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SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2011 abc. es ABC cultural 13 DÍAS DORADOS EN EL PARAÍSO HIPPIE EN AZÚCAR DE SANDÍA RICHARD BRAUTIGAN Traducción de Damià Alou Blackie Books Barcelona, 2011 168 páginas, 19 euros La Historia como telón de fondo En El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia Patricio Pron (sobre estas líneas) vuelve la mirada hacia las desapariciones y los asesinatos perpetrados por la dictadura militar argentina. A la izquierda, el general Jorge Rafael Videla, que encabezó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 Versos convertidos en novela El espíritu de mis padres y sus compañeros escribe el escritor argentino Patricio Pron en estas páginas iba a seguir subiendo en la lluvia hasta tomar el cielo por asalto. Es la frase que le sirve para titular la obra. Palabras que se inspiran en unos versos del poeta y dramaturgo irlandés Dylan Thomas (junto a estas líneas) entro de la extraña obra del raro Richard Brautigan (1935- 1984) En azúcar de sandía ocupa uno de los sitiales más bizarros. Si La pesca de la trucha en América (1967) funcionaba como líquida teoría para capturar epifanías, En azúcar de sandía (1968) se presenta como la práctica del modo en que las mejores instrucciones no acaban en un perfecto modelo terminado. Así, En azúcar de sandía, publicada un año después del Verano del Amor narra las idas y vueltas de un puñado de personajes en algo que puede entenderse como la versión post- apocalíptica y alternativa de una comuna hippie llamada yoMUERTE. Y lo que relata Brautigan no es otra cosa que el modo en que lo que comienza como utopía pasa por el tamiz de la entropía para acabar en distopía. En un clima sin estaciones fijas, donde el sol no deja de cambiar de color y provocar mutaciones en las sandías, el narrador esa voz tan Brautigan, que insiste una y otra vez en determinadas palabras como si se tratasen de talismanes evoca la figura de su antigua amante, Margaret, y de enHERVOR, quien ha dejado atrás el campamento para establecerse en el basurero de la Olvidería (inspirado por una sucursal de Sears próxima a la casa de Brautigan) donde yacen los restos de una civilización extinguida. Una banda llamada Los Tigres y una Imponente Trucha Anciana completan el reparto. Y no hay evidencia alguna de que Brautigan haya ingerido alguna vez LSD, por más que En azúcar de sandía fuera adoptada como texto sacro por muchos day- triprers. Entonces, En azúcar de san- D día fue entendida por muchos como una suerte de roman- àclef de la vida acuariana del autor en Bolinas. Ahora, su lectura es mucho más interesante: porque in situ y casi en sincro con los días más dorados del Paraíso Hippie (aunque redactada en 1964) anticipa no solo el gozo en el Edén sino, también, la expulsión y el fin de un sueño cuya resaca alcanzaría a Brautigan más tarde. Es sabido: fosilizado como gurú contracultural, la cultura acabó volviéndose en contra de Brautigan, considerándolo efímero escritor de cabecera de lectores más bien silvestres. Y Brautigan escenificó un suicidio alcohólico cuya bala definitiva lo alcanzó años después. A diferencia de lo que ocurre con muchos de los artefactos de los psicodélicos 60, En azúcar de sandía con destellos que coinciden con las novelas catastrófico- ambientales de J. G. Ballard y parecen anticipar las Payasadas de Kurt Vonnegut, el díptico Oryx y Crake El año del diluvio de Margaret Atwood y Drop City de T. C. Boyle, así como ciertas texturas de sueño despierto de Haruki Murakami, fan confeso ha envejecido con gracia y elegancia. Párrafo aparte merece la dedicación brautiganiana de Blackie Books y ahora sí, por favor que lo próximo sea una de las mejores colecciones de relatos de todos los tiempos: Revenge of the Lawn. Mientras tanto y hasta entonces: En azúcar de sandía los hechos sucedían una y otra vez, igual que mi vida sucede en azúcar de sandía. Os lo contaré porque yo estoy aquí y vosotros estáis lejos... Espero que esto funcione Buenas noticias: funciona. RODRIGO FRESÁN Suicidio alcohólico El sol cambia de color ción de resistente a la dictadura o el cruel padecimiento de la aceptación silenciosa de los crímenes y desapariciones. Pero al tiempo que lo hace, descubre los fundamentos de su propia existencia, pues sabe que no será completamente en tanto no encare, comprenda y acepte sus propias raíces. El proceso es paralelo al de la historia: la desaparición y Abolir la amnesia muerte de Alberto Burdisso es el reflejo y la consecuencia de la desaparición de su hermana Alicia; Pron padre investiga la muerte reciente para desenterrar aquella otra; Patricio se propone esclarecer los documentos que afanosamente tuvieron ocupado a su padre porque es la vía para entenderse a sí mismo. No espere el lector la acumulación de torturas inverosímiles, el recorrido por los siniestros chupaderos en los que se dio cumplimiento a la misión infame de las desapariciones; ni siquiera la relación de las maquinaciones para que de todo ello solo perviviera el olvido letal. Pron no habla de ello, rehúye lo obvio. Y, sin embargo, su fin último no es otro que el de abolir la amnesia para aprender a reconocer el presente a partir del pasado. ARTURO GARCÍA RAMOS NICCOLÒ AMMANITI Que empiece la fiesta Una sátira salvaje y divertidísima de la Italia actual por el más aclamado escritor de su generación ANAGRAMA