Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A. RECORRIDOS ESCENOGRAFÍAS EDUARDO MARTÍN DEL POZO PINTURA GALERÍA MARITA SEGOVIA. MADRID C LAGASCA, 7 HASTA EL 17 DE OCTUBRE TRES NIVELES PIPO HERNÁNDEZ PINTURAS RECIENTES GALERÍA FERNANDO PRADILLA. MADRID C CLAUDIO COELLO, 20 HASTA EL 10 DE OCTUBRE VÍCTOR ZARZA EN LOS LÍMITES DEL MARCO. A LA IZQUIERDA, BRIAN (2009) LIENZO DE LA EXPOSICIÓN DE PIPO HERNÁNDEZ EN LA GALERÍA FERNANDO PRADILLA. ARRIBA, PINTURA DE EDUARDO MARTÍN DEL POZO PARA EL ESPACIO DE MARITA SEGOVIA El desarrollo de la práctica pictórica desde la segunda mitad del pasado siglo, prácticamente nos impide contemplar una obra abstracta como la manifestación directa de la subjetividad del artista, sin otro propósito que el de resultar expresiva. Quizás por ello, esta última exposición de Eduardo Martín del Pozo (1974) pueda parecer intempestiva a más de uno, al advertir que el artista no renuncia a seguir indagando en las posibilidades plásticas del medio, y que, además, lo hace sin necesidad de introducir en su discurso elementos de naturaleza crítica. Partiendo de sugerencias musicales como es costumbre en él y manteniéndose dentro de un esquema compositivo regido por un (intencionadamente) frágil paralelismo, Martín del Pozo explora en sus lienzos el potencial constructivo del color, del cual le interesa no sólo su dimensión cromática, sino también su formulación en clave de manchas, pinceladas y veladuras con los que logra crear vibrantes tramas gestuales que enseguida estaremos dispuestos a aceptar como escenografías: lugares de encuentro, en su obra, entre lo pictórico y lo acústico. Recuerdo nuestro tormento de pintores al comparar nuestras imágenes detenidas, en las que el discurrir de la vida permanecía en suspenso, con las imágenes trepidantes que se sucedían en la pantalla de cine habían dicho Gleizes y Metzinger en Du cubisme (1912) y sigue pareciéndome sintomático que este diálogo entre la pintura y la imagen de la cámara perviva en la obra de varios de los artistas de esta galería. Se trata, a fin de cuentas, de examinar o deconstruir las cualidades y los límites del icono fotográfico y cinematográfico, y ello permite justificar la pervivencia de la pintura misma. En el trabajo de Pipo Hernández (1966) podríamos empezar buscando tres cosas: la escasa definición de la imagen televisiva es decir, qué clase de mundo nos muestran las películas en blanco y negro televisadas el contraste entre esa pobreza plástica y la presencia llamativa de los objetos materiales tubos de neón, hierba, madera que surcan los lienzos, y la inclusión de la palabra escrita en la imagen en forma de subtítulos ilegibles. Un juego que podría recordar al Kosuth de Una y tres sillas (1965) JAVIER RUBIO NOMBLOT CONTRA LA VIOLENCIA LINGUA FRANCA MUSEO DE HUELVA. HUELVA C ALAMEDA SUNDHEIM, 13 COMISARIO: I. DE LA TORRE AMERIGHI HASTA EL 4 DE OCTUBRE AUSENCIA JESÚS MANSÉ LOS DESHABITADOS GALERÍA ANSORENA. MADRID C ALCALÁ, 52 HASTA EL 9 DE OCTUBRE PAISAJES DEL ALMA. A LA IZQUIERDA, ENCAPOTADO (2009) ÓLEO DE JESÚS MANSÉ. ARRIBA, SIN TÍTULO CA- 5 DE LA SERIE CANDOR DE LUIS AMAVISCA, ARTISTA DE LA COLECTIVA LINGUA FRANCA La violencia como revulsivo contra la violencia. Los proyectos de artistas como Fontcuberta, Cristina Lucas, Paulo Nozzolino, Tea Mäkipää, Reynolds Jolley, Sandra Sue, Ray Smith, Miguel Soler, Matías Sánchez o Aaron Lloy, entre otros, bajo un mismo título en el Museo de Huelva: Agresión- Conflicto- Accidente. Un tema, múltiples enfoques y una conclusión para el espectador: el lenguaje del arte no se ciñe a corsés. El arte es lengua franca, universal. Una exposición colectiva con la violencia como eje. Su frivolización, su denuncia indiferente, su presencia inevitable, su tragedia, su pasado o su radicalidad narradas desde el sexo, la guerra, la cotidianeidad, el género o el terrorismo. Manos ensangrentadas, dedos amputados, restos de vidas que yacen calcinadas sobre una lona blanca. Guerra. Convertir la Naturaleza en cómplice de tu muerte y al narrador austero, en amante. Abstractos aptos para creativos, hombres convertidos en objetos, mujeres golpeadas hasta la muerte... De todo ello y de lo que a ustedes les inspiren estas obras se habla en Huelva. T. R. Por la reiteración de los escenarios y la muy notoria ausencia de toda presencia humana (pero no de las huellas de la misma, lo que refuerza por contraste esa desaparición de las personas) los cuadros que Jesús Mansé (1966) presenta hacen pensar en los que Julio Cortázar describía en su cuento Fin de etapa. Como en aquél, lo vacío del panorama que presentan los lienzos obliga al espectador a enfrentarse consigo mismo, con su propio interior, a reflexionar sobre lo que en él evoca estos paisajes cuyo principal componente es como apunta el propio pintor la melancolía de un lugar que ha conocido la vida y que asiste al posterior abandono de cualquier vestigio de animación Mansé representa con maestría estas playas encapotadas, estos mares en calma o picados, estos quietos paisajes nevados. Su trazo realista contribuye a que el espectador introduzca su mirada en las obras, a que sienta más intensamente la calmada desolación que reflejan los lienzos y lo que el autor intenta expresar sobre el lugar que ocupan las obras humanas en el conjunto del tiempo y del espacio. M. M. M. ABCD 38