Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural Escena de los ensayos de En la luna C uando la primavera pasada se representaba en Madrid Delicadas, escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, el dramaturgo y director de escena pamplonés afincado en la capital de España escribía En la luna, que desde el 23 de noviembre hasta el 8 de enero acoge el madrileño Teatro de La Abadía, dirigida también por Sanzol. Si bien hacía tiempo que le rondaba esta obra, el estímulo definitivo para volcarse en el proyecto procede confiesa Sanzol de la venida al mundo de su hijo Juan: Pensé que debía encontrar una manera efectiva de comunicarme con él. Entonces, me di cuenta de que esto exigía volver la vista hacia el niño que fuimos y que, de alguna manera, seguimos siendo, pues, aunque se va cambiando, hay sentimientos, sensaciones, que permanecen casi inalterables. Por ejemplo, darte el gusto de hacer cosas que te atraían de pequeño es uno de los mayores placeres. Placeres, además, intensificados porque muchos los tenemos prohibidos al hacerte mayor Así, Sanzol comenzó a bucear en sus primeros años, en esos recuerdos que, apunta, son como relámpagos que nos asaltan y nos explican quiénes somos y de dónde venimos ya que, continúa, como no tenemos la sensación de nacer, esa sensación la poseemos con los primeros recuerdos. Porque estos suponen algo parecido a un nacimiento Teatro Crecer duele La memoria agridulce Por Carmen R. Santos PACO MANZANO Sube a las tablas del madrileño Teatro de La Abadia En la luna Escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, el dramaturgo nos propone un viaje a la patria de la infancia En la luna no encierra, sin embargo, un carácter autobiográfico en su sentido literal y estricto. Todo lo que cuenta, el cúmulo de anécdotas, de historias, de momentos que jalonan la pieza son inventados. Pero precisa y paradójicamente por ello son mucho más reales. Cree Sanzol que para poder entender la realidad no se debe hablar de ella directamente porque la conviertes en algo banal En consecuencia, el dramaturgo echa de nuevo mano de un recurso muy presente en toda su trayectoria, entre cuyos títulos se encuentra la exitosa trilogía formada por Risas y destrucción, Sí, pero no lo soy y Días estupendos: Trabajo mucho con la memoria como fuente de inspiración. Y al recordar se produce un fenómeno de creación, pues pienso que toda memoria tiene un elemento de ficción. Yo llevo hasta el límite esa elaboración, esa ficcionalización, que realiza la memoria Este método no es un ejercicio de nostalgia, sino que nos habla también del hoy, o, mejor, explica, de una mezcla: Imagínese estar en el presente, volver al pasado, ir al futuro. Abrir una puerta y encontrarte con un amigo de cuando eras pequeño En esta obra reaparece el humor característico de Sanzol, pero sin olvidar un regusto doloroso: Tuve la suerte de tener una infancia muy feliz. Pero, aun en la mejor niñez, hay mucho de combate, tienes que aprender a vivir en el mundo y ese aprendizaje duele. Crecer duele Según Rilke, la infancia es la verdadera patria del hombre En esa patria nos sumerge Alfredo Sanzol, a través de una memoria agridulce.