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Portada 06 familiares y profesionales de chinos en Cuba. En su obra destacan los ensayos sobre Alejo Carpentier. ¿Qué significó para su generación? Carpentier es el más grande novelista cubano, y uno de los más grandes de la lengua, sin duda alguna. Pero, a la vez, fue uno de los intelectuales más interesados en establecer una teoría sobre los orígenes, el carácter, la propiedad de lo americano y, con ello, de lo cubano. Y como yo también soy un obseso de esos temas mi tesis de graduado universitario, que luego sería mi primer libro, es un ensayo sobre el Inca Garcilaso de la Vega y los orígenes de lo hispanoamericano decidí estudiarlos a fondo en la obra de Carpentier. Y creo que lo logré, sobre todo con mi ensayo Un camino de medio siglo. Carpentier y la narrativa de lo real maravilloso. Sin embargo, ya en mi ejercicio novelístico, Carpentier fue un ejemplo, pero no un camino. No me considero un escritor carpenteriano. ¿Otros autores cubanos de cabecera? Si puedo decir o creer que no soy carpenteriano, debo reconocer que en mi literatura tienen mucho peso Guillermo Cabrera Infante su creación del habanero literario es un aporte indispensable Lino Novás Calvo, Reinaldo Arenas, y muchos contemporáneos con los que aprendí a escribir en el ejercicio de las lecturas cruzadas y en el propósito de cambiar la cara tan fea que tuvo la narrativa cubana en la década de los setenta. ¿Y del género policial? El más permanente, Chandler. Siempre que lo releo extraigo una lección de cómo escribir una buena novela policial. Pero la deuda con Hammett es igual de profunda. Y el aprendizaje que hice leyendo a Vázquez Montalbán fue decisivo. Manolo hablaba desde mi tiempo, con mi lengua, desde novelas en las que lo social es más importante que lo policial, más que los enigmas bien montados; una literatura en la que la ironía y el sarcasmo son dos perspectivas privilegiadas para observar, deglutir y luego reflejar una época. Usted no se fue de Cuba... No todo el mundo tiene que irse. No creo que sea la solución; al menos, mi solución. Y para un escritor muchas veces no lo es, aunque respeto las decisiones de cada uno y, por lo general, las entiendo. Soy un escritor cubano, me interesa escribir sobre Cuba, vivir la vida de Cuba, sentir lo que se siente desde la experiencia cotidiana. Si me faltaran esas condiciones, difícilmente sería el escritor que soy. Muchos autores cubanos que han optado por vivir fuera han perdido esa comunicación y su literatura ha debido sufrir la mutación, algo que es inevitable y a veces doloroso. Por supuesto, si mis libros, que pueden llegar a ser muy críticos con determinados aspectos esenciales de la realidad cubana, hubieran sido censurados o yo hubiera tenido problemas políticos serios o mi economía no me permitiera vivir de la literatura, quizás la opción hubiera sido diferente. Pero, por suerte, tengo una maravillosa editorial en España, mis libros circulan (mal, pero circulan) en Cuba y he podido realizar mi trabajo aquí sin demasiados problemas. Súmele a eso que, quizás, soy de los últimos conservadores, en el sentido estricto, y no político, de la palabra. El asesinato de Trotski a manos de Ramón Mercader es el eje de El hombre que amaba a los perros novela que se proyecta llevar al cine. A la derecha, Trotski en México en 1938. Abajo, las personalidades que asumió Mercader: durante la Guerra Civil española; como Frank Jacson, en una foto de su pasaporte canadiense; y como Jacques Mornard, identidad bajo la que cometió el crimen, ordenado por Stalin Vivo en el barrio y en la casa donde nací, Este año publicó en Cuba El hombre que entre la gente con la que crecí, y eso me da amaba a los perros la novela sobre Raun enorme sentido de estabilidad y de per- món Mercader, el asesino de Trotski, que tenencia. Esas dos condiciones han sido in- pasó sus últimos años en la isla. ¿Qué dispensables para mi trabajo y son las que reacciones ha provocado su disección del más han pesado en mi decisión de conservar estalinismo? mi sitio. Siempre digo que la patria, para mí, Aunque debe haber habido diferentes reacempieza en esta casa y en este barrio, y que ciones, la más abundante ha sido de gratilo demás a veces es un añadido. Esto quiere tud, por parte de mis lectores cubanos, por decir que, más que razones políticas, han haberles entregado una novela que ha sido sido fundamentalmente exigencias espiri- reveladora para muchos de ellos en muchos tuales y laborales las que me han mantenido sentidos. En Cuba, por ejemplo, no se ha atado a mi territorio, del que puedo hablar hecho un análisis público del trostkismo y, en términos de pertenencia, porque se tra- menos aun, de los horrores del estalinismo, ta de algo inalienable: algo que es mío, por aun cuando en los últimos tiempos se han nacimiento y cultura. dado señales de crítica respecto a la figura ¿Qué relación mantiene con los exiliados? de Stalin y sus creaciones políticas. Con los que siempre fueron mis amigos, ¿Qué imagen tenían los cubanos de Mermantengo, lucho por mantener esa amis- cader? tad, pues para mí no es esencial si viven No se tenía imagen alguna, muy pocas permás cerca o más lejos. Tengo amigos en Es- sonas sabían quién era y que su madre, Capaña, México, Miami y, siempre que puedo, ridad, había nacido en Santiago de Cuba. De los veo, y me da mucha alegría hacerlo... De esa historia no se había hablado en Cuba... esos amigos siempre he recibido respeto, Muchos lectores, antes de que saliera la ediporque siempre les he dado mi respeto. Hay ción cubana, lograron hacerse con la espaotros que, por diversas razones (y la envi- ñola o la mexicana, a veces comprándolas dia y el odio no faltan entre ellas, aunque las por un precio que es más o menos el salario disfracen con velos políticos) se dedican a de un mes en Cuba. atacarme, a acusarme, a agredirme, solo por- ¿La palabra estalinismo se pronuncia que soberana y personalmente ahora con toda la conciencia decidí quedarme en Cuba. Al CONFÍO EN QUE de lo que significó en la histogunos fueron, incluso, persoria del comunismo? LA CUBA DE MIS najes con cargos y amistades Si no con toda, seguramente PRÓXIMAS poderosas en Cuba, gozaron con más. Nadie se asusta si NOVELAS SEA de ciertos privilegios, y ahora alguien habla o escribe sobre MEJOR. LOS se dedican a acusar a todo el los crímenes de Stalin. Y es CUBANOS NOS LO que la verdad histórica, al fin que vive en Cuba de lo que se MERECEMOS les ocurra. y al cabo, suele imponerse y, en