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Libros 14 HUECO EN EL AIRE NUNCA SE SABE ISABEL ESCUDERO Pre- Textos. Valencia, 2011 300 páginas, 22 euros TRABAJOS DE AMOR OSCURO DOMINIO n su nuevo libro, Isabel Escudero (Quintana de la Serena, Badajoz) sigue fiel a la poesía popular, dentro de la línea iniciada en su primer poemario, Coser y cantar (1984, 1994 y 1997) y continuada luego en Cántame y cuéntame. Cancionero didáctico (1997 y 2003) Cifra y aroma (2002) Fiat umbra (2008) y Gorrión y migajas (2008) entre otros. Al igual que este último, Nunca se sabe, subtitulado Juegos de lengua: ritmo y razón, está compuesto por canciones, cantares, coplas, haikus, proverbios, adivinanzas y otras formas breves de la tradición oral y popular. Se trata, según la autora, de poemas que imitan al pueblo (que, al no ser nadie, es el solo dueño de la lengua viva) en los juegos de sabias polimetrías, asonancias y otros trucos que de la poesía anónima nos han quedado Los textos se agrupan en doce secciones de carácter más o menos temático más un epílogo. La primera, Harapos (I) está dedicada a la memoria de Miguel Ángel Velasco, tempranamente fallecido, uno de los mejores poetas de su generación. Son textos breves que giran en torno a la ausencia Nadie puede, nadie, llenar el hueco que tu cara ha dejado en el aire algunos de las cuales son una maravilla de concisión Melancolía: el hueso en mi boca, la fruta perdida Las siguientes, Harapos (II) y (III) nos hablan de la muerte y del miedo a la misma, casi siempre con ironía, humor y desenfado Pensando en la muerte media vida me he pasado, y de la otra media ni me he enterado Flor de vejez nos ofrece poemas más largos y se cierra con uno muy emotivo sobre la muerte de la madre El abanico E Ceniza de rosas vuelve a las formas breves y sirve de transición hacia la siguiente, Farolillos y candiles una de las más atractivas e interesantes del libro, pues en ella convergen las coplas de carácter oriental a la manera de los haikus pero con variantes (de hecho, nos ofrecen versiones de poetas orientales) las coplas de corte andaluz que recuerdan a los diversos palos del flamenco y las coplas y sentencias castellanas al estilo de Dom Sem Tob. Más unitarias son las siguientes secciones: Poca cosa (sobre la belleza y la importancia de lo pequeño y lo nimio) Ropita tendía (sobre sensaciones, sentimientos y querencias) Tú y yo (sobre el amor) Aullidos (de tono más filosófico) Coplas libertarias (de crítica y protesta) y Adivinanzas En fila, casi iguales, los ataúdes de los inmortales: salen sus voces cuando los abres El epílogo, titulado De las mujeres difiere un poco por su carácter más culto y literario. Son poemas de tema femenino, algunos de ellos al modo de Safo Zurcidora de versos, que con esa boca que cantas me llenas de besos Desde el punto de vista expresivo, los versos de este libro adoptan una gran variedad de formas métricas y de estructuras. Por lo general, domina en ellos la sensación de inmediatez, ligereza y concreción, pero también hay pensamiento, ocurrencia y reflexión. Asimismo, destaca el hábil manejo de todo tipo de recursos y figuras, como aliteraciones, sinestesias, elipsis, paralelismos, rimas... Poesía, pues, hecha con tino y con gracia, humor y musicalidad. LUIS GARCÍA JAMBRINA EUGÉNIO DE ANDRADE Traducción de Blanca Cebollero Otín y Daniel Pelegrín Nicolás Hiperión. Madrid, 2011 125 páginas, 10 euros Ataúdes casi iguales La fruta perdida e las distintas líneas cernudianas todavía operantes, Eugénio de Andrade (1923- 2005) sigue la menos transitada, que es la más condensada y concisa y, acaso por ello, también la menos usual. Solo Valente parece haberla continuado y no en todo su recorrido y extensión: me refiero a la de Poemas para un cuerpo, que es la que el poeta portugués reivindica y rescata, llevándola al máximo de sus posibilidades expresivas y a su grado extremo de intensidad y tensión. Libro sensual donde los haya, este, escrito tras un largo periodo de silencio, se publicó en 1972, fecha que puede servir de indicativo para entender los parámetros estéticos en que se generó. Parte de la poesía europea de comienzos de los años 70 se orientó hacia el fragmentarismo de los románticos alemanes (Novalis y Jean Paul) activado por el descubrimiento de Celan y la recuperación de Benn, mezclados con algunas variantes de la poesía pura, el interés por la poesía china y japonesa, la dodecafonía de Schönberg y las creaciones musicales de Cage. Amparo Amorós en una muy bien fundamentada tesis que permanece inédita y que, por su profundidad y rigor, debiera publicarse demostró la amplia red de relaciones de todo tipo que, en torno a la llamada poética del silencio, se establece y que incluye desde distintas líneas D de pensamiento hasta teorías lingüísticas y plásticas, así como un muy definido concepto musical. También Lenguaje y silencio, de Steiner; La poesía, la música y el silencio, de Juan Carlos Rodríguez, y la recopilación de Carlos Castilla del Pino, El silencio, se inscriben en esa dirección. Y lo mismo podría decirse de la poesía de Octavio Paz escrita en aquellos años. La economía de lenguaje, la escritura reducida a sus mínimos significantes, el verso delgado y casi aéreo fueron algunos de los rasgos distintivos de esta lírica de interior que intentaba reaccionar contra el gastado lirismo de aparato, incluidos el intimista y el elegíaco también. Oscuro dominio participa de esa práctica formal y de su mismo ambiente mental e ideológico: es un libro de amor, de amor apasionado, en el que se celebra tanto la comunión de cuerpos como el otoño de los mismos, y en el que el sujeto poemático no se encubre sino que se descubre, como explica el último verso del último poema, significativamente titulado Envío en el que se explicita la naturaleza de la persona amada y su condición. Pero el carácter amoroso del libro no reniega del no menos amoroso oficio de unir palabras en las que se respira la piedra fresca de la cal al tiempo que se objetivan en dos símbolos el de la cal, aquí muy repetido, y el de la lentitud de los animales que Piedra fresca de la cal El mejor de todos San Juan de la Cruz (arriba) está muy presente en la lírica de Eugénio de Andrade (en la imagen superior) quien lo consideraba el mayor poeta del mundo por delante de Dante y Shakespeare Versos en otra lengua Además de escribir poesía, Andrade tradujo al portugués, entre otros, a Lorca, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado (arriba)