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Arte 26 INMATERIALES JOSÉ JIMÉNEZ TEJER SUEÑOS ay un juego infantil, conocido en multitud de culturas, que en español recibe nombres diversos: hacer cunas o jugar a la cuna, al hilo, al cordel o a la hamaca. En Portugal y Brasil se llama cama de gato Consiste en ir entrelazando un hilo o un cordel con los dedos hasta formar una pequeña red que se pasa luego a los del siguiente jugador que, a su vez, construye otra cuna, cama o figura. El juego expresa no tanto la habilidad manual del niño como la construcción inmaterial, el tejido de un espacio acogedor, una cuna o pequeña cama, tan íntima e inaprehensible como para caber entre las manos. Evoco el juego para referirme a la magnífica exposición que el Museo Reina Sofía dedica a la brasileña Lygia Pape (1927- 2004) una de las grandes figuras del arte de nuestro tiempo, y, sin embargo, no suficientemente conocida por el público. La exposición de nuestro museo, que recoge unas 250 obras (pinturas, relieves, xilografías, acciones documentadas, collages, películas y libros) a la vez que muestra la impresionante diversidad expresiva, el carácter de artista total de Pape, tiene también algo de restitución. Nos da una primera propuesta de visión integral de la obra de una de las artistas centrales del constructivismo y del movimiento neo- concreto brasileño, que, por distintos avatares, había quedado hasta ahora un tanto postergada frente a la de sus más conocidos compañeros Lygia Clark o Helio Oiticica. Tiene un carácter de primicia la presentación en la muestra, por vez primera en un espacio expositivo, de las películas de Lygia Pape: cine experimental, películas de artista, como todo su trabajo, de una gran intensidad conceptual y lírica. Resulta emocionante percibir en sus obras la fuerza extraordinaria que esta mujer menuda y de mirada penetrante llevaba dentro de sí. Desde sus inicios, el rigor formal del constructivismo europeo se transforma en su obra, con un giro sensual y dinámico, en el H que se expresan Brasil y América Latina. Un ejemplo más de la voracidad incorporativa del latinoamericano de la que hablaba José Lezama Lima, esa forma específica de apropiarse de cualquier registro universal de cultura, estableciendo una nueva síntesis que le da nueva vida y alcance. Una síntesis que se despliega en sus colaboraciones con el Cinema Novo, o en sus acciones en espacios cotidianos, en las que se vincula lo íntimo con la reivindicación política y social. En el despliegue de toda la obra de Lygia Pape, yo identifico un núcleo expansivo: un conceptualismo lírico, una voluntad de transferir el vuelo del pensamiento al espacio poético de la representación sensible. Se expresa así la intención de dar sentido humano, íntimo, a las formas plásticas, haciendo de ellas un ámbito de resonancia de la sensibilidad, estableciendo cauces de comunicación entre el yo y el tú, el nosotros, la naturaleza y todo el cosmos. En toda su obra. Y de un modo especial en esas piezas construidas con hilos tendidos en el espacio, para las que inventó un nombre nuevo Ttéias que varían según el tipo de entorno en que se construyen, según el tipo de luz (natural o artificial) y de hilo (de cobre, plateado o transparente) que emplean. Teia, en portugués, significa tela. De modo que estas obras son tejidos, tejidos en el espacio. Lygia Pape las relacionaba con algo mágico y las ponía en relación con el juego infantil de la cama de gato al que me refería más arriba. Sobre ellas también decía que eran como una red donde las arañas tejen planos de vida o muerte Piezas memorables: hilos de luz tendidos en el espacio, filamentos de lo visible tejidos por la araña del tiempo y del destino. Se construye así un ámbito inaprehensible, inmaterial, que se abre ante nuestros ojos invitándonos a tocar, a hacer vibrar, el sonido y la irradiación de la luz en el espacio. Un espacio lleno de resonancias, a la vez exterior e interior. Allí donde gravitan nuestros sueños. Por un sentido humano LOS VERSOS EXACTOS El arte brasileño de hoy no se comprendería sin la figura de Lygia Pape. Una retrospectiva en el Museo Reina Sofía repasa con acierto toda su trayectoria Visión integral s llamativo que la modernidad brasileña tenga unas raíces tan profundamente europeas. En los cincuenta, sus elites culturales miraban aún hacia Francia y el Viejo Mundo con un fervor que ya ni la propia Europa sentía hacia sí misma. Quien pasea por primera vez por Río o Sao Paulo, quien visita su arquitectura o lee a los escritores de aquel momento, se sorprende de la intensidad con que se aplicaron paradigmas europeos como punto de partida. Y de lo tardío y lo superficial que fue su interés por las producciones de EE. UU. el vecino poderoso del norte que en HTTP: WWW. JOSEJIMENEZCUERPOYTIEMPO. BLOGSPOT. COM E esa década relevaba a Europa como centro de vanguardia mundial. Que durante el periodo de entreguerras los antropofágicos mirasen a París como contrapunto necesario y padre asesinable era aún comprensible: todo el mundo lo hacía. Pero treinta años más tarde también el movimiento Neoconcreto en el que se foguearon Lygia Pape y otros grandes del arte brasileño del XX, de Lygia Clark a Hélio Oiticica, nacía alentado por el poeta Ferreira Gullar como reacción frente a la abstracción geométrica europea: del neoplasticismo y el constructivismo al supre- Todo el mundo lo hace matismo y la escuela de Ulm. Al lado de todo esto, el interés por el expresionismo abstracto o la Color Field Painting, que empezaban a hacer furor, fue secundario y tibio. Esta excelente retrospectiva de Lygia Pape permite seguir, casi como un manual, las inyecciones de sensualidad, racionalidad alternativa e interrelación con un espectador convertido en coautor y participante que estos artistas insuflaron a los ejercicios de estilo intelectualizados de la alta pintura europea algo exangüe de esos años. Sus ejercicios de estilo geométricos de los cincuenta, las xilografías de sus Tecelares (Telares) y Desenhos, son