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SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2011 abc. es ABC cultural 31 ventado, con el que pretende establecer una especie de burlesco contrapunto. Es posible que el pequeño reproche que podríamos hacerle a la actual edición de PHotoEspaña es el abuso de obras y artistas quizás ya demasiado conocidos. Sin embargo, también es cierto que la reinterpretación que hace Gerardo Mosquera de la construcción fotográfica de la identidad renueva parcialmente su interés. Y si es verdad que a nadie se le escapa que el trabajo de Cindy Sherman se viene ocupando desde finales de los años setenta de la recreación de la infinidad de identidades que caben en una misma y única persona a través de sus autorretratos transformada en variopintos personajes, también lo es que no era fácil darse cuenta de que la perversa seducción de los innumerables y diferentes retratos frontales de Thomas Ruff residía más bien en el hecho de que nos muestran la certeza de que, en último término, todos son iguales. Y así, mientras que Sherman ejemplifica la diversidad de la unidad de la persona, la obra de Ruff nos confirma la sorprendente unidad de la diversidad aparente de los distintos personajes. A esta brillante tesis, Mosquera ha querido añadir una especie de broma o de colofón irónico, presentándonos la obra de un supuesto fotógrafo mexicano de finales del XIX que nos hubiese dejado construida su vida a través de un álbum fotográfico, representando distintos personajes. Se inventa así a un tal Frank Montero, precursor avant la léttre de la propia Cindy Sherman, para cuya hagiografía encarga incluso un pretendido estudio historiográfico. Pero ni el tal estudio, ni mucho menos la contemplación directa de la obra, consiguen que nos creamos la existencia real de este supuesto descubrimiento que, por lo demás, tampoco resulta tan interesante. MIGUEL CERECEDA 1.000 CARAS 0 CARAS 1 ROSTRO CINDY SHERMAN, THOMAS RUFF Y FRANK MONTERO Sala Alcalá 31. Madrid. FACHADAS Y ESCALERAS PULCRA LUCIDEZ Madrid. Parque del Buen Retiro, s n. Hasta el 24 de junio MARIANO VILALLONGA Y CORO LÓPEZ- IZQUIERDO EL PASEO. DESTIEMPOS DE CENTRO- CIUDAD Casa de Vacas. JUAN FRANCISCO ISIDRO LA INTENSA LEVEDAD Sala Santa Inés. Sevilla. C Doña María Coronel, 5. Comisario: Rafael Ortiz. Hasta el 10 de julio Colofón irónico A la izquierda, Sin título de C. Sherman. Sobre estas líneas, Thomas M. Schell (1987) y C. Pilar (1988) de T. Ruff, y Frank cantando... (1897) de F. Montero La Fundación Azcona está patrocinando los trabajos de investigación previos a la edición de los siguientes Catálogos Razonados: Pablo Palazuelo (1916- 2007) En colaboración con la Fundación Pablo Palazuelo, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Catálogo Razonado de pinturas y esculturas, dirigido por Alfonso de la Torre. Julio González (1876- 1942) En colaboración con el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Catálogo General Razonado de pinturas, dibujos y esculturas, dirigido por Tomàs Llorens. Darío de Regoyos (1857- 1913) En colaboración con el Museo de Bellas Artes de Asturias. Catálogo Razonado de pinturas, dirigido por Juan San Nicolás. Para envío de documentación, información adicional o cualquier consulta: Basi Jiménez. contacto fundacionazcona. com- www. fundacionazcona. com C Fuencarral 101, 4 6, 28004 Madrid, España. Tel. 91 594 3881 C Alcalá, 31. Comisario: Gerardo Mosquera. Producción: Fundación Telefónica y PHotoEspaña. Hasta el 24 de julio sta muestra debe pasearse como se pasea uno por una ciudad, parándose ante las obras como quien se detiene ante un escaparate que le llama la atención. Coro López- Izquierdo reproduce viejas fachadas de Madrid; pero reproduce no es el término exacto. Más bien las recrea o reinventa, sacándoles un halo de ensueño. La artista, al pintar estos edificios que han padecido el tiempo, repara hábilmente los daños, idealizándolos y suspendiéndolos en la atemporalidad. Sus obras son muy homogéneas, y esta homogeneidad es arma de doble filo. Por un lado, favorece la idea de unidad, y el espectador comprende que la exposición intenta crear (y lo consigue) todo un entorno. Pero, por otro, produce una cierta sensación de repetición... Aún así, la muestra, muy trabajada, se recorre con agrado. Por su parte, Mariano Vilallonga llena el paseo de altas torres de madera y de bronce: una pareja abrazada en un banco, ella con zapato de tacón. Un Ser ambulante, de piernas flacas y alargadas, a su estilo; un hombre cotillea encaramado a una escalera, y otros que se apean del mundo bajando otra, pues es este un elemento que se repite significativamente en el imaginario del artista, instrumento que lleva de lo más alto a lo más bajo, o viceversa. Vilallonga esculpe figuras expresivas que dejan intuir escenas más amplias y que mantienen una larga conversación con la mirada personal de López- Izquierdo. PALOMA TORRES E atisfechos por la oportuna reivindicación de la trayectoria y personalidad del sevillano, prematuramente desaparecido, Juan Francisco Isidro (19611993) cabría hacer unas matizaciones. Aun con el apoyo de la Consejería de Cultura, esta interesante retrospectiva quizás no debía haberse desarrollado aquí, sino en un museo mayor pero hace tiempo que, en nuestro país, estos abandonaron la reflexión y recuperación de la Historia inmediata para lanzarse a la vertiginosa vacuidad del ahora. Tampoco debería haberla comisariado quien fuera su galerista, aunque sea comprensible después de casi dos décadas de desinterés institucional. Bien estructurada en espacios consecutivos, podemos asistir al lento desembocar hacia conceptos esenciales y universales: el paulatino análisis y desaparición de tiempo y formas. Intenso en sus calladas búsquedas, aislado de modas e ironías de época ya fuera en sus iniciales piezas pictóricas, en seriaciones fotográficas, en esquemáticos dibujos, en juegos de voyeur o en los modulares puzles ligneos Isidro manifestó siempre un interés por la manualidad del proceso, por la capacidad evaluativa para con la cotidianidad que posee el arte, por cuestionar la percepción de la realidad a través de su representación. Así, un vaso, una silla o un periódico quedarían transformados mágicamente en arquetipos e imposturas de sí mismos, en retos enigmáticos y lúcidos al tiempo. I. DE LA TORRE AMERIGHI S