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Libros 14 ESCALOFRIANTE PARÁBOLA DEL ESTALINISMO NIKI O LA HISTORIA DE UN PERRO TIBOR DÉRY Trad. de A. B. Gómez. Introd. de George Szirtes Duomo. Barcelona, 2011 118 páginas, 15 euros 1990, AÑO CRUCIAL DE ALEMANIA A ALEMANIA. DIARIO, 1990 l célebre teórico de la literatura húngaro Georg Lukács definió en su día a Tibor Déry (Budapest, 1894- 1977) como el más grande analista de seres humanos de nuestro tiempo Déry fue encarcelado en varias ocasiones a lo largo de su vida, siguiendo los diferentes y vertiginosos vaivenes políticos e históricos de su atormentada tierra de origen. La última vez ocurrió en 1956, al haber participado activamente en el heroico levantamiento de la capital, Budapest. Tras la cruenta represión soviética, fue condenado a nueve años de cárcel. Escritores de todo el mundo Camus, Sartre, Forster, Moravia salieron en su defensa, solicitando su excarcelación. Autor de una monumental saga épica, La frase inacabada (1947) en la que retrataba a la sociedad húngara de entreguerras, en su juventud Déry estuvo durante años exiliado, tras la sangrienta y breve república roviética instaurada por Béla Kun en su país en 1919. Nacido en el seno de una familia acomodada de origen judío y austríaco, entre los años 20 y 30 llevó una vida errante de periodista por Europa. Regresó en 1935 y durante un tiempo militó, una vez finalizada la guerra, en el Partido Comunista, hasta que en 1953 fue expulsado e inició una serie de irónicas narraciones satíricas, de carácter entre grotesco y kafkiano, sobre el régimen comunista. En 1956, poco antes de la revolución húngara de octubre de aquel año, Déry escribió, de forma premonitoria, su inquietante fábula sociopolítica Niki o la historia de un perro, tomando como protagonista simbólico a un pequeño y vapuleado can, al que traslada a uno de los períodos más duros E del estalinismo en Hungría, el que arranca en 1948, cuando el temible Mátyas Rákosi, jefe del partido y dueño absoluto del país, emprendió una serie de purgas y juicios sumarísimos amañados, siguiendo el modelo de Moscú. Una etapa aterradora de consolidación del estalinismo, en la que campaba a sus anchas, con todo su siniestro esplendor, la brutal arbitrariedad propia de los regímenes dictatoriales. Una arbitrariedad en la que no cabían preguntas ni respuestas y en la que cualquiera podía ser arrestado, llevado a juicio, condenado, encarcelado, torturado, obligado a trabajar hasta la muerte en un gulag, ejecutado o, simplemente, desaparecer sin dejar rastro. La historia de Niki arranca en el momento en que el ingeniero Janos Ancsa, miembro fiel y cumplidor del partido, acepta a regañadientes, junto a su mujer, acoger a la perra callejera Niki. Una vez que se ha consolidado la relación entre los tres, al modo de un triste símil de familia, ya que los Ancsa han perdido a su único hijo en la guerra, Janos es detenido sin ninguna explicación. Hostigada, proscrita y abandonada por todos, al estar unida en matrimonio a un traidor a la causa, la mujer de Janos comenzará un angustioso exilio interior, en el que solo contará con el apoyo silencioso de la perra. Escalofriante parábola del sombrío destino de miles de sus compatriotas humanos durante el estalinismo, el papel del humilde y desvalido animal de la novela de Déry se asemeja al de cualquier individuo sometido a los abusos y persecuciones gratuitas, pero ejemplarizantes, bajo un régimen totalitario. MERCEDES MONMANY GÜNTER GRASS Traducción de Carlos Fortea Alfaguara. Madrid, 2011 258 páginas, 19,50 euros G Triste símil de familia Un texto premonitorio ünter Grass ad- a uno y otro lado abundaron mite en De Ale- las voces disidentes que por mania a Alema- momentos anhelaban mannia. Diario, 1990 tener una Alemania dividida, no ser un diaris- pues encerraba menos incerta apasionado. tidumbre y menos riesgos. Tiene que ocurrir algo excep- Visto en perspectiva, no hay cional para que sienta la llama- duda del prodigio que ha sido da de esta forma de escritura. la reunificación, pero también Le ocurrió, dice, en 1969, cuan- se comprende la malhumorado abandonó su atril de escri- da actitud de Grass, asediada tor para involucrarse en la cam- por los demonios del pasado paña electoral a favor del SPD, y el temor a que este pasado dirigido entonces por Willy pudiera repetirse. Brandt. De aquella experiencia surgió Del diario de un caracol Proceso invasivo (1972) donde ya reflexionaba Es evidente que un hombre sobre la necesidad de distin- como él no podía sino tomar guir entre los funcionarios de parte activa en aquel proceso, la literatura, adictos a la neu- y lo hizo a su manera: obsertralidad mientras pueda co- vando de cerca los cambios brarse, y los escritores, siem- que iban sucediéndose al capre expuestos a las vicisitudes lor del gran cambio político. del tiempo que pasa, porque es Para ello se propuso visitar la el tiempo en que viven quien RDA regularmente, de enero a diciembre de 1990, desde marca la trayectoria a seguir. Grass repetiría la experien- Rügen hasta Vogtland. Su pocia con un acontecimiento sición moral era, ya se ha dihistórico: la reunificación ale- cho, de un gran escepticismo mana (el 3 de octubre de 1990) ante la forma voraz en que la consecuencia de la caída del RFA empezó a actuar en relaMuro de Berlín, en noviembre ción a la RDA, imponiendo su de 1989. De nuevo surgía la ne- propio modelo económico, el cesidad de escribir sobre los duro marco alemán como grandes cambios que se pro- moneda única. El escritor era partidario (y dujeron en muy poco tiempo. Ahora se publica el diario que seguro que lo sigue siendo) de mantuvo aquel primer y cru- un proceso menos invasivo, cial año de 1990, el del viraje más respetuoso con la parte débil de la unificación: El geopolítico. trato dispensaAquella nuedo a los alemava realidad, AL HILO DE LA hasta cierto DISIDENCIA QUE nes por los alemanes revela el punto inespeRECORRE EL tono imperativo rada, exigió de VOLUMEN, que se empleará los alemanes un AFLORA LA con los polacos esfuerzo titánico que no siem- COTIDIANIDAD DE P o l o n i a e s t á GÜNTER GRASS también en el pre se vio claro: centro de las preocupaciones de Grass, que nació en Danzig (hoy Gdansk) y pertenecía a la comunidad de los cachubos, presentes a lo largo de su obra. Grass comprende que no hay alternativa al desplome comunista, pero su irritación es la misma, hasta el punto de ser juzgado como el aguafiestas nacional por su actitud, tan desconfiada y crítica, hacia una gran Alemania que, quién sabe, pueda sentir, un día, de nuevo, la tentación de dominar el mundo. Piensa incluso en renunciar a su nacionalidad y hacerse apátrida, desentendiéndose así de los malos presagios que encierra para él el futuro. El escritor recorre la extinta RDA una y otra vez: El viaje en tren, solo, en compartimento de primera clase. Las sucias ventanillas, el país gris Malos presagios