Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO, 12 DE FEBRERO DE 2011 abc. es ABC cultural 37 A la izquierda, Mario Camus observa atentamente a dos de los actores de El prado de las estrellas (2007) n el curso de su carrera, y en casi todos los proyectos que le han tocado en suerte, Mario Camus viene a representar una garantía de excelencia. Incluso cuando las cualidades de un determinado filme no han encajado con su personalidad, él ha sabido sacar de contrabando más de una pepita de oro. Siempre ha salido bien parado al filmar películas de género esas que uno rueda sabiendo el motivo por el que se aprecian sus clichés y aunque en la arquitectura del cine haya poco lugar para la originalidad, también ha aplicado felizmente su método en proyectos más personales, llenos de reflexión. En todo caso, si nos fijamos en los recuerdos del público, tendremos que etiquetarle como uno de los directores que mejor ha entendido cómo se adapta la literatura al celuloide. Artesano y autor qué lo mismo da a estas alturas el realizador cántabro pudo ser abogado pero prefirió subirse a la cuerda floja del cine y poner a prueba su instinto de narrador. Valió la pena. Al igual que otros compañeros de estudios en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas empezando por Basilio Martín Patino, que le animó a matricularse Camus pasó a engrosar las filas del llamado Nuevo Cine Español. La suya fue una generación admirable, que además de mantenerse cerca de la industria y sin el remache del malditismo, también supo atrapar la esencia de aquella época con una modernidad muy pensada. De ahí, el éxito y el reconocimiento. A diferencia de muchos realizadores de hoy, que dicen haberlo visto casi todo pero parecen no haber leído casi nada, Camus llegó a la Escuela de Cine con una sólida base literaria y humanística. Y eso es algo que en su filmografía, incluso en los títulos menores, funciona como un rasgo asociativo. Repasemos su archivo de recortes. Aún era una joven apuesta cuando retrató a un grupo de cómicos de la legua en Los farsantes (1963) escrita a partir de Fin de fiesta, de Daniel Sueiro. Poco después, asoció su nombre al de otro escritor, Ignacio Aldecoa, en una interesante cinta de boxeo, Young Sánchez (1964) No fue su última aproximación a la obra de Aldecoa: después llegaron Con el viento solano (1965) y Los pájaros de Baden- Baden (1975) E Base literaria Mario Camus es quizá quien mejor ha sabido llevar a la pantalla la cultura española, algo que le ha valido el Goya de Honor que recibirá mañana Por Guzmán Urrero Peña