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SÁBADO, 26 DE MARZO DE 2011 abc. es ABC cultural 19 Firmado, Italo Calvino Intercambio epistolar La Correspondencia de Italo Calvino incluye cartas a entre otros Pasolini, Sciascia, Pavese y Antonioni (a la derecha) En carne propia Para los tres relatos de La entrada en guerra Italo Calvino (bajo estas líneas) se inspiró en su experiencia como partisano Coordenadas históricas La entrada en guerra refleja el lapso entre el ascenso al poder de Mussolini (a la izquierda) y el fin de la Segunda Guerra Mundial tomó en serio su militancia, rota en agosto de 1957, un año después de la segunda invasión de Hungría por la URSS, rechazada por nuestro autor. Calvino vivió el final de la Segunda Guerra Mundial como partisano, padeciendo momentos de verdadera dificultad y dureza, algunos de los cuales fueron utilizados de manera casi literal en las tres logradas historias que componen La entrada en guerra (1954) pero, salvo algún instante de debilidad, no limitó su obra al llamado realismo socialista. La honestidad de su lucidez no se lo permitió. Luchó siempre con las posibilidades del texto, mordiéndose las uñas Al fin y al cabo, escribió sobre Conrad su tesis de licenciatura en Letras. La cultura de Calvino fue literaria y científica (es uno de los escasos literatos para los que la ciencia existió) en cambio, no se interesó por la filosofía, para la que no creyó tener aptitudes. Como Cervantes y muchos otros, a veces no vio con claridad dónde estaba la importancia de su obra: afirmó que podría escribir diez o veinte relatos como El vizconde demediado si no estuviera totalmente absorto en el deseo de cosas que creo más importantes Sin duda, firmó textos valiosos en su etapa última; también obras lastradas, creo, por la fascinación del mecanismo, un mal de la época. ¿Qué más? Muchas cosas: el lector puede seguir numerosas peripecias intelectuales y vitales de este contundente y melancólico misántropo, corregido por el humor y una solidaridad cada vez más pesimista; hallará páginas penetrantes, como las que escribe sobre el suicidio de su amigo Pavese en 1950; también es un testimonio notable del mundo literario y de las ideas estéticas y morales que agitaron la cultura italiana y francesa desde los años 40 hasta mediados de los 80. JUAN MALPARTIDA ay al menos dos poéticas en Italo Calvino: la que propone la obra cerrada, impulsada por una fuerte estrategia y un despojamiento metódico de todo lo que no contribuye a la maquinaria de la especulación imaginaria (cercana a Queneau y Barthes) y otra que parece negar la primera, en la que cierto barroquismo y profusión de imágenes toman la delantera al lúcido controlador y, creo, otorgan a su inteligencia un grado de indeterminación vivificador. Ambas actitudes informan una amplia obra que va del neorrealismo inicial, pasando por la literatura fantástica de su periodo medio, al arte combinatoria de su etapa última. La correspondencia de Calvino abarca a familiares, amistades y escritores no necesariamente vinculados a su vida, como se hace evidente en este volumen, antologado (no siempre con buen criterio) por Antonio Colinas. El epistolario se basa en la edición italiana, de mayor amplitud. Encontramos aquí cartas que van de 1940 a 1985, dirigidas a su padre, que fue agrónomo, y a autores y gente de la cultura como Eugenio Scalfari, Elio Vittorini, Elsa Morante, Cesare Pavese, Natalia Ginzburg, Pier Paolo Pasolini, Leonardo Sciascia, Michelangelo Antonioni, Primo Levi y Umberto Eco, entre otros. Lo primero que puede sorprender al lector es la madurez y el temperamento del joven Calvino, estudiante de Agronomía (carrera que abandonó H MORDERSE LAS UÑAS Totalmente absorto CORRESPONDENCIA (19401985) LA ENTRADA EN GUERRA Parco en halagos ITALO CALVINO Prólogos de Antonio Colinas e Italo Calvino Trads. de Carlos Gumpert Siruela. Madrid, 2011 548 y 119 páginas 39,95 y 15,95 euros en 1943) pero ya denodado escritor y lector exigente. Sus criterios estéticos son expresados sin contemplaciones, con un rigor analítico acorde con su valor moral, es decir: capaz de llevar la discusión hasta el final. Siempre sale al paso, nunca condesciende al halago. No es que sea escaso en sus elogios, sino que no duda en expresar sus reticencias o diferencias. Aplica el mismo rigor a la lectura de sus propias obras. No se encontrarán en este epistolario muchas ALESSANDRO BARICCO SERGI PÀMIES Emaús Cuatro adolescentes y sus contradicciones: la fábula moral de un escritor en óptima forma (La Repubblica) La bicicleta estática Un tolstoiano de la narración corta en su libro más autobiográfico, tragicómico y emotivo ANAGRAMA confesiones aunque las hay, al sesgo porque el autor huye de los aspectos sentimentales tanto en sus libros como en su trato personal. En una carta lo explica aludiendo a sus orígenes ligures, estirpe franca como la que más y desdeñosa de efusiones Su formación científica primera coincide de alguna forma con su carácter: una cierta distancia que a veces se disipa gracias al humor o la pasión que siente por la literatura. Como muchos de sus amigos de la primera época Vittorini o Pavese fue miembro del Partido Comunista, pero, a diferencia de este último, se