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SÁBADO, 26 DE MARZO DE 2011 abc. es ABC cultural 09 C omo afirma Fernando Savater, Italo Svevo fue un hedonista insaciable, casi testarudo: No sólo nunca renunció al placer de fumar sino que tampoco quiso renunciar al placer sutil y desesperado de dejar de fumar Disfrutaba fumando, pero también estaba dispuesto a disfrutar dejando de fumar casi todas las semanas o al menos todos los meses. Creía que el último cigarrillo es el que proporciona el placer más intenso, el sabor inolvidable, la experiencia definitiva e irrepetible. Por eso cada poco tiempo se fumaba el último, con el firme propósito de no volver a probar jamás el tabaco. Este cauterio suave y regalada llaga se parece al doloroso placer, a esa llama de amor viva que tiernamente hería a San Juan de la Cruz. Svevo lo consignó en La conciencia de Zeno. A mí esa novela me aburrió un poco la primera vez que la leí, pero en cambio recomiendo sin titubeos la antología que acaba de publicar Gadir con el título Del placer y del vicio de fumar. Tiene un prólogo de Fernando Savater y una excelente traducción de Elena Martínez. Son seis textos extraídos de varios lugares de la obra de Svevo (incluyendo, cómo no, La conciencia de Zeno) que tratan el asunto del tabaco. O quizá sólo traten del placer y la muerte. Ése ha dejado de fumar, se solía decir antes (de que llegara la gazmoñería salutífera y monjil que ahora nos rodea) para indicar que alguien había muerto. Porque salta a la vista que la única experiencia que no podremos repetir es la de morirnos. De todo lo demás puede haber una próxima vez. Diga lo que diga Heráclito, el único río que no podremos atravesar dos veces es el Estigia, el que nos lleva al otro lado. Allí abajo el Estigia (el río del odio) confluye con el Aqueronte (el de la aflicción) el Leteo (el del olvido) y el Cocito (el de las lamentaciones) según mis escasos rudimentos de hidrología del Hades. epetir algo, por tanto, equivale a esquivar la muerte, a rebelarse contra lo irrepetible. Por eso adquirimos costumbres, y hasta adicciones, y como dice la canción: Uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida Es una insurrección. Aquello que no podemos dejar de repetir, por más que nos haga daño, es el signo de nuestra rebeldía ante lo irremediable, de nuestra insubordinación ante lo que no admite réplica porque viene del Todopoderoso. Así, en los bares, siempre pedimos la penúltima. Un buen ciudadano como Borges se resigna a que haya un último cigarrillo o una puerta que, sin saberlo aún, ya ha cerrado por última vez. Un buen bebedor, un santo bebedor (o un fumador) siempre recae, volverá a abrir esa puerta: LECTURAS Y RELECTURAS RAFAEL REIG LLAMA DE AMOR VIVA La adicción de Svevo a la nicotina y, a la vez, a intentar dejar el tabaco, es una forma de conocimiento y un gesto (inútil pero bello) de rebeldía contra el tiempo y contra lo absoluto por eso pide la penúltima como si pronunciara el non serviam de los ángeles caídos; tiene otros planes, como el personaje de Joseph Heller que afirmaba: Mi plan es vivir para siempre o morir en el intento En el tabaco encontró Svevo las visiones de los místicos, la llama de amor viva que matando, la muerte en vida la has trocado Sin embargo, tiendo a creer, como Freud, que la única gran costumbre es la masturbación, la adicción primordial y primitiva; el resto (alcohol, tabaco, filatelia, acumulación de capital) sólo son correlatos que la reemplazan. El non serviam categórico es el sexo (no en vano lo persigue tanto la Iglesia) El sexo es ese poder invisible que le permitió a José Arcadio Buendía entender por qué los hombres le tenían miedo a la muerte la gran insurrección contra el tiempo. vevo explora (en el cuento Mi ocio la relación entre el tabaco y el sexo, o entre el erotismo y la muerte, como si releyera el Cántico espiritual. El protagonista del relato, un hombre de avanzada edad, narra lo que le sucedió con su última amante que equivale a ese último cigarrillo que Svevo prometía fumar cada semana, el único que no volvería a repetirse. El irónico final nos muestra al tipo en un tren, contemplando a una jovencita y absorto en su busto que parecía un ánfora elegante apoyada sobre su redonda cintura Confiesa: Admiré mucho aquel busto y pensé para engañar mejor a la madre naturaleza que me vigilaba: Sin duda, todavía no voy a morirme, porque si esta niña quisiera, yo estaría dispuesto a procrear La adicción de Svevo a la nicotina y, a la vez, a intentar dejar el tabaco, es una forma de conocimiento y un gesto (inútil pero bello) de rebeldía contra el tiempo y contra lo absoluto. Su predicamento oscila entre la grandeza trágica y la ridiculez cómica, entre el heroísmo del David que se enfrenta a Goliat y la astucia mezquina y conmovedora del que intenta engañar a la madre naturaleza como en los fragmentos de las Cartas a la esposa. Decía García Hortelano que, si bien la teoría es que las selecciones de fragmentos impulsan a leer las obras originales completas, también tienen el riesgo de que uno se contente sólo con picotear antologías. Con ésta de Svevo, Del placer y del vicio de fumar, no se corre ningún peligro: hasta yo me he vuelto a leer La conciencia de Zeno y tengo que admitir que esta vez me ha parecido más que tolerable. Aunque ahora haya que leer en privado, porque, como asegura Svevo: Leer una novela sin fumar es imposible Pero sin olvidar que ya que se fuma, vale más fumar alegremente porque hace menos daño S R Málaga tiene un color especial Ya dijimos desde estas dosis concentradas y reconcentradas que Málaga estaba que daba palmas con la inauguración del Museo Carmen Thyssen. Una buena mezcla de pintura y lo folclórico MIL EJEMPLARES lleva vendidos el libro de Benedicto XVI, Jesús de Nazaret Un best seller en toda regla y con todas las de la ley. Y eso que acaba de salir a la venta. La cifra puede crecer hasta el infinito 100 Wikileaks best seller No es un juego de palabras gracioso e impronunciable, aunque puede que también. Tan solo se trata de que ya proliferan los libros que glosan el último fenómeno mediático, protagonizado por Assange