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Arte 24 ALLEGRO MA NON TROPPO GABRIEL ALBIAC CONTRA EL ÁNGEL T ras el milagro de haber sobrevivido a una noche de combate con el ángel ¿o es Dios? el Jacob atónito de Génesis, 32, 23- 33 clama: He combatido contra Dios y he sobrevivido Se ha dejado, el paseante, perder por los pasillos de la suntuosa exposición Delacroix en el CaixaFórum madrileño. Retiene su mirada una lámina de 41 centímetros por 31,9. Borrachos de las ascuas que llamean en la luz de los serrallos de la sala contigua, sus ojos no perciben, al principio, ante él, más que una página en blanco. Debe acercarse más, debe, ante todo, borrar de su memoria el denso color de las penumbras argelinas. Y los trazos tan tenues del lápiz sobre el papel se precisan: tres núcleos enmarañados; a ambos lados y en el vértice superior izquierdo. De más cerca aún, se dirían variaciones para el estudio de un paso de danza. Pero la memoria del paseante es más urgente que sus ojos. Y algo que vio, siendo muy joven, en una iglesia del Barrio Latino se impone a lo presente. Y sabe que no es danza lo que estos tres dobles cuerpos anudados descomponen. Que es una batalla a muerte, un combate imposible. Y la capilla a la derecha, nada más entrar en la Iglesia de Saint- Sulpice, impone su gravedad solemne. Jacob retorna a casa. Sus cosas (mujeres, hijos, siervos... han pasado a la otra orilla ya. Quedóse, así, Jacob solo Huérfano. Capilla de la Iglesia de Saint- Sulpice. Jacob está ahora luchando. Contra el ángel, contra Dios. Metáfora desmedida de la condición humana. Y el viejo Delacroix medita, como solo un hombre que ha visto disolverse el mundo eso es la Revolución podría hacerlo: He enterrado al hombre que fui, con sus esperanzas y sus sueños de futuro, y, ahora, paso y repaso, con una cierta calma aparente, sobre la tumba en la cual he enterrado todo aquello como si se tratase de otro Génesis, 32, 23- 33: He combatido contra Dios y he sobrevivido Como Jacob, como Delacroix, sólo al volver a la luz del mundo percibe el paseante que va herido. EL LABERINTO RUSO Es una pequeña parte de la gran colección del Hermitage, pero sus obras componen una selección de lujo. El Museo del Prado, que la recibe, está de enhorabuena su Cuadrado negro, versión de 1932 de la originaria de 1913- 1915, principio y fin de todo, metafísico y suprematista, tan silencioso como abismal. Es decir, que esta exposición debería comenzar a ser contemplada por ese final, para no sentirse desbordada, por esa obra de Malevich, la última, la 139 del catálogo y de la muestra. Y es que nadie debe dejar de ir a ver su cuadrado negro ahora en El Prado, ya que es el que, sin duda, da sentido último a la cámara de maravillas que es este laberinto sin centro, eje, ni simetría. ¿Sería así el legendario y mitológico? ¿Negro? C asi podría decirse que no hay mejor principio que comenzar por el final, tal vez siempre, pero sobre todo en esta exposición de tesoros de uno de los museos más extraordinarios que existen, el del Hermitage de San Petersburgo. Una muestra, antología selecta y azarosa de obras de arte, que recoge antiguas y bellísimas manufacturas y piezas de orfebrería; joyas y ornamentos lujosos que emiten ecos de ancestrales y enigmáticas culturas, híbridas entre oriente y occidente; hasta pinturas, esculturas y dibujos de algunos de los artistas más célebres y fundamentales de la Historia del Arte europeo, de Durero a Matisse, de Tiziano a Picasso, de Veronés a Cézanne, de Bernini a Rodin, de Caravaggio o Rembrandt a Kandinsky o Morandi, de Velázquez y Ribera a Poussin, Rubens o Chardin... Y así el resto de obras presentes en Casi me atrevo a decir que sí, este maravilloso laberinto en que así son todos los museos, el que Dédalo y el Minotauro laberintos para embelesar, pudieran verse como cómpli- extraviar y confundir a los ces inevitables y apasionados, hombres, que dijera Borges. como si hubiesen encontra- Lugares incoherentes por do acomodo y acuerdo eter- su propia naturaleza, que nos, con un buen y feliz final escribiera Valéry, destinaen lo que pudiedos a volvernos ra ser entendido EL CONJUNTO ES desasosegadaque nació con mente locos BIOGRAFÍA DE otras intencioporque fueron SUS nes más inquiepensados para COLECCIONISTAS, acentuar nuestantes. DE SUS Y es q u e e l tra soledad: AMBICIONES Y final no es otro solos, definitiDESVELOS que Malevich y vamente solos, Confundir y embelesar