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Libros 14 Soy millonaria en humo Existen muchas maneras de convocar a la propia memoria. Florence Delay lo hace recurriendo a sus ceniceros. Ellos nos ofrecen el retrato de la autora scritora, traduc- ladando la situación actual a tora, académica, la Antigüedad, los fumadores especialista en seríamos los animales que son literatura espa- sacrificados a los dioses. ñola y actriz. Al Si autores adictos al tabacurrículum de co como Malraux y Sartre Florence Delay (París, 1941) ha- levantaran la cabeza, ¿qué bría que añadirle otro título: el pensarían? de fumadora. No, no es una Que no es que el mundo se broma: la autora acaba de pu- haya vuelto loco: es que, senblicar Mis ceniceros, un texto cillamente, el mundo es tonmitad autobiografía, mitad au- to. ¿Quiere dos ejemplos? El torretrato, en el que los recuer- servicio de Correos parisino dos están ligados a los cenice- borró el pitillo de los labios de ros que forman su colección. Malraux en una fotografía de Aunque cada párrafo ha sido Gisèle Freund, y la Biblioteca escrito en el tiempo que se tar- Nacional de Francia hizo lo da en fumar un cigarrillo, su mismo con una foto de Sartre lectura no perjudica la salud. que servía como portada del Los ceniceros de Florence catálogo de una exposición. Delay contienen casi toda su En pipa fumaban George historia. Sin ellos admite Sand y Ramón Gómez de la los lugares, los años, los via- Serna. ¿Qué tiene la pipa que jes, hasta los amores quizá no tenga un cigarrillo? se confundirían. Curiosa Cuando pienso en ella, veo forma de recordar. manos que acarician la madeSi yo no fuera fumadora, ha- ra, que limpian la cazoleta... bría escrito el libro de otra Fumar en pipa tiene algo de forma. Mejor dicho: habría descansado, de perezoso. Es escrito otro libro. Podría ha- un acto que dura más tiempo, berlo titulado Mis faldas, por- una actividad más sutil que la que con mis faldas, con los de sacar un pitillo de un pavolantes, con los tejidos de quete, encenderlo y fumarlo. mi juventud también podría En la pipa hay algo de rito. escribir mi autobiografía. Cualquier colilla es un epí ¿Cómo sería esa Florence De- logo de un pensamiento gelay no fumadora? nial escribió Gómez de la Tendría los pulmones limpí- Serna. ¿Está de acuerdo? simos, nunca tosería, su tez Es una frase irónica llena de sería luminosa; pero habría optimismo. Si cada colilla escrito muchos menos libros, fuera el epílogo de un peneso es seguro. samiento genial ¡cuántos Sobre el tabaco se abaten genios habría sobre la faz de hoy la ciencia médica, la mo- la Tierra! ral y la ley. ¿Los fumadores ¿No cree que con su libro son los nuevos está haciendo apestados? EN EL FONDO, LO apología de un La palabra es QUE REIVINDICO veneno? exagerada. No EN ESTE LIBRO ES No hago apolosomos apestagía. En Mis ceniMI LIBERTAD DE dos, somos vícticeros hablo del FUMAR Y DE mas, cabezas de gusto y del arte ACELERAR MI turco, chivos exde fumar, pero SALIDA piatorios. Trastambién hablo E de sus aspectos negativos. Un libro que empieza y acaba con la idea de la muerte es, en todo caso, una reivindicación estética. En el fondo, lo que reivindico es mi libertad de fumar y de acelerar mi salida. Yo fumo en compañía de mi querida muerte asegura. De hecho, el último cenicero es la tumba. Sí. Uno de los ceniceros de mi colección pertenecía a mi abuelo. Es de mármol; de un mármol idéntico al de la tumba que nos espera a mi hermana y a mí. Así se me ocurrió esa idea: el cenicero como urna. Usted ha traducido a Lope de Vega, Calderón de la Barca, Fernando de Rojas, Lucas Fernández... Soy millonaria en humo, pero también soy millonaria en mis gustos españoles. Me gustan el Siglo de Oro y el Siglo de Plata, así que podría decirse que, además de humo, acumulo oro y plata. Los escritores a los que he traducido pertenecen a esa época. Soy fiel a ellos porque me edifiqué a partir de ellos. Lope no, pero Calderón fue fundamental para constituir mi visión del mundo: la vida es sueño y el mundo, teatro. También ha traducido a Gómez de la Serna, a Bergamín, a Lorca. Para una francesa es extraordinario descubrir que un poeta contemporáneo y moderno como Lorca se arraiga en formas populares. En Francia no existe algo así, no hay poesía popular. Tampoco hay teatro popular, como fue el teatro de Lope. Tuvimos teatro de Corte: para Luis XIV, para Versalles. Pero hubiera sido impensable, por ejemplo, que un poeta surrealista de la escuela de Breton utilizara una forma DEMIPAGE Ramón Gómez de la Serna y Jean- Paul Sartre (bajo estas líneas) son dos de los fumadores compulsivos que protagonizan Mis ceniceros de Florence Delay (arriba) lírica medieval. España no ha tenido que regresar a formas olvidadas, mientras que, en Francia, regresar al alejandrino, al soneto, habría sido considerado un paso atrás. ¡Qué importante es la forma! Fue la forma la que me guió en Mis ceniceros: cada párrafo como un pitillo que se enciende, se fuma y se consume. Hemos dejado los puros para el final. Hablar de ellos es hablar de Hemingway. En Hemingway cuesta separar el tabaco de los toros. Fumar puros viendo una corrida me parece un hábito natural. Ahora, sin embargo, en España está prohibido fumar en espacios públicos, y ambas cosas los puros y los toros están prohibidas en Cataluña. ¿Qué hará Cataluña con sus plazas de toros? ¿Las va a destruir? ¿Las convertirá en aparcamientos? ¿Las alquilará como estudios? ANTONIO FONTANA