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Arte 28 n un mundo de certezas, Diderot y D Alembert emprendieron la tarea de ordenar y clasificar el saber humano. Así lo planteaba, de forma pomposa, el prospecto redactado en 1751 por el primero: un sistema del conocimiento humano. Desde entonces hemos aprendido que nada sabemos, y que los proyectos de estas características, a menudo necesarios, están siempre condenados, al menos, a una cierta sensación de fracaso. Video (S) torias no se libra de ella, pero, al fin y al cabo, se trata de algo consustancial al empeño mismo. E MALDITA ENCICLOPEDIA ARTIUM, en Vitoria, propone en Video (S) torias cuatro recorridos cruzados por los últimos cuarenta años del videoarte en España Todo son problemas Una revisión de los cuarenta años de videoarte español es el objetivo del proyecto; con especial insistencia, dice el folleto, en la última década. Pero claro, ni están todos los que son, ni son todos los que están. La primera carencia se justifica en la necesidad de una selección y su forzosa arbitrariedad. Hay que elegir, incluir a unos y dejar a otros (muchos) fuera, y el resultado nunca será del gusto de todos. La segunda tiene que ver con el progresivo difuminado de los límites en la época en que vivi- mos. No es que necesariamente se caiga en el manido todo vale que el pensamiento estructuralista suele lanzar a sus críticos; es que decir videoarte es muy fácil. Delimitarlo, no. ¿Dónde comienza el vídeo a cargarse del sufijo arte ¿Y dónde comienza y termina el término vídeo en un entorno de progresiva confluencia de tecnologías? Responder a estas dos simples preguntas supondría iniciar un debate que daría al traste con este proyecto y cualquier otro. Abandonado el problema de la delimitación, surge el de la ordenación. Diderot se basó para la suya en el Novum Organum de Francis Bacon. Pero esos eran otros tiempos. La metáfora del plano de metro elegido por las comisarias resulta perfectamente adecuada. Lejos de los modelos que optan por un número redondo, la clasificación genérica o la mera lista alfabética, el plano del suburbano propone cuatro itinerarios en los que, como en los de metro reales, hay tra- mos comunes, bifurcaciones y cruces; paradas pertenecientes a dos o más líneas y la posibilidad de hacer trasbordos. No es el modelo del rizoma, pero sí da la suficiente libertad de circulación, al tiempo que constata la complejidad de toda pretensión clasificatoria. Las cuatro líneas de este metro videoartístico son Teknés Sujetos Políticas e Híbridos que abordan el objeto desde las perspectivas Trabajos en red de la evolución tecnológica, la exploración de la identidad, la crítica política y la mezcla con otras formas de expresión estética. Cuarenta y cuatro artistas, con una pieza cada uno, excepto Antoni Muntadas, del que se exhiben las imágenes recuperadas por él de su vídeo Cadaqués, Canal Local, 1973. La mayoría son mujeres, algo que las comisarias explican por el simple hecho de que gran parte de las artistas actuales estén utilizando este medio. Teknés se centra en la evolución del medio, partiendo del hallazgo arqueológico de la que, quizá, es la primera pieza de videoarte en nuestro país: Primera muerte (1970) de Ángel Jové, Antoni Llena, Sílvia Gubern y Jordi Galí. Las comisarias han podido recuperar la mayor parte de la misma partiendo del reportaje Video Qué? emitido en 1987 por TV 3. Desde esta pieza, la línea azul recorre el espacio expositivo mostrando la evolución expresiva y tecnológica del medio con piezas como la mencionada de Muntadas; EAE, Acción en el Museo (19832001) de Txomin Badiola; o Technologies to the people. Postcapital. Archive. Project (2006) de Daniel García Andújar, en la que se mezclan el videojuego