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Libros 12 LA FORJA DE UN MUNDO LOS CUENTOS RAMIRO PINILLA Tusquets. Barcelona, 2011 348 páginas, 20 euros DOBLE CRIMEN EL ESPÍRITU DE MIS PADRES SIGUE SUBIENDO EN LA LLUVIA l título de este volu- dríamos llamar prehistórico, men puede despistar cuando nace el primer vagido y conviene aclarar del nombre Baskardo, al epidesde el principio sodio que cierra el libro con un que el lector no tendrá en él irónico epitafio de ese mundo. una gavilla de cuentos sepaLugar especial, el más exrados, sino la reedición de dos tenso del libro, se le concede libros que poseen una fuerte a una historia que da título al unidad interna: Recuerda, oh, conjunto. En ella se narra un recuerda (1975) y Primeras his- hecho que será reproducido torias de una guerra intermi- en Verdes valles: la cacería nable (1977) que habían sido de veintiocho llamas traídas publicados en sellos con pe- al valle por un indiano desde queña difusión. Aunque los Perú. Aparecen aquí tanto las dos no son iguales, pues diver- fábulas que resultan maravigen en estructura, en lo que sí llosas de un mundo rural que coinciden es en ser ambos la roza lo mítico, como los prifragua donde Pinilla habría meros pasos de los Altube, y ido forjando el material narra- en especial los de don Manuel, tivo de la que sin duda es la el maestro, que llegará a ser obra que le ha llevado al lugar protagonista de la trilogía. señero que ocupa hoy en el panorama literario. Me refiero a Una única palabra la trilogía Verdes valles, coli- El segundo libro se mueve esnas rojas (2005- 2007) Tam- tilísticamente a medio camino bién la novela corta La higue- entre los elementos históricos ra (2006) desarrollaba un epi- de la contienda de 1936 y ciersodio pertenetos episodios ciente a la saga concretos, como ESTE VOLUMEN de los Baskardo RECUPERA PARA el formidable rey Altube, saga LOS LECTORES DE lato Cópula que nutre Los la violación de HOY AL GRAN cuentos. una Baskardo ESCRITOR QUE Un buen capor un soldado, PINILLA HA SIDO que es contada mino para lleSIEMPRE gar al mundo casi como si se de Pinilla quizá tratase de una sea leer primero estos dos fábula legendaria. libros, ahora reunidos en un Ramiro Pinilla no tiene volumen. Son valiosos por un desarrollo que privilegia sus cualidades propias, pero el realismo testimonial, sino lo son más en la medida en que sus cuentos de la Gueque sirven para una primera rra Civil propenden a una aproximación al imaginario significación mayor que la de Verdes valles, al que segu- anecdótica, al proponer faramente ese lector irá. bulaciones morales, como la del sufrimiento de la madre El primer vagido que visita en prisión a su hijo, Recuerda, oh, recuerda se pue- condenado a muerte, y solo de leer como una novela cor- sabe el euskera prohibido. Se ta cuyos distintos capítulos le permitirá decir una únirecorren episodios fundacio- ca palabra, y escoge Agur nales del mundo geográfico Episodios en los que Pinilla y humano de la tierra, valles vuelve como el gran escritor y playa que dieron origen a la que ha sido siempre, y al que saga de los Baskardo, narrada este libro recupera para los aquí como si se tratase de una lectores de hoy. fábula ambientada en distintos siglos, desde el que poJ. M. POZUELO YVANCOS E PATRICIO PRON Mondadori. Barcelona, 2011 208 páginas, 16,90 euros ¿C uáles son las historias que un escritor no puede eludir? Esta pregunta se alza inevitable tras la lectura del nuevo título de Patricio Pron. Quien lea El espíritu de mis padres... se verá en la obligación, si no de responderla, sí de planteársela. Y tras la lectura, persistirá aún más su presencia inalterable. Tal vez fuera equivalente preguntarse: ¿cuál es la parte de mí que debo a mis antepasados? O dicho de otro modo: no somos verdaderamente sino cuando somos los otros. Es frecuente recordar la imagen de John Keats describiendo al poeta como un camaleón. Un yo moldeable, capaz de tomar como propia la palabra de los otros, de los que carecen de voz, de los parias o de aquellos que irremediablemente nos habitan. Este es el caso del relato no me atrevo a llamarlo novela, debido a sus fundamentos biográficos, aunque una gota de ficción basta para contaminar de irrealidad cualquier texto, como advirtiera el mexicano Alfonso Reyes que, quizá contra su propia voluntad, ha escrito este novelista argentino. El espíritu de mis padres... cuenta la pesquisa del autor para aclarar por qué su padre el periodista Chacho Pron trató de descubrir y revelar las circunstancias en que murió Alberto Burdisso en junio de 2008. El crimen de ese hombre común, y hasta vulgar, es secundario. Para su padre, según irá sabiendo, el verdadero crimen en realidad, el origen del crimen de Alberto Burdisso se remonta a 1977, cuando en plena dictadura argentina desapareció Alicia Burdisso, quien por entonces contaba con apenas veinticinco años. Nada podía investigarse en ese tiempo de aberración y sangre, y la fuerza del destino viene a conceder una segunda oportunidad a Pron padre, que, testigo indirecto de la desaparición de Alberto, ve en este crimen cometido treinta años después una réplica del primero, aunque con un significado bien distinto. Impelido por la rabiosa voz del pasado, el padre de Patricio Pron dedicó sus esfuerzos a revelar hasta en sus mínimos detalles los ominosos planes de quienes tramaron el asesinato, pero con la conciencia de que cada descubrimiento sobre el modo en que fue perpetrado el crimen de Alberto dejaba al descubierto la omisión del incomparablemente más alevoso que tres décadas antes tuvo por víctima a su hermana Alicia; y, al mismo tiempo, sin sortear el hecho de que el segundo fue una consecuencia del primero, por más que los móviles, la sociedad y hasta el universo entero fueran otros. Patricio Pron debe cumplir su destino: escribir la historia que su padre le dejó diseminada en retazos o jirones de datos, coincidencias biográficas, reportajes fotográficos, recortes de periódico, anota- ERIK MOLGORA Guardia de Hierro ciones; un puzle de materiales dispersos que el escritor no se empeña en triturar y amasar para que no pierdan el misterio que irradian, la sospecha de que está acometiendo una tarea en la que es mero mediador, que está prestando su máscara de camaleón a unos sucesos que se han interpuesto en su vocación de escritor. La escritura se realiza en este caso a expensas del autor, quien se descubre no obstante en lo que secretamente el destino le encomienda escribir. Su objetivo no es la denuncia de los desaparecidos en el período más negro de la Historia argentina. O al menos no lo es de un modo directo. Patricio Pron trata de comprender la vida de su padre, su ideología, los principios que gobernaron su decisión de formar parte de La Guardia de Hierro, su voca-