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Portada 06 RETRATO DEL ZORRO RAYMOND CARR. LA CURIOSIDAD DEL ZORRO M JESÚS GONZÁLEZ Prólogo de Paul Preston Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores. Barcelona, 2010 679 páginas, 35 euros Raymond Carr y la Historia española La obra de Raymond Carr ha sido decisiva para el conocimiento de la España contemporánea. En especial, su estudio de nuestro país entre 1808 y 1939 aymond Carr nació en 1919 en Bath, una ciudad al oeste de Inglaterra. Su obra España 18081939, publicada en inglés en 1966 y en castellano, en primera edición, en 1969 recientemente editada y ampliada por Juan Pablo Fusi ha marcado a toda una generación de historiadores, a los que enseñó su capacidad liberal de comprensión de nuestro pasado, en la que cuentan más los hombres que el determinismo de las estructuras que proclamaba el marxismo. El perfil personal de Carr lo trazó, con no poca ironía, su discípulo Tom Burns Marañón en Hispanomanía. Pudimos conocerlo muy bien a través de la publicación de su obra dispersa, acompañada de un prólogo excelente, en El rostro cambiante de Clío. Pero faltaba una biografía de Carr, ya que él no estaba dispuesto a escribir sus propias memorias, como hizo Eric Hobsbawn, ni a entrar en el terreno de las conversaciones transcritas, como Pierre Vilar. Ahora la tenemos, gracias a María Jesús González, profesora de la Universidad de Cantabria. El libro es una biografía, más que de Carr, del universo del historiador. Como recuerda la autora, es muy difícil biografiar a un personaje vivo, más aún si es historiador, porque nadie mejor que estos saben ocultarse en el bosque de las explicaciones del contexto; y, más todavía, tratándose de Carr, quizá el historiador con mayor capacidad de seducción intelectual y personal. El zorro Carr (imagen que le gusta cultivar) es increíblemente hábil para escaparse de la respuesta directa. Él mismo R ha escrito que el hombre es una criatura que pinta cuadros de sí mismo y después se las arregla para parecerse al retrato Este retrato lo perfila como profesor encantador, gran conversador, excéntrico en ocasiones, sin afán proselitista, capaz de conjugar su condición de ávido vividor con la de riguroso trabajador, interesado por todo lo humano, de pensamiento libre, de vida sentimentalmente agitada, aunque con el norte referencial siempre vinculado a su mujer, Sara, fallecida en 2004. La autora recorre el entorno social de Carr su salto de la clase media- baja a las élites su medio universitario el mayor espacio está dedicado a la descripción de los colleges, especialmente el de St. Antony s de Oxford, del que Carr fue director durante veinte años sus relaciones con España y la proyección sobre sus discípulos, con nombres tan significados como Fusi, Varela Ortega, Romero Maura, Ben Ami... Carr se interesó por España a partir de 1950, a raíz, en buena medida, de su viaje de novios a Torremolinos y de la negativa de Brenan a aceptar un encargo editorial. Su propia metodología como historiador parece obedecer a una permanente curiosidad ecléctica. Hay algo de azaroso en la biografía de Carr, como el personaje, inspirado en él, de la novela de Mosley, con guión de Harold Pinter, y de la que Losey hizo la extraordinaria película Accidente. El epílogo, por lo que tiene de acercamiento al Carr más humano, es especialmente emotivo. Los lectores de este libro quedarán muy seducidos por el carisma del historiador, magníficamente retratado por María Jesús González. RICARDO GARCÍA CÁRCEL Viaje a Torremolinos Ávido vividor a negativa de Gerald Brenan, el autor de El laberinto español (1943) a escribir el volumen sobre España de la Historia de Europa de la Universidad de Oxford tuvo una consecuencia afortunada: el volumen lo escribió Raymond Carr. La significación del relevo era evidente. Carr, nacido en 1919, era un historiador de Oxford, donde estudió entre 1938 y 1941 y donde permaneció de una u otra forma como miembro de la Universidad entre 1952 y 1988. Formaba parte, así, de una escuela de Historia, Oxford, que era ante todo un estilo historiográfico, que Carr manejó magistralmente desde el primer momento, y que impregnaría todos sus libros: horror a las generalizaciones y a la teoría, jugar con las ideas, gusto por la narración, comentarios inteligentes, atención a lo singular y distinto. Carr era, además, una personalidad singularísima (basta leer Raymond Carr. La curiosidad del zorro, de M Jesús González) y un historiador de inteligencia y capacidad de observación extraordinarias. Comenzó trabajando sobre Historia de Suecia. Se interesó, luego, por América Latina. Se le debe, de hecho, el establecimiento de los estudios latinoamericanos en Oxford, en torno a los cuales publicó Puerto Rico: A Colonial Experiment (1984) y antes, L CARTA A AZNAR En 1999, Raymond Carr era nombrado doctor honoris causa por la Complutense. José María Aznar le envió un telegrama de felicitación, al que el hispanista contestó con una carta de agradecimiento fechada el 30 de marzo de 2000 (arriba) Carr añadía: Ha sido un gran placer escuchar en la BBC la noticia de su gran victoria electoral. En su mayor parte, la victoria ha sido suya, al haber transformado al PP en un moderno partido conservador Le deseo toda clase de éxitos en lo que será un gran Gobierno numerosos artículos sobre el continente. Su Historia de la caza del zorro en Inglaterra, English Fox- Hunting: A History (1976) no era una extravagancia personal, sino un análisis social del mundo rural inglés y la evocación de una sociedad el campo aristocratizante británico que agonizaba desde el siglo XIX. En su obra habría de todo: libros propios, contribuciones a libros colectivos, artículos académicos, comentarios, retratos (Ayer, Russell, Isaiah Berlin) crítica literaria (Trollope, Solzhenitsyn, Borges, Casey) ensayos sobre Inglaterra, América Latina, Israel, Argelia o Portugal. La publicación en 2005 de El rostro cambiante de Clío. Ensayos. España- Gran Bretaña- Historia, dio idea cabal de su originalidad como historiador y ensayista. España 1808- 1939, la gran obra de Carr (1966) fue desde su aparición uno de los libros más influyentes que sobre la Historia de los siglos XIX y XX se hayan escrito: por la amplitud y diversidad de sus análisis, por las numerosas claves interpretativas y juicios que en sus páginas se deslizaban, por el sentido que Carr tenía del juego del azar y de las circunstancias, por la abundancia de frases afortunadas y observaciones inteligentes que contenía (y contiene) Carr mostraba una España definida por la diversidad de su geografía y de sus Narrativa compleja