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Libros 18 COMUNICADOS DE LA TORTUGA CELESTE ANDRÉS IBÁÑEZ SOL n su momento, me acerqué a la Puerta del Sol para ver qué estaba pasando por allí. Iba, he de confesarlo, con una especie de Shibboleth interno. Algo así como una prueba. La prueba consistía en la presencia o no presencia de la imagen del Che. Imagen ubicua que aparece en los contextos más inesperados y, desde luego, en cualquier contexto mínimamente alternativo o revolucionario. Y lo que estaba pasando en la Puerta del Sol era, al fin y al cabo, la Spanish Revolution. De modo que me paseé por esa especie de bazar de lonas azules, leí, miré, curioseé, pregunté, hablé con unos y con otros. Y quedó constatado: no hay ni una sola imagen del Che. Tampoco hay ninguna imagen ni símbolo de ninguna clase, ni hay tampoco eslóganes, aparte de la constatación de que queremos que nuestro sistema sea regido por un gobierno democrático y no por los bancos. Ni un solo eslogan de Mayo del 68 (y este era mi segundo Shibboleth) Nada de la imaginación al poder Por lo que yo pude ver (y había mucho, mucho que ver y mucho que leer) la palabra utopía no aparecía en parte alguna. ¿Qué es lo que está pasando en Sol? ¿Es este el principio de algo o es una mera anécdota? Solo el tiempo lo dirá, pero paseando por la acampada de Sol yo he tenido la sensación de estar siendo testigo de algo nuevo. El comienzo de algo. Lo siguiente. Creo que se equivocan los que lanzan andanadas contra la acampada como si lo que sucede allí fuera una especie de contraataque de los nostálgicos revolucionarios de los sesenta y de los setenta. No hay allí ninguna revolución. No hay ninguna utopía. Lo que hay allí es algo mucho más raro. Me decía un amigo: Estos antisistema que piden trabajo, jubilación y casa no son, en realidad, antisistema, son prosistema Eso es verdad, y eso es precisamente lo que está pasando en Sol. Y eso es lo nuevo. Lo que están pidiendo los jóvenes, si yo lo entiendo bien, E es algo que, así dicho, puede sonar incluso muy burgués: piden que les den lo que les han prometido. Piden que lo prometido sea verdad. No van contra el sistema: quieren que el sistema funcione. Están a favor del sistema. No tienen ideas. No saben lo que quieren. Solo dicen vaguedades. No dicen nada. Todo esto es cierto. Claro que no tienen ideas. ¿Qué ideas van a tener? El siglo XVII, XVIII y sobre todo el XIX ya tuvieron todas las ideas posibles. El siglo XX consistió en el gran experimento de ponerlas todas en práctica. Con los resultados de todos conocidos. No necesitamos más ideas, más lemas, más visiones de la Historia, más heraldos, más apocalipsis, más revelaciones. Ya sabemos lo que tenemos que saber. Ya sabemos qué funciona y qué no funciona. Lo que tenemos que hacer es ponerlo en práctica. Paseo por la acampada de Sol y me sorprende el ambiente pacífico, relajado, amistoso y también la ausencia absoluta de lemas políticos. Queremos una democracia real ya Economía al servicio de la ciudadanía son lemas verdaderamente abarcadores y carentes de inflexiones. Quizá lo nuevo de este movimiento inevitablemente político es que no está en absoluto politizado. Quizá la Spanish Revolution nos permita comenzar a imaginar la política de otra forma. La acampada está organizada en secciones: hay enfermería, departamento legal, biblioteca, guardería, sala de meditación, terapias naturales y masaje, secciones de psicología, de pancartas, de arte, de medio ambiente, de cultura y universidad, de música, de política, de economía, de derechos animales, de feminismo, de contactos con los barrios. Y hay un aire general, por encima del amontonamiento y del desorden inevitables, de profunda sensatez. Quizá lo que estemos viendo en la acampada de Sol y en sus distintos apartados y secciones sea un mapa, en pequeño, del futuro. Profunda sensatez Losplatillos volantesdeJung Cincuenta años después de su muerte, Jung es una figura clave del pensamiento contemporáneo, aunque algunas de sus opiniones sean hoy tan controvertidas ace cincuenta años que falleció Carl Gustav Jung (1875- 1961) Su obra no ha dejado de tener influencia, aunque el paso del tiempo también ha situado muchas de sus ideas en el cajón sin salida de la Historia. El desarrollo de las ciencias cognitivas, a pesar de su apego a la base material de nuestros pensamientos y símbolos, ha ratificado algunas de sus in- Ni revolución ni utopía H vestigaciones relativas a los procesos creativos de nuestra mente, fundamentales en el desarrollo de la personalidad; algo que Freud no tuvo muy en cuenta, salvo en la dimensión relativa a la patología. Zona de sombra La vida de Jung fue compleja. Hijo de un pastor protestante, gran entendido en el mundo oriental y clásico, su madre, en cambio, significó la zona de sombra, a causa de su neurosis y excentricidad. Aunque educado en la fe ortodoxa, la abandonó pronto, pero no la necesidad de creer, de dar una respuesta metafísica a las grandes preguntas de la vida. De hecho, abrazó una suerte de pancristianismo (como Tertuliano) el alma es por naturaleza cristiana. También se interesó por estos extremos: el ocultismo y los platillos volantes, además de interpretar la alquimia en clave arquetípica, sacándola de su etapa meramente precientífica. A diferencia de Freud (es in-