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Las dos caras de una canción Medio siglo despues de su muerte, Percy Grainger es un músico que cautiva y desconcierta. Una edición discográfica ofrece una amplia panorámica de su legado Por Stefano Russomanno manal de conciertos, y 200 por una clase particular. En 1928, en la cumbre de la fama, se casa con la poetisa sueca Ella Viola Ström en el Hollywood Bowl ante un público de 20.000 personas. Por aquel entonces, ya no tenía a su lado la obsesiva presencia de la madre, que se había suicidado seis años antes. En la década de los cuarenta, su estrella empezó a declinar. En la valoración de su figura y de su legado, también incidieron negativamente cuestiones extramusicales como sus posturas racistas (que no le impidieron ser amigo y admirador de Duke Ellington, o hacer donativos para la causa de los afroamericanos) o el morbo suscitado por su afición a las prácticas sadomasoquistas y en especial a la autoflagelación, de la que dejó incluso constancia fotográfica. SÁBADO, 26 DE MARZO DE 2011 abc. es ABC cultural 45 e cuenta que, durante los días del embarazo, su madre miraba fijamente la estatua de un dios griego para que ésta transmitiera sus cualidades al hijo. Y en efecto Percy Grainger nació bello como un Apolo. Cabello rubio, ojos azules... Del dios recibió también el innato don de la música: a los diez años daba ya conciertos al piano. Pero todo mito tiene su reverso oscuro. En el caso de Grainger, fue precisamente la sombra de su madre, una mujer excéntrica, autoritaria y posesiva, cuya inestabilidad emocional se vio agravada por la sífilis que le había contagiado el marido. Fue ella quien decidió abandonar su Australia natal junto al hijo todavía adolescente y llevárselo por media Europa para que perfeccionara su formación musical con los mejores maestros de la época. El acontecimiento capital para el joven Percy sería el encuentro, en 1906, con Edvard Grieg, que le aconsejó utilizar el canto y la danza popular como base de sus composiciones. En 1914, a las puertas de la Primera Guerra Mundial, Grainger se traslada con su madre a Estados Unidos, donde residirá hasta su muerte en 1961. En suelo americano consigue un doble éxito como pianista y compositor. El tirón de la naciente industria fonográfica impulsa y difunde su nombre; se convierte en un concertista muy solicitado y mejor remunerado. A mediados de los años veinte, cobra 5.000 dólares por una gira se- S Faceta experimental Sobre la música de Percy Grainger pesan todavía ciertos prejuicios. La gran mayoría de su obra se basa en la variación y orquestación de materiales folclóricos preexistentes, por lo que muchos han visto en él más a un talentoso arreglista que a un creador auténtico. Pero, para Grainger las melodías populares eran lo que para Morandi las botellas o para Picasso las guitarras: objetos sobre los que construir una visión del mundo. Un mundo tan ancho como la procedencia geográfica de los materiales empleados por el compositor: aires ingleses, irlandeses, escandinavos, americanos y orientales (desde China hasta Indonesia) Más allá del encanto ingenuo y algo demodé que irradian muchas de sus piezas, Grainger revela un gusto personal en las mezclas tímbricas y en el manejo de los instrumentos de viento, además de un refinada sensibilidad armónica. Cualidades que despuntan en partituras como In a Nutschell, County Derry Air, Molly on the Shore o Lincolnshire Posy, cuya popularidad ha resistido el paso del tiempo. Si bien en muchos aspectos Grainger se presenta como un epígono del romanticismo, no puede ignorarse el hecho de que también cultivó una sorprendente faceta experimental. Fue entre los primeros en escribir una pieza para percusiones solas (Eastern Intermezzo) se adelantó a las partituras gráficas y a la aleatoriedad en su propuesta de una música desvinculada de los tradicionales parámetros de escala, Percy Grainger en sus primeros años en Estados Unidos (a la izquierda) y durante la construcción de su museo en Melbourne en 1938 (arriba) Sobre estas líneas, partitura de una de sus piezas más conocidas r ritmo y armonía (free music) Utilizó instrume mentos de nueva ideación como el teremín y anticipó conceptos de la música electroa acústica. Se le puede considerar un precurs del sintetizador, del que proyectó una sor v versión primitiva. También experimentó co metros irregulares y con la microintercon v válica. Entre sus piezas más ambiciosas, el ballet The Warriors se caracteriza por una curiosa mezcla estilística entre Stravinsky y Gershwin. Australiano de nacimiento y estadounidense de adopción, Grainger ha encontrado siempre en tierras inglesas un importante foco de difusión debido a su especial inclinación por el folclore isleño. De ahí procede la iniciativa discográfica más ambiciosa que se ha dedicado a su música hasta la fecha. Se trata de la Grainger Edition realizada por el sello Chandos entre 1996 y 2004: una serie de diecinueve discos que ofrece una amplísima panorámica de su producción en todos los géneros (orquestal, coral, pianístico, de cámara, para banda y para solistas vocales) Con motivo del cincuentenario de la muerte del músico, Chandos edita ahora los discos en una sola caja y a precio barato. Las versiones, a cargo de intérpretes como la Academy of St Martin in the Fields, la Filarmónica de la BBC, el director Richard Hickox, los cantantes Susan Gritton, Martin Hill, Stephen Varcoe y Mark Padmore, entre otros, son garantía de calidad. THE GRAINGER EDITION Diversos intérpretes. 19 CD. Chandos (Harmonia Mundi)