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Libros 20 PÁJAROS DE ALTOS VUELOS dumbre. Sin ellas no se es continúa. Su dibujo nos hace remontar el vuelo cuando ya nuestras fuerzas escasean, y las alas acaban derritiéndose en la hoguera de Apolo, y quisiéramos olvidar, descansar para siempre sin espada ni escudo en el fondo de un lago. Su trazo recompone nuestra figura, nos devuelve al milagro de los sentidos, al borboteo de pasión inútil, de eterno movimiento, que es la vida. Vuelos y El valle son los rótulos que presiden las dos partes del libro. Al frente de cada uno de los marbetes hay una cita de Fernando Pessoa Yo soy el que siempre quiere partir, y queda siempre, queda siempre, queda siempre y otra de Whalt Whitman en traducción de Jorge Luis Borges ¿Has oído que está bien ganar una batalla? Yo afirmo que perderla está bien; las batallas se pierden con el mismo coraje con que se ganan Cuando los pájaros no es más que el desarrollo, de una delicadeza musical y de un refinamiento conceptual difícilmente superables, de esas dos frases clarificadoras, que forman cuerpo con las palabras con que Rosa Romojaro va desplegándolas como quien despliega un grabado de las Cárceles de Piranesi hasta convertirlas en un espacio de comunión con la naturaleza, de aceptación y de consuelo. Y los protagonistas de la metamorfosis son los pájaros, que o bien regresan al jardín de la autora si no tienen dónde posarse en el exterior, o bien se pierden, gozosa y libremente, por la línea del horizonte anunciando el final del diluvio. Como filóloga, Rosa Romojaro ha publicado libros importantes, entre los que me gustaría destacar Lope de Vega y el mito clásico y Funciones del mito clásico en el Siglo de Oro (ambos de 1998) y La poesía de Manuel Altolaguirre (2008) Como narradora, ha publicado una novela, Páginas amarillas (1992) y una colección de cuentos, No me gustan las mujeres que lloran y otros relatos (2007) Asimismo, acaba de aparecer con su firma La città di frontiera (Nápoles, Tullio Pironti) en edición a cargo de Encarnación Sánchez García y magnífica traducción italiana de Annarita Ricco. LUIS ALBERTO DE CUENCA Refinamiento EL ODIO DE LAS BESTIAS LA BALADA DEL TRAMPERO SENTIMENTAL DAMIÁN TORRIJOS Premio Casino de Mieres KRK. Oviedo, 2010 160 páginas, 19,95 euros CUANDO LOS PÁJAROS ROSA ROMOJARO Premio Antonio Machado en Baeza Hiperión. Madrid, 2010 64 páginas, 9 euros l último libro de Rosa Romojaro, poeta y profesora universitaria nacida en Algeciras y afincada en Málaga, fue galardonado con el XIV Premio Internacional Antonio Machado en Baeza y habla de pájaros. Desde que el puer aeternus Federico vio en sus Canciones convertirse en pájaros un árbol amarillo se nos hizo patente la íntima relación de los poetas con las aves. Los trovadores provenzales y los bardos celtas anónimos se referían ya con asiduidad a los pájaros, que casi siempre eran, en su caso, heraldos de la primavera, aunque García Lorca los ubique mucho más tarde en un árbol que sabe a otoño. Porque hay pájaros buenos que con su canto nos señalan el camino a seguir, ese vuelo de la celebración (Claudio Rodríguez) que E solamente la memoria y la conciliación con uno mismo justifica y alienta, y también hay pájaros malos, como los de Alfred Hitchcock, descendientes directos de los dinosaurios carnívoros de la era secundaria, que destruyen a picotazos nuestro paracaídas y nos hacen caer en el vacío de una angustia que se alimenta de nuestros fracasos. En el duelo con sus fantasmas y con el mal que recorre el mundo la poeta solo tiene un arma que oponer a sus contrincantes: la palabra. Y a fe que la duelista sale airosa de la confrontación, porque el verbo termina siempre por hacerse carne o, lo que es lo mismo, deseo, y a golpe de deseo no es difícil crear un simulacro de victoria y regresar indemne a casa. Las palabras, dice Rosa Romojaro en alguna parte, son la única certi- Los pájaros (arriba, cartel del filme de Hitchcock) son el centro del último poemario de Rosa Romojaro, cuya primera parte la encabeza una cita de Pessoa (abajo) La palabra sta novela se muestra como algo insólito en nuestro panorama narrativo por varias razones. Desde luego, por el asunto podría ser definida como el anverso de una narración de caza pero también por el tratamiento del paisaje, pues hay pocos libros como éste, donde el autor conozca de verdad cada palmo del terreno que describe, o, por lo menos, así nos lo haga creer mientras lo leemos, y, sobre todo, por el ejercicio que supone recrear la atmósfera circular, casi irrespirable, de una obsesión convertida en destino, por lo tanto, en vida, a través de la mente de un cazador furtivo. Se cuentan con los dedos de la mano las narraciones de caza o de emboscadura que han salido indemnes de la asechanza costumbrista. No es fácil, además, desprenderse de esa impronta, por lo que esta novela debería ser tomada en la importancia que merece. Los avatares de Gran Cosme, volviendo a la sierra de Loarra y Sarsamarcuello, en pleno Pirineo, y ayudando a la Guardia Civil, su antigua enemiga, a descubrir el paradero de un hombre, mantienen un equilibrio entre un universo mítico presentido, circular, brutal, y el real, al que el lector quiere agarrarse de continuo, aunque esa sensación le vaya haciendo aguas según va leyendo. De ese contraste surge la excelencia del libro, de su modo de medir los dos mundos. JUAN ÁNGEL JURISTO E