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El viaje de Weinberg La recuperación de La pasajera de Weinberg, ahora publicada en dvd, descubre una de las más poderosas creaciones operísticas de la segunda mitad del siglo XX Por Stefano Russomanno inferior a la de músicos como Schnittke, Pärt o Gubaidulina. La recuperación del legado de Weinberg es cuestión de hace escasamente una década y ha desvelado a un autor de gran envergadura. Pese a no haber dado nunca clase con Shostakovich, Weinberg siempre se consideró discípulo suyo. Escuchando su música, las similitudes saltan a la vista aunque la actitud de Weinberg no es la de un simple seguidor. Sus diecinueve sinfonías y sus diecisiete cuartetos de cuerda géneros en los que la comparación con Shostakovich es inevitable muestran una evidente afinidad espiritual pero también un universo propio. Uno de los mayores pesares de Weinberg fue el de no ver estrenada en vida su ópera La pasajera (1967- 68) que consideraba con razón una de sus mejores creaciones. La primera audición de este título tuvo lugar en Moscú a finales de 2006 y en versión de concierto. Cuatro años más ha habido todavía que esperar antes de que La Pasajera recibiera su bautizo escénico. Ha sido en el Festival de Bregenz, en un excelente montaje coproducido por el Wielki Teatr de Varsovia, la English National Opera de Londres y el madrileño Teatro Real (donde llegará en 2012) El espectador puede disfrutar de este magnífico espectáculo gracias al dvd que acaba de publicar el sello Neos. La pasajera se basa en la homónima novela de la escritora Zofia Posmysz, una superviviente de Auschwitz. La historia, que ha sido trasladada también al teatro y al cine, narra el viaje en barco de una pareja de alemanes, Liza y Walter, rumbo a Brasil donde él acaba de ser nombrado embajador. De repente, Liza cree identificar en una misteriosa pasajera a Martha, una prisionera judía a la que había conocido años antes mientras servía como vigilante de las SS en Auschwitz. Ese inesperado encuentro la devuelve a un pasado que hubiera querido olvidar. Una serie de flashbacks reconstruyen la historia de amor entre Martha y el violinista Tadeusz, asesinado tras negarse a tocar el vals preferido del comandante del campo de concentración. Un argumento tan vinculado al Holocausto y a la Segunda guerra mundial no podía sino suscitar en Weinberg una honda SÁBADO, 12 DE FEBRERO DE 2011 abc. es ABC cultural 35 Rumbo a Brasil ay artistas sobre quienes los acontecimientos históricos pasan de puntillas. Mieczyslaw Weinberg (1919- 1996) pertenece a la otra categoría. En 1939, la invasión alemana le obligó a abandonar a toda prisa su país natal, Polonia, debido a su origen judío. Consiguió ponerse a salvo en Bielorrusia; no así sus padres y su hermana, que perecieron más tarde en un campo de concentración. En suelo ruso tampoco lo tuvo fácil. Es cierto que en 1943 Shostakovich descubrió su talento y le brindó su apoyo. Sin embargo, tras librarse de la persecución nazi, le aguardaba otra amenaza no menos temible: el estalinismo. Bajo sospecha por su lenguaje musical formalista y por su condición de judío, Weinberg no logró evitar la cárcel. La muerte de Stalin en marzo de 1953 fue, al parecer, lo que le salvó la vida. A partir de entonces, Weinberg disfrutó de una relativa tranquilidad, pudiendo acumular un catálogo de alrededor de 150 piezas. Aun así, los reconocimientos oficiales fueron tardíos: Artista de honor de la República rusa en 1971; Artista del pueblo de la República rusa en 1980, Premio nacional de la URSS en 1990. Por ironía de la suerte, estos galardones resultaron a la postre perjudiciales para su imagen. En plena perestroika, Weinberg aparecía ahora como un compositor del régimen, por lo que su obra tuvo en Occidente una proyección muy H BREGENZER FESTSPIELE KARL FORSTER A la izquierda, una escena de La pasajera de Mieczyslaw Weinberg (sobre estas líneas) Arriba, foto en Auschwitz de Zofia Posmysz, en cuya novela homónima se basa esta ópera respuesta emotiva. El compositor traduce con maestría el crescendo dramático de la narración, que culmina en el desacato de Tadeusz. Si la Chacona para violín de Bach suena aquí como una afirmación de la dignidad del hombre, la banalidad de las músicas de consumo el vals del comandante caracteriza por su parte a los opresores. Weinberg multiplica los amplios recursos de su ecléctico lenguaje. El elegíaco coro de los prisioneros o el detalle tímbrico de la celesta asociado a la misteriosa pasajera son tan solo dos muestras de su extraordinaria habilidad para dotar de sustancia psicológica a personajes y atmósferas. El lenguaje orquestal mantiene una evidente relación con Shostakovich, mientras que el estilo vocal, cercano a los ritmos del lenguaje hablado, recuerda en algún momento a Janácek, aunque sabe experimentar vuelos líricos (aria de Martha en el sexto cuadro) La producción del Festival de Bregenz es merecedora de todo elogio. El decorado de Johan Engels resuelve con destreza el problema de la alternancia entre presente (el barco) y pasado (el campo de concentración) Director, cantantes y orquesta aprueban con nota. Mejor presentación no podía recibir esta soberbia Pasajera de Weinberg, que cabe situar desde hoy entre las más poderosas creaciones operísticas de la segunda mitad del siglo XX. WEINBERG LA PASAJERA Breedt, Saccà, Rucinski, Kelessidy... Dir. mus. T. Currentzis. Dir. esc. D. Pountney. DVD. Neos (Diverdi)