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Música 38 El sonido alquímico En su libro Atalanta fugiens de 1617, el alquimista Michael Maier realizó una esotérica mezcla de imagen, palabra y sonido. Un disco recupera su contenido musical U n campesino sembrando la tierra con monedas de oro, un hermafrodito tumbado en una cama de fuego, un hombre a punto de partir un huevo con la espada, un dragón que se muerde la cola, leones plumados, buitres que hablan... El primer contacto con Atalanta fugiens impacta por la imaginería fantástica y enigmática de sus emblemas. Hay libros que, en vez de entregarse al lector, lo escudriñan con gesto sibilino. Su vocación es plantear interrogantes a cada cual más difícil de responder. Aun así, resulta fascinante sumergirse en su oscuridad, zambullirse en sus misterios, rendirse a sus impenetrables acertijos con la secreta esperanza de recibir, en cualquier momento, una revelación fulminante. Atalanta fugiens se publicó en 1617. Su autor es el alemán Michael Maier (1569- 1622) una curiosa figura de médico, poeta, alquimista y compositor que recorrió los rincones de Europa en busca de conocimientos y mecenas. Tras realizar estudios universitarios en Alemania, viajó por los países bálticos, recaló en Italia, residió en Praga como médico y consejero de Rodolfo II (gran apasionado de alquimia y artes ocultas) y dio el salto a Inglaterra. De regreso a su país, se interesó por el movimiento rosacruz. La finalidad de Atalanta fugiens es exponer el saber oculto en el proceso alquímico. Pero se trata de una expo- sición en clave, ocultada bajo un velo esotérico que solo los iniciados pueden levantar. El telón de fondo es el mito de Atalanta, la joven que más atraída por la caza que por el amor ha accedido a casarse solo con una condición: que su pretendiente la venza en la carrera. Para salir airoso de la prueba (todo el que pierda, lo paga con su vida) Hipómenes invoca la ayuda de Venus y ésta le entrega tres manzanas de oro. A lo largo de la carrera, Hipómenes suelta una a una las manzanas por el camino. Atalanta cae en la trampa y se detiene a recogerlas, por lo que Hipómenes logra llegar el primero. Según el enfoque alquímico del mito que propone Maier, Atalanta sería el símbolo del mercurio fugitivo e Hipómenes el del azufre dorado que logra su fijación; la manzana de oro, por su parte, simbolizaría la herramienta con la que el alquimista realiza el proceso. En su esfuerzo para representar las etapas progresivas del proceso alquímico, Maier plantea en Atalanta fugiens un original recorrido a tres bandas. El primero es de naturaleza visual. Se trata de cincuenta emblemas cuya críptica iconografía sigue fascinando y desconcertando. El segundo recorrido es de tipo literario: cada grabado posee un lema, un breve comentario en forma de epigrama, seguido por un amplio discurso explicativo en prosa. Más sorprendente aún es el tercer recorrido: los em- SMR- SANTIAGO TORRALBA Fugas metafóricas otra parte, se producirá solo en el siglo XIX) sino metafórico. Los cincuenta cánones de Maier se configuran como otras tantas representaciones sonoras del mito de Atalanta. La voz superior marca la senda a seguir (Atalanta en fuga) perseguida en canon por la segunda voz (Hipómenes) La manzana de oro es corresponde a la melodía del cantus firmus, un Kyrie gregoriano cuya repetición inmutable logra hacer converger finalmente las dos voces hacia un punto de reposo. Las cualidades de Maier como compositor no sobrepasan los límites de un hábil diletantismo. Aun así, la tosquedad y el arcaísmo de sus cánones encierran una magia arcana. En ellos, sentimos aún viva la presencia de creencias y doctrinas tales como la correspondencia entre orden musical y orden universal, la analogía entre macrocosmos y microcosmos, la armonía de las esferas, el poder terapéutico de la música y su influencia Una magia arcana Arriba, Michael Noone en la última edición de la Semana de Música Religiosa de Cuenca. Sobre estas líneas, el emblema XXVII de Atalanta fugiens blemas, además de sus textos, están acompañados por piezas musicales que revisten de sonido los epigramas. Maier las llama Fugas, aunque se trata más propiamente de cánones a dos voces sobre cantus firmus. El término fuga no debe entenderse aquí en un sentido técnico (su codificación, por