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ABC cultural A la izquierda, Juan Dolores Caballero SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2011 abc. es Teatro Lo grotesco une imposibles El Teatro Pavón de Madrid, sede de la CNTC, acoge Las gracias mohosas de Feliciana Enríquez de Guzmán, en un montaje dirigido por Juan Dolores Caballero Por Carmen R. Santos RAÚL DOBLADO a Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) fiel a su premisa de no limitarse a un repertorio previsible, cierra temporada con una obra singular: Las gracias mohosas, de Feliciana Enríquez de Guzmán, en un montaje dirigido por Juan Dolores Caballero, alma mater de la compañía andaluza Teatro del Velador. ¿Quién es Feliciana Enríquez de Guzmán? Aunque no existen demasiados datos comprobados sobre su vida, lo que conocemos nos remite a una mujer increíble, muy adelantada a su tiempo. Nació en Sevilla, a finales del siglo XVI, en el seno de una familia pudiente, pero terminó sus días en el arrabal, viviendo prácticamente de la caridad. Tuvo dos hermanas monjas, y parece ser que, después de quedarse viuda, fue detrás de un hombre del que se había enamorado. Circula la historia, no sé sabe hasta qué punto cierta, de que se disfrazó de hombre para poder acceder a las aulas de la Universidad salmantina y encontrarse con su galán, que se convertiría en su segundo marido. Algunos estudiosos la han querido identificar con la protagonista de La Fénix de Salamanca, de Mira de Amescua, y Lope de Vega le dedica una silva en El laurel de Apolo. Precisamente, polemizó con Lope, pues no estaba de acuerdo con su preceptiva dramática, expuesta en el Arte nuevo de hacer comedias. Feliciana escribió poesía y, lo más importante, es considerada la primera dramaturga española. ¿Cuál es el conflicto principal de Las gracias mohosas La obra es uno de los entreactos de la pieza de Feliciana Enríquez titulada Tragicomedia de los Jardines y Campos Sabeos (1619) En Las gracias... hay seis tullidos que se enamoran de la misma mujer, Aglaya. Pero esta tiene dos hermanas que se quieren casar, y deben hacerlo antes. Por ello, su padre convoca una justa poética para dirimir quiénes son los mejores pretendientes. Al final, se concluye que lo bueno es que se casen los seis con las tres hermanas. Se trata de la celebración de lo disparatado, lo burlesco, lo transgresor, de otorgar voz al desarraigo, a lo monstruoso a lo aparentemente anormal que no lo es tanto. En realidad, el hombre de por sí es un ser deforme. Este pieza se adecúa muy bien a su estilo, que denomina teatro bruto ¿Cómo lo define? Me interesa trabajar con lo feo, con lo contrario a la armonía y el equilibrio, con lo grotesco, que es para mí la unión de imposibles. El pintor y escultor francés Jean Dubuffet acuñó el término arte bruto para referirse al arte de los locos. Un arte de imágenes primarias. La estética de lo grotesco es muy compleja, pero, a la vez, muy directa. En mi teatro desempeñan un papel fundamental la emoción y la gestualidad. ¿Lo relacionaría con el esperpento? Sí, pero no solo. Me atrae el mundo de las pinturas negras de Goya, la visión pictórica de Antonio Saura, el teatro de Kantor. Creo que la tradición, sobre todo ibérica, más potente y que ofrece más posibilidades expresivas es la de lo grotesco. L