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SÁBADO, 12 DE FEBRERO DE 2011 abc. es ABC cultural 23 Nada moderno Pesimismo y nada francés moralizante Michel Houellebecq (abajo) concibe la Historia como una degradación y mantiene con su país, Francia, una relación de amor odio Prévert es un imbécil Fiel a su estilo provocador, Houellebecq abre este libro arremetiendo contra Jacques Prévert (a la izquierda) y su prestigio Desprecio mutuo Entre los danmificados destaca RobbeGrillet (a la izquierda) padre del nouveau roman Éste le paga con la misma moneda ntervenciones, de Michel Houellebecq, reúne textos de diversos géneros (generalmente artículos) No vamos a descubrir aquí nada nuevo respecto a este inquieto escritor, pero sí el conocimiento de actitudes puntuales ante obras, acontecimientos sociales o personales. Es un intelectual en el que prima lo literario, pero esto no quiere decir que carezca de ideas. Su visión de la Historia es pesimista; su pesimismo, moralizante, especialmente en relación a la política occidental y sus instituciones, sobre todo respecto a Francia, con la que mantiene una relación de amor odio, cuyas razones oscilan entre la objetividad y la más estricta biografía. El perfil de su actitud reaccionaria (en un sentido definitorio, no adjetivo) se apoya en una visión de la Historia como degradación. Más allá de si se está de acuerdo o no en esto o en lo otro con Houellebecq, hay algo en él que admiro: el escritor. Lo que esto quiere decir es que sus razonamientos y tomas de postura son trascendidas por la forma: expresan algo más. Su actitud a contracorriente, poco dado al consenso, se hace patente en el texto que abre el libro: Jacques Prévert es un imbécil donde justifica su juicio en que su visión del mundo es anodina, superficial y falsa Parece evidente que Houellebecq necesita, como lector, de alguna resistencia y no busca complacerse con medias tintas. Me pregunto qué diría de la poesía de Mario I rotransmisores, en lo que intuye un nuevo mecanicismo. No le falta razón, y se apoya en su interés por la ciencia, pero se trata de una lectura parcial. Houellebecq considera que una novela debería poder abrirse por cualquier página y disfrutar leyéndola, entendiéndola. Es decir, apuesta por lo contrario de lo que se hace: novelas de las que hay que leer cien páginas para ir encontrándoles alguna promesa. INTERVENCIONES MICHEL HOUELLEBECQ Trad. de Encarna Castejón Anagrama. Barcelona, 2011 264 páginas, 17,50 euros Sin consenso CRÍTICO DE LOS TÓPICOS Benedetti, que no por azar es o fue (confío en el verbo en pasado) un ídolo literario de la juventud. Como lector, está en contra de la lectura rápida, de aquello que se puede leer solo una vez, por eso expresa su gusto por lo que se lee despacio (a eso aleccionaba Nietzsche) Ya hemos dicho que Houellebecq no cree en la Historia como sentido sino como degradación ¿de qué? pero no porque intuya una realidad celestial. Es ateo y le resulta absurdo creer. Recuerden, además, que se atrevió a decir que la religión musulmana era la más estúpida. Cuando nos habla de que la vida (él dice universo con algo de inexactitud) se basa en la separación, el sufrimiento y el mal, intuimos un ramalazo gnóstico, pero no nos engañemos: el autor de Las partículas elementales cree en la solidaridad y la generosidad y afirma que la única superioridad que reconozco es la bondad Se opone a la visión reduccionista de ciertos científicos que quieren explicarlo todo por las hormonas y los neu- ROBERTO BOLAÑO Los sinsabores del verdadero policía Volvemos a encontrar a este Bolaño que se nos ha hecho tan familiar como imprescindible... Memorable (del prólogo de J. A. Masoliver Ródenas) ANAGRAMA Su poética de la novela se acerca más a la que rige en ciertos poemas, no sujetos a ningún tema, apoyados en una lógica que únicamente la obra instaura desde dentro. Nunca ha tenido nada que ver con la pasión francesa por la escritura ese mal de la retórica que es un mal del alma, y le han aburrido los productos del nouveau roman, además de conceptuar a Jean Genet como mediocre, y no digamos a pensadores como Bourdieu o Baudrillard. Esto dice de Alain Robbe- Grillet: Creo que los dos éramos completamente sinceros. Él en su aborrecimiento por Balzac, yo en mi amor; él en su desprecio por mi literatura, yo por la suya Sumo: detesta la pornografía y vive su sexualidad sin transgresión, algo que Bataille, el hombre de la parte maldita, conceptuaba como elemento definidor del erotismo. ¿Ven que no es nada moderno, y nada francés de nuestro tiempo? Este crítico de los tópicos, que reacciona contra la voluntad de construir la Historia, es un gran defensor de la inocencia y hay en su obra una hermosa nostalgia de la misma. Amor a Dickens, a Julio Verne (desprecio por Jack London y su spenceriana lucha por la vida) un momento, muy en la infancia, en el que fue feliz y leía Los papeles del Club Pickwick. JUAN MALPARTIDA Mal del alma