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leCturAS y releCturAS rafael reig déjate seducir e puede hoy escribir una novela sin nazis, sin autoficción o sin Guerra Civil? O en otras palabras: ¿hay seducción honesta? Siempre discuto con Constantino Bértolo, que lo duda mucho. Por mi parte, creo que la seducción es indispensable en una novela, pero la voluntad de seducir es el cáncer que debilita a la literatura. Tengo amigos que salen vestidos con su ropa más sórdida y se acodan en la barra con cara de dolor de muelas. ¿Cómo pretenden ligar? ¿Por hipnosis? Pues todavía se quejan: es que las tías son muy superficiales y no se esfuerzan por descubrir sus encantos ocultos Me recuerdan a los novelistas incomprendidos, esos déspotas que pretenden imponernos sus encantos (que con tanto cuidado ocultan, eso sí) y no hacen concesiones, como si le dijeran de antemano al lector: soy un tío difícil, conmigo no esperes divertirte, so superficial. Ah, y las cañas te las pagas tú, nena. Son como cualquier penúltimo genio de esos cuyos encantos deben de estar tan bien ocultos que sólo es capaz de detectarlos Juan Goytisolo, desafiando la alhóndiga de la pútrida crítica hodierna (o algo así) En una novela, agradezco un esfuerzo de seducción, pero tampoco se trata de entrar en el pub de barrio con la camisa desabotonada, las llaves de la moto tintineando y unas gafas de sol enganchadas de una patilla a una cadena de oro: ¿estudias o trabajas? O lo que viene a ser lo mismo: ponerse a escribir novelas de autoficción en las que aparezcan la Guerra Civil y unos inevitables nazis que pasaban por aquí, alquilados en Cornejo para encarnar el enigma del mal LA mAno en eL musLo. Sin esa zafiedad del ligón de discoteca, hay escritores con técnica más refinada. Cuanto más vacíos de todo sentimiento, con más eficacia son capaces de fingirlo. Simulan sorprenderse ante una coincidencia mágica y le aseguran a la chica que ella tiene una sensibilidad única, mientras le ponen la mano en el muslo como una tenaza. Van al bulto, convencidos de que, en el fondo, ella lo está deseando: sólo necesita una coartada intelectual, que le digan que no es lo que parece y, en cuanto te descuidas, ¡zas! ya te han metido a los nazis y su enigma del mal o a un escritor que está intentando escribir una novela cuando de pronto... ¡ring- ring! suena el teléfono: ¡preguntan por Javier Cercas! Parece de Gila: ¿Está el autor? ¡Que se ponga! Como los de Vila- Matas, son libros que parecen inspirados en su propia contraportada. Elucubraba Cortázar fantasías machistas sobre el lector- hembra (que se deja penetrar por la novela) ¿S y el lector- macho (al que le excita violar un texto que le ofrezca mucha resistencia) nadie en su sano juicio es capaz de releer hoy Rayuela: a ver quién aguanta ahora una velada íntima con Arturo Fernández trajeado y llamándote chatina y, sin embargo, a mí me lleva al huerto en cuanto se lo proponga un cuento como Escuela de noche o Casa tomada son seducción honesta, si alguna hay. de músicA LigerA Que no se entere mi novia, pero me he dejado seducir por una chica que tiene, como diría Graham Greene, casi menos años que el whisky que me estoy bebiendo. y no me arrepiento. Se llama Aixa de la Cruz (no la conozco de nada, vaya por delante) Al principio desconfiaba, porque De música ligera hace un esfuerzo visible por resultar atractiva: costumbrismo juvenil con banda sonora de rock, un personaje afásico que habla de forma enigmática, metaliteratura con apariciones estelares de la autora, hombres débiles y mujeres fuertes, sexo con dolor (y hortera con transistor) ¡Pero ni un solo nazi, lo prometo! Si hay seducción honesta, es este esfuerzo por atraer, por hacerse oír; pero para contar algo verdadero, no sólo para saciar el narcisismo llevándose a otro más a la cama. Se puede ir con minifalda o pantalones marca- pack, pero todo empieza cuando nos quitamos la ropa: dentro de la novela, no en la contraportada. Para mí ésta es la prueba del nueve: en un buen libro, como el de Aixa, a la mañana siguiente, la contraportada parece tan fuera de lugar y tan inservible como la ropa de anoche tirada por el suelo, al pie de la cama. n enCAntoS (no tAn) oCultoS. JunTO A ESTAS línEAS, dE izQuiErdA A dErEChA, JuAn GOyTiSOlO, JuliO COrTázAr y AixA dE lA Cruz ABCD 11