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Libros 14 UNI- VERSOS CÈLIA SÀNCHEZ- MÚSTICH INTERIOR DE PALABRA Lo vi en el cine: el niño, en la película, descubre que tiene miedo y se alegra. No de tenerlo sino de haber aprendido que a lo que siente se le llama miedo. O que la palabra miedo que tantas veces ha oído, es eso que ahora lo sacude ¡Tengo miedo, tengo miedo! chilla, sonriendo, el miedo casi extinto por la euforia del descubrimiento. Como ese niño, tantas veces he escuchado la palabra traición como si estuviera vacía por dentro, entraba por mis oídos y allá se quedaba, tapón de cera, sin llegar nunca al fondo del fondo. Hasta hoy: salgo en una película, la escena tan parecida a aquella otra... ¡Me han traicionado! Chillo. Y me alegro. No de la traición sino de haber aprendido que lo que siento se llama haber sido traicionada, que tengo un lugar en el fondo del fondo donde recibir la traición, repasar sus contornos y después olvidarla, un poco más feliz que antes. Traducción de Rosa Lentini INTERIOR DE PARAULA. Ho vaig veure al cinema: el nen, a la pel. lícula, descobreix que té por i se n alegra. No pas de tenir- ne sinó d haver après que del que sent se n diu por. O que la paraula por que tants cops ha sentit, és allò que ara el sotraga. (Tinc por, tinc por! xiscla, somrient, gairebé la por extingida per l eufòria de la descoberta. Com aquell nen, tants cops he escoltat la paraula traïció com si per dins fos buida, m entrava per les orelles i allà es quedava, tap de cera, sense mai arribar al fons del fons. No ha estat fins avui: surto en una pel. lícula, l escena és tan semblant a aquella altra... M han traït! Xisclo. I me n alegro. No de la traïció sinó d haver après que del que sento se n diu haver estat traïda, que tinc un lloc al fons del fons on rebre la traïció, reseguir- ne els contorns i después oblidar- me n, una mica més feliç que abans. LO BELLO ES DIFÍCIL POEMAS W. H. AUDEN Traducción de Margarita Ardanaz Morán Visor. Madrid, 2011 317 páginas, 16 euros CÈLIA SÀNCHEZ- MÚSTICH (Barcelona, 1954) Su formación es musical y ha cursado estudios de piano, guitarra y armonía. Ha publicado siete libros de poemas: La cendra i el miracle, El lleu respir, Temperatura humana, Taques, Llum de claraboia, A la taula del mig y On no sabem. También dos novelas: Les cambres del desig y Tercer acte d amor. Ha recibido, entre otros, los galardones Rosa Leveroni 1990, Miquel de Palol 1996, Serra d Or 2010 y Premi Octubre de poesía 2010; también el Mercè Rodoreda 1999 y el 7 Lletres de narrativa 2008. Selección y coordinación de Amalia Iglesias Serna o pocas y algunas de ellas muy logradas, como las de Álvaro García y Jordi Doce son las versiones que de Auden hay en nuestro idioma. Y es una alegría comprobar que un poeta intelectual, satírico e, incluso, seco como este no pierde ni su tersura ni su inteligente e irónica agilidad mental: eso que ha hecho de él una de las cimas poéticas del XX. Auden es un creador de situaciones líricas, aparentemente objetivas, en las que lo que se visualiza es algo tan subjetivo como el yo. De ahí esa exactitud formal y su continuo contraste: la disolución, cuando no la anulación, de ese fantasma moral que es su conciencia o su difuso personaje. La anglista Margarita Ardanaz señala esto muy bien en su prólogo como describe minuciosísimamente los detalles de este discurso fraguado en la discontinuidad y la opacidad, con una estructura de fragmentación continua y de versos aparentemente inconexos en los que la mayor parte de las veces se prescinde de o se hace un uso arbitrario tanto de las partículas como de los signos de puntuación. Y es que, para Auden, como para el aforismo griego recogido por Platón en Hipias Mayor, lo bello es difícil y la realidad opone resistencia a su completa o consciente comprensión. En sus inicios optó por uno de los compromisos políticos propios de su época, pero mantuvo una independencia N de criterio tanto en lo ideológico como en lo estético y, sobre todo, en lo moral. Su poema Spain (1937) pronto eliminado de su libro Another Time es una clara prueba de ello, como su regreso al cristianismo no deja de ser una clave para entender algunas de sus obsesiones: el pecado y la expiación. Sus continuos viajes a la Alemania nazi en compañía del poeta Stephen Spender y del novelista Christopher Isherwood y la impresión que le produjo la aceptación consciente de la culpa ante el asesinato necesario el panfleto acrítico y la demagogia del mitin en nuestra Guerra Civil determinaron su posterior evolución, de la que dan cuenta su poema Que la historia me juzgue y esa supuesta frialdad que como indica su traductora no es sino un exceso de lucidez Leer a Auden es un ejercicio mental y moral a la vez, que no debe hacer perder de vista la perfecta maquinaria lingüística en que se orquesta todo su brillante sistema de dicción: tanto el clásico, con sus estrofas renovadas y sus rimas, como el libre, que nunca lo es tanto. Su poema On Sunday Walks es una de las fuentes del segundo de Moralidades de Biedma, que también tradujo en romance otro suyo, porque sabía como también Cernuda supo que la literatura muere de autofagia y que solo buscando en otras tradiciones y otras lenguas aquella encuentra vitaminas Asesinato necesario De arriba abajo, Auden (a la derecha) con Isherwood en 1938; su poema España de 1937; y Erika Mann, con la que se casó en 1935 para que escapara de la Alemania nazi