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Libros 20 UN TERRIBLE ZARANDEO EL MONSTRUO. MEMORIAS DE UN INTERROGADOR PABLO PARDO Prólogo de Alfonso Armada Libros del K. O. Madrid, 2011 137 páginas, 14,90 euros ste libro de Pablo Pardo (Oviedo, 1969) funciona como un zarandeo de los hombros del lector para abrirle los ojos (Libros del K. O. quiere rescatar el concepto de libro periodístico, y tal vez el buen periodismo sea precisamente ese zarandeo) Pardo ha entrevistado minuciosamente a Damien Corsetti, que se alistó en el Ejército estadounidense porque no tenía nada mejor que hacer, y tuvo como destino la antigua base aérea soviética de Bagram, utilizada como cárcel al servicio de la Guerra contra el Terrorismo. Allí es adiestrado para aterrorizar y torturar. Es como si me hubieran mandado a una clase práctica para ver hasta dónde puede resistir un ser humano sin morirse Consume hachís y se queda calvo por la ansiedad. La voz de Corsetti, a la que Pardo, con acierto en las dosis y en los ritmos, va dando paso, no es una voz rebuscada ni busca justificación, no es maniquea ni plañidera. Y por ello funciona: la violencia se transmite desde esta cierta neutralidad y así sobrecoge más, es retratada sin aspavientos, solo señalada. Se podrían entresacar muchas historias brutales, los presos se suceden ante los ojos del lector, y Pardo consigue sostener el tono: no cobran entidad individual como los personajes de una novela, sino que como fogonazos dibujan un todo denunciable. Alfonso Armada concluye así el prólogo: Es puro periodismo. Nada más. Nada menos Aquella sacudida. PALOMA TORRES E l nuevo libro de Tzvetan Todorov (Sofía, Bulgaria, 1939) supone un cruce entre dos de sus intereses teóricos centrales: el análisis del pensamiento de la Ilustración y el de los episodios más relevantes de la tradición artística europea, en este caso a través de la figura y la obra de Goya. El resultado es un hermoso y sugestivo ensayo, escrito en un lenguaje sumamente claro y preciso. En síntesis, Todorov plantea que Goya es no solo uno de los más grandes artistas, que con su obra anuncia el advenimiento del arte moderno, sino que es una de las principales personalidades de la Ilustración. De ese movimiento o actitud: las Luces, que supone la toma de consciencia de la autonomía, racional y moral, del sujeto, y con ello, el inicio del desarrollo de la Modernidad. Este segundo aspecto es bastante novedoso, dado que no es habitual considerar la aportación de Goya al pensamiento de las Luces. El pintor no dejó textos teóricos, y ni siquiera demasiadas reflexiones acerca del trabajo artístico, más allá de las que aparecen ocasionalmente en sus cartas. Pero Todorov rastrea y propone una reconstrucción de su pensamiento utilizando las leyendas de las series de grabados y dibujos, que pone en relación con un análisis de lo que plantean las propias obras de Goya. Sale así a la luz lo que él llama un espacio intermedio no teorizado, que englobaría los discursos y las imágenes, pero también el medio histórico y social en el que se escriben los textos y se pintan los cuadros. La reconstrucción de Todorov avanza cronológicamente, siguiendo en paralelo la vida y la obra de Goya. Llamando la atención sobre sus dos graves enfermedades, en 1792 y 1819, la intensa perturbación que debió experimentar en su posible relación con la Duquesa de Alba, los terribles acontecimientos históricos que se vivieron en España. Y sobre cómo todo ello fue incidiendo en un proceso de profundización en su comprensión de la pintura, que le llevaría progresivamente a una especie de desdoblamiento: un Goya público pintor de la Corte, y un Goya interior que dibuja, pinta e incluso graba estam- E Lo mismo grabado de la serie Los desastres de la guerra de Goya DIBUJA LO QUE VES GOYA. A LA SOMBRA DE LAS LUCES plica asumir las limitaciones subjetivas de toda representación, y de un modo que considero plenamente acertado Todorov lo pone en relación con la revolución copernicana de la que habló Kant. En segundo lugar, estaría una consideración del psiquismo humano. Para Goya, el hombre no es un ser exclusivamente racional, sino interiormente múltiple e incoherente, debatiéndose continuamente entre deseos y pulsiones contradictorios. Goya no veía para el hombre otra vía que la de la razón, pero era consciente de sus desviaciones y peligros, de las sombras que habitan en el fondo de las luces de la humanidad. Pensar en imágenes Formas de violencia TZVETAN TODOROV Prólogo de José María Ridao Trad. de Noemí Sobregués Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores. Barcelona, 2011 251 páginas, 21 euros pas solo para sí, dando rienda suelta a sus ideas y sentimientos. Todorov desvela así lo que podríamos llamar el pensamiento pictórico de Goya, su pensamiento en imágenes. Cuyos ejes fundamentales se sitúan en tres ámbitos diferen- tes. El primero tiene que ver con una formulación inicial en el momento del ingreso de Goya en la Academia de Bellas Artes de San Fernando: Dibuja lo que ves, no lo que es que se prolongaría a lo largo de su vida. Ese planteamiento im- La reivindicación de Goya como una de las figuras intelectuales de la Ilustración va unida a la interpretación de Todorov en un sentido más profundo de lo habitual en los manuales. Los pensadores de las Luces no fueron tan ingenuamente optimistas, sabían que luces y sombras brotan de la misma raíz. Un tercer ámbito de reflexión sería la representación de un catálogo de las formas de violencia de las que somos capaces. El pensamiento en imágenes de Goya nos permite comprender que los fantasmas de su obra forman parte del ser humano, viven en su mente y, como indica Todorov, conducen a la verdad de lo real JOSÉ JIMÉNEZ