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Arte 32 INMATERIALES JOSÉ JIMÉNEZ COSAS OBVIAS l Centro de Arte 2 de Mayo en Móstoles (Madrid) es una de las iniciativas de mayor interés entre las últimas plataformas artísticas institucionales. Inaugurado en 2008, y dirigido por Ferrán Barenblit, en estos ya casi tres años de existencia ha desarrollado una importante actividad, con excelentes exposiciones temporales y un interesante programa educativo, y ha sabido crear una buena integración con su entorno, lo que demuestra que el arte contemporáneo y la cultura, cuando se hacen y presentan con calidad y exigencia, no resultan abstrusos o incomprensibles. Hasta el 24 de abril, junto a una presentación de obras de arte actual de la Comunidad de Madrid, muchas de ellas magníficas, podemos ver Amarrado a la pata de la mesa, una exposición monográfica del joven artista cubano Wilfredo Prieto (Sancti Spiritus, 1978) El título de la muestra de Prieto es el de una obra que corresponde a una acción que tuvo lugar el pasado 1 de febrero el día de la inauguración y en la que una cuerda gruesa, atada a la pata de una mesa en la planta baja, subía por las escaleras hasta la cuarta planta, saliendo allí a la terraza, donde continuaba hasta el cielo atada a un helicóptero que permanecía sobre el cercano parque de El Soto. Además de un vídeo que documenta la acción, lo que queda ahora es la mesa y la cuerda, que sigue atada a una de sus patas y sube hasta la terraza. Se trata de una pieza muy bella, que además nos da el tono de lo que encontramos en la exposición: a pesar de las ataduras, de las fuerzas o poderes que nos inmovilizan, el deseo de elevación, de moverse, de subir hasta el cielo, es inevitable. En una cuerda, que queda así investida de una dimensión anímica, como un signo de lo que nosotros, seres humanos, sentimos o queremos. En la terraza está también situada Una luz a lo lejos, un globo aerostático transparente de grandes dimensiones, que lleva una luz led en su interior, y que de noche actúa E como una estrella en el cielo de Móstoles. Sobre la puerta de entrada al centro está colocada una cinta de pantallas led conectada en tiempo real a la bolsa de valores, cuyo título es Contando estrellas. Y nada más entrar, en el recinto de acceso, encontramos un árbol, un enorme magnolio, que se eleva hasta tocar el techo a una gran altura: la obra se llama Tope. Prieto juega con las dimensiones de los espacios expositivos y de sus piezas. Además de lo grande, encontramos lo pequeño, incluso lo muy pequeño, como es el caso de la intensa y poética Estrella muerta, una cerilla apagada y depositada sin más en el suelo. Las obras van saliendo así a nuestro encuentro, en el suelo, en las paredes, lejos de toda solemnidad, desterrando todo eco pretencioso, pero eso sí: incitando nuestra imaginación, llevándonos a pensar. Un vestido de mujer estampado con flores, en el suelo, se llama Jardín. Un charco de agua en el suelo es Agua bendita. Y dos charcos de diferente color, una vez más en el suelo, llevan por nombre Cuba libre: la cartela nos dice que los líquidos son ron y Coca- Cola. Resulta evidente la proximidad de las propuestas de Prieto con Marcel Duchamp. Su obra Museo perfecto blancos senos de silicona para tocar dialoga directamente con Se ruega tocar, lo mismo que Dos clásicos dos terrones: uno de azúcar y otro de mármol lo hace con Why Not Sneeze, Rrose Sélavy? Sólo que en su caso no se trata de inscribir una metáfora conceptual en algo ya dado; sus obras no son ready mades, sino deslizamientos del sentido. Wilfredo Prieto cuestiona nuestra percepción habitual de las cosas, objetos y situaciones. La clave central de su trabajo es el lenguaje, al que desnuda y subvierte. Aquello que consideramos obvio es cuestionado, presentado bajo un punto de vista que convierte en problemático lo que consideramos evidente, desvelando la diversidad de sentidos superpuestos, sedimentados, que intervienen en nuestra relación con el mundo. Hasta lo minúsculo Colgado de un sueño LA UTILIDAD DEL FRACASO Proyectos anteriores de Ibon Aranberri, algunos incluso desechados por su autor, se contraponen en la Fundación Tàpies, de Barcelona, en pos de un obra autónoma l título de la muestra presentada por Ibon Aranberri (1969) en la Fundación Tàpies de Barcelona, Organigrama, surge, como el mismo artista sostiene, de una serie de fracasos es decir, trabajos que en algún momento de su desarrollo fueron coartados y nunca llegaron a producir los resultados esperados. El artista alude también a la palabra ruina para acotar el marco conceptual de algunos de estos proyectos (o mejor, antiproyectos) llevados a cabo durante los últimos doce años, la mayoría de ellos ya expuestos (Documen- BLOG: HTTP: WWW. JOSEJIMENEZCUERPOYTIEMPO. BLOGSPOT. COM E modo de retícula que divide y organiza el espacio de la Fundación Tàpies en una serie de subespacios donde, aunque se En red respeta la autonomía y espeLejos, sin embargo, de todo cificidad de cada proyecto, lo planteamiento cronológico o que cuenta es una visión no folineal, la exposición prioriza calizada donde todo se solapa una estructura en red que no y donde los distintos trabajos, funciona en núcleos, sino más la mayoría de ellos resignificabien en un conjunto de inter- dos para la cita, se funden en secciones, de itinerarios, de diálogo y confrontación. Y siempre solapamientos, respetando la con una ausenAUNQUE SE que es una de cia completa de RESPETA LA las máximas centro. Esta idea AUTONOMÍA DE coartadas del de totalidad no CADA PROYECTO, artista: que cada totalizante se LO QUE CUENTA material genere visualiza en un ES EL DIÁLOGO Y siempre su promacro- diseño arquitectónico a LA VISIÓN GLOBAL pia autonomía, ta de Kassel 07 o el Monasterio de Santo Domingo de Silos, en 2010) por el artista.