice en su célebre antología Vampiros (que contenía, por cierto, un magnífico estudio histórico y literario sobre el tema) aunque advertía que el argumento de Berenice no alude directamente al tema del vampirismo. En el caso de El parásito de Conan Doyle, un texto que alcanza las dimensiones de la novela corta, el tema es el de la posesión psíquica y la manipulación a distancia, aunque la desdichada señorita Penelosa ni es una muerta viviente ni se dedica a chupar la sangre de nadie. En cuanto a El Horla de Maupassant, la misteriosa criatura que se describe en sus páginas es un ser invisible que tiene la capacidad de poseer la mente de los seres humanos y que, por lo demás, se alimenta de agua y de leche. No, ninguno de estos personajes es realmente un vampiro. Pero a lo mejor lo que intentan decirnos los antólogos es que no es la sangre lo que define al vampiro sino, precisamente, su condición de parásito psíquico. Ya que ahora no necesitamos del vampiro para hablar de deseos sexuales inconfesables ni tampoco para definir la belleza medusea de que hablaba Praz, esa belleza de lo horrible que configuró gran parte de la poética de la modernidad, cabe preguntarse qué será lo que tanto nos atrae hoy de los vampiros. ¿Quizá su condición de parásitos psíquicos? ¿Su infinita capacidad de manipulación? ¿Su capacidad metafórica de poner nombre a todo aquello que más temenos de nosotros mismos, nuestra naturaleza animal, nuestro carácter fundamentalmente dañino, nuestra condición depredadora? Definido tradicionalmente por su hambre insaciable y por su incapacidad de amar, el vampiro moderno se civiliza, se llena de sentimientos sublimes. Se socializa. Pero nunca logra enmascarar del todo su naturaleza original, la metáfora transparente del canibalismo, ese terror que atraviesa toda la Historia de la cultura. VAMPIROS VARIOS AUTORES Edición de Rosa Samper y Óscar Sáenz. Ilustraciones de Meritxell Ribas. Varios traductores. Mondadori. Barcelona, 2011. 432 páginas, 24,90 euros La belleza de lo horrible Máscara sexual LORD BYRON En el poema El Giaour aparecido en 1813 y recogido en esta antología, habla de un ser de atuendo forastero y mirada aterradora y gélida al que califica de demonio de la noche Los distintos chupasangres que ha dado la Historia de la literatura baten sus alas en Vampiros Una antología que muestra cuánto han cambiado a lo largo de los años Por Andrés Ibáñez CONAN DOYLE El padre de Sherlock Holmes hace girar la trama de El parásito en torno a la posesión psíquica: su vampiro no se alimenta de sangre, sino de la energía de los seres humanos