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Diseño SÁBADO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural 31 A la izquierda, algunos de los proyectos sin sentido de la bienal s bastante insólito que el tema de una bienal de diseño, arquitectura y creatividad como Experimenta, en Lisboa, sea el de lo inútil. Una verdadera paradoja, en palabras de su directora, Guta Moura Guedes, insinuar la inutilidad cuando se habla de diseño. Pero quizá es ahora más que nunca, en tiempos de crisis, cuando conviene reflexionar sobre este asunto espinoso; sobre qué fabricamos, cómo consumimos y cómo el diseño puede contribuir a mejorar la vida de las personas. Experimenta (hasta finales de mes) es quizá el único festival de diseño que tiene un comisario, un tema y un programa asociado a él. En ese sentido, es único y deseablemente repetible, un punto de encuentro para la reflexión y la discusión que plantea preguntas y mantiene los oídos abiertos a la amplitud de respuestas. El tema de la inutilidad de esta edición es la base sobre la que distintos comisarios han pensado sus exposiciones. Por la diversidad de propuestas se intuye su riqueza. E De la paranoia a la megalomanía ¿Inútil, para quién? La sexta edición de Experimenta, la bienal lisboeta de diseño, analiza el alcance de lo inútil. Propuestas llenas de creatividad cuya función viene a veces marcada por los mercados Por Ana Domínguez Siemens La exposición más interesante es Utilitas Interrupta, en la que Joseph Grima (arquitecto y director de la revista Domus) analiza una serie de proyectos relacionados con infraestructuras fallidas que han terminado obsoletas o simplemente se han abandonado, convirtiéndose en inútiles. Grima reflexiona sobre el tipo de realidad que hace que estas iniciativas se originen, de la paranoia a la megalomanía: los motivos que llevaron a obras como las artificiales World Islands de Dubai; los 3.400 aeropuertos de la Unión Soviética; los 750.000 búnkers de Albania; el Hotel Pyongyang, que habría sido el más alto del mundo, en Corea del Norte; o una red de carreteras trazada en pleno desierto de Mojave que no llevan a ninguna parte. Desde otro punto de vista, en las salas del MUDE, lo inútil es analizado por el prometedor Jonathan Olivares, que llegó a la conclusión de que, en diseño, este surge de al menos una de entre siete condiciones en las que ha dividido su muestra. Entre ellas, los efectos secundarios de lo inútil, con ejemplos como el taburete Miura, de Kosntantin Grcic, multicolor, algo que ocurre de manera no buscada en el momento en el que se cambia el tono del plástico que se vierte en las máquinas industriales para variar el color de la producción. Al principio salen algunas unidades con este efecto, que son inútiles, ya que no se pueden vender así. Pero siguen siendo sillas funcionales... En el mismo lugar, una muestra de Max Bruinsma y Hans Maier- Aichen hace una crítica a los mercados y cómo estos dictan la funcionalidad de los objetos, denunciando las restricciones que sufre el proceso del diseño en función de su posible rentabilidad. Una serie de espacios inútiles de Lisboa, poco o nada conocidos, se descubren a través del proyecto de Emily King (Sidelines) que expone pequeñas colecciones, quizá inútiles, en ámbitos singulares y que son un descubrimiento.