Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2011 abc. es ABC cultural 11 LAS CLAVES DE THOREAU LOS SENTIDOS DE WALDEN STANLEY CAVELL Traducción de Antonio Lastra Pre- Textos. Valencia, 2011 157 páginas, 15 euros L MIGUEL BERROCAL Cine de carne y hueso Antonio Fontana (sobre estas líneas) puebla Hostal Parisién de guiños cinematográficos. Empezando por una de sus protagonistas, cuyos rasgos son idénticos a los de Loretta Young (a la izquierda) Una voz en el tocadiscos La canción Not exactly Paris del álbum de Nancy LaMott Listen to My Heart (junto a estas líneas) es el motivo musical que recorre las páginas de Hostal Parisién y les da unidad con la tía Rosario, deficiente mental... En general, toda la novela se va llenando de planos donde el humor convive con la tragedia, y predomina una sensación emotiva de mundo clausurado que me ha recordado el acordeón de la película Amarcord, de Fellini. Porque hay aquí igual atmósfera fantaseadora, que prevalece sobre la realista, y que le permite a la historia la emoción de un homenaje a figuras familiares, en especial las femeninas y el padre. La madurez de Antonio Fontana como escritor se revela en la mesura tonal; incluso cuando la tragedia de la enfer- medad ha golpeado a la madre del narrador, sostiene una humanidad capaz de diversos registros. Un buen novelista, por tanto, en la tesitura de reconocer sus orígenes y realizar un contenido homenaje a sus deudas afectivas. J. M. POZUELO YVANCOS a sencillez es exuberante escribió Henry David Thoreau (1817- 1862) ese extraño y maravilloso escritor de Concord, un lugar ya mítico gracias a sus libros y al gran Ralph Waldo Emerson. El texto que comentamos de Stanley Cavell, Los sentidos de Walden es una exploración de la obra principal de Thoreau, un autor del que aún esperamos que se traduzca una amplia antología de su Diario. Cierto que es la artesa de la que extrajo algunos de sus títulos, pero aún así es mucho más valioso que la mayoría de las novelas vertidas cada día al español. De Cavell podemos encontrar en esta misma editorial Ciudades de palabras, una lectura moral a partir de Emerson, y que tiene al cine, fundamentalmente, como medio de investigación. La sencillez es exuberante, cierto, a condición de que sea verdadera: de ahí nace su proliferación, algo que parece haber entendido bien Cavell al llevar a cabo este análisis nada pedante que incide en algunas palabras y frases de la obra central de Throreau. En ella, escribir es una manera de leer (la naturaleza, a uno mismo) y leer, un acto de escritura. La importancia del habla en la tradición inglesa, desde el romanticismo inglés y los padres fundadores en América, ha sido notable, y Thoreau se apoya en ella en un sentido amplio. No es que basara su actividad en discursos al aire libre, sino que escribía desde la conciencia de la oralidad. Para el autor de Walden, la naturaleza es la enseñanza radical, aunque ha de ser sometida; sin embargo, la sociedad está para ser desobedecida (La desobediencia civil) Descubrir la actitud, la situación, la distancia (lo más íntimo es lo más lejano) saber que un hombre es todos los hombres; conocer cuál es el ángulo desde el que se contempla el mundo, o dicho con sus palabras, la muesca del tiempo estas son algunas de las claves de Thoreau sobre las que Cavell reflexiona con sutileza, haciéndonos saber que el poeta de Concord nos dejó en su obra el lugar del libro y el libro del lugar JUAN MALPARTIDA La muesca del tiempo