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SÁBADO, 19 DE MARZO DE 2011 abc. es ABC cultural 13 El personaje y su autor Máximo galardón Michael Beard, un físico premiado con el Nobel, protagoniza Solar la última novela de Ian McEwan (bajo estas líneas) En la mejor compañía El inglés Ian McEwan es el autor más respetado y vendido de la generación de Rushdie (a la izquierda) Martin Amis y Julian Barnes A vueltas con el cambio climático Solar es una sátira sobre el calentamiento global. Para escribir la novela, el autor se inspiró en un viaje que hizo al Ártico en 2005 un inesperado y descrito al detalle accidente alterará para siempre su vida y obra. Y todo en su sitio, todo bien aceitado. El único problema es que en un escritor tan calculador, en el buen sentido de la palabra, como McEwan- -Solar recuerda por momentos a demasiados experimentos de éxito en laboratorios de otros. Al Henry Bech de John Updike o al John Self de Martin Amis o al Mickey Sabbath de Philip Roth. Y, digámoslo, las largas parrafadas cientificistas no aparecen aquí con la elegancia y fluidez con que las dispusieron Updike en su magistral La versión de Roger o John Banville en su Revolutions Trilogy (Doctor Copérnico, Kepler o La carta de Newton) o, más recientemente, en la formidable Los infinitos. El humor de Beard también tiende demasiado al turístico y escatológico trazo grueso, sin nada de la jugarreta filosófica que supieron hacer Aldous Huxley, Anthony Burgess o Iris Murdoch. Y los personajes secundarios a menudo se recitan como fórmulas incompletas en la pizarra de un aula vacía. Más allá del reflejo, influencia y mezcla, se impone la prosa impecable de McEwan para diseccionar en vivo ese ardiente a la vez que gélido instante en que un egoísta y privado amateur se transforma es eclipsado en el más profesional y público de los villanos. Y pocas cosas hay más divertidas y terribles que el saber que, si hay una especie que no corre ningún peligro de extinción en nuestros tiempos, esa es la especie a la que pertenece el siempre caliente y global y catastrófico y ambiental Michael Beard. Especie que, sí, acabará matándonos o, por lo menos, sobreviviéndonos a todos. Ya saben: la ley del más fuerte, la selección natural, y todo eso. RODRIGO FRESÁN l caso de Ian McEwan (Aldershot, 1948) es curioso. Quien alguna vez arrancó como chico macabro y punki (recordemos su Primer amor, últimos ritos, de 1975, o thrillers psicológicos como El jardín de cemento, El placer del viajero, El inocente o Amor perdurable) y casi furgón de cola de una camada brillante (Martin Amis, Julian Barnes, Salman Rushdie) es hoy el más respetado y más vendido de todos ellos. Semejante metamorfosis tiene que ver, desde ya, con su particular talento y, también, con la estela del astro rey en torno al cual decidió orbitar. Algo podía detectarse en la pesadilla filio- matrimonial Niños en el tiempo o en la novela política de ideas que fue la admirable Los perros negros; pero la transformación no fue completa hasta refundar la ficción moderna y modernista británica con su brillante y astuta (y acaso demasiado enamorada de su propia mecánica) Expiación, despachando, de paso, más de dos millones de ejemplares solo en el Reino Unido. Luego, el epígrafe sacado de Herzog para abrir Sábado lo confesaba abiertamente. El sol En Chesil Beach, fundiéndolo con el espeso y raro licor de Henry Green, lo confirmaba era Saul Bellow. Y Martin Amis ya lo había reclamado mucho antes como maestro y mentor. Pero no importa. Si en títulos anteriores McEwan parecía apoyarse sobre lo más oscuro del canadiense- norteamericano E LA CONJURA DE UN NECIO Lo más oscuro Trazo grueso SOLAR IAN MCEWAN Traducción de Jaime Zulaika Anagrama. Barcelona, 2011 360 páginas, 19,50 euros (Carpe Diem o El planeta de Mr. Sammler o El diciembre del decano) en Solar parece más cerca de la seria gracia y la fúnebre sátira de inflamables y rabiosos y flamígeros y robustos cuerpos celestes como El legado de Humboldt o Son más los que mueren de desamor o Henderson, el rey de la lluvia. Sí: Michael Beard, cincuen- ALESSANDRO BARICCO SERGI PÀMIES Emaús Cuatro adolescentes y sus contradicciones: la fábula moral de un escritor en óptima forma (La Repubblica) La bicicleta estática Un tolstoiano de la narración corta en su libro más autobiográfico, tragicómico y emotivo ANAGRAMA tón Premio Nobel de Física, infiel marido en serie y cornudo falstaffiano, ladrón de ideas y plagiario de teorías, perdiendo el pelo pero sin un pelo de tonto, es el protagonista de Solar, lunática comedia negra que bien podría haberse titulado La conjura de un necio. Perfecta criatura para ser interpretada por Bill Murray o Paul Giamatti cuando se ponen deliciosamente cretinos. Alguien siempre en movimiento y a punto de descarrilar a quien marca inconfundible de su creador