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L. NARRATIVA LA TRAGEDIA DE UN HOMBRE CORRIENTE PEQUEÑO HOMBRE, ¿Y AHORA QUÉ? HANS FALLADA TRADUCCIÓN DE ROSA PILAR BLANCO MAEVA. MADRID, 2009 351 PÁGINAS, 20,50 EUROS MERCEDES MONMANY Uno de los autores más leídos de la Alemania de entreguerras, Hans Fallada (1893- 1947) fue un conocido representante del movimiento de la Nueva Objetividad (Neue Sachlichkeit) una especie de neorrealismo que vino a sustituir el inflamado desgarro emocional del expresionismo y en el que se le daba un papel preponderante a la autenticidad y al culto al reportaje. Gran parte de la accidentada existencia de Fallada, que se vería marcada por su adicción a los estupefacientes, se repartió entre hospitales mentales al haber matado a un amigo en un duelo de juventud, que ocultaba un suicidio doble pactado por los dos prisiones y periodos de sociales, que se dedican a azuzar extremistas de uno u otro signo, nazis y comunistas. Símbolo del hombre corriente, sin importancia, apolítico, devorado por la marea imparable de la Historia, Pinneverg está solo con su mujer y su niño en medio de la nada. Ni señor ni obrero, nadie se lo disputa: ese punto intermedio de víctima inocente a merced de los acontecimientos sería el éxito en su día de la novela, como muy bien dijo en un artículo entusiasta Ralf Dahrendorf. ABISMO MORAL. Pinneberg se resiste a la degradación y al abismo moral que crece a su alrededor. Aún cuando acaba de ser despedido por una falsa denuncia de un compañero de trabajo envidioso, se niega a robar leña junto a un grupo de comunistas que le desprecian por ello, así como a tomar parte en trapicheos, que le proponen los de su alrededor, incluida su propia y poco recta madre. Negocios que abundan en el Berlín de esos días y a los que todos, con mayor o menor cinismo y resignación, se entregan como una ley inexorable de los angustiosos tiempos de crisis, desempleo y carestía generalizada que corren por doquier. Escrita entre 1931 y 1932, en la novela de Fallada se concentraban ya todas las dramáticas señales premonitorias de la gran tragedia que se avecinaba, en especial la toma del poder por Hitler en 1933. Un abismo que engulliría a todos los Pinneberg a todos aquellos pequeños hombres decentes e indefensos que se habían mantenido al margen de los excesos y de la brutalidad reflejada en esta novela por brotes despiadados y tolerados de antisemitismo frecuentes en la última y más violenta etapa de la República de Weimar. Poco a poco, el lector asiste a la degradación, incluso física, del antaño atildado y pulcro empleado que fue Pinneberg. Ya en el paro, decide no seguir engañándose más y se saca el gastado cuello duro y la corbata que hasta entonces marcaba una pequeña diferencia respecto a la masa gris y monótona, con tantos rostros distintos y una idéntica amargura reflejada en ellos que reina en las atestadas colas de la Oficina de Empleo. Todo le está vedado en la ciudad más excitante de Europa en esos momentos: tiendas en las que no se puede comprar nada, cines en los que le niegan la entrada, cafés y museos. Hasta que un día, un policía lo expulsa de malas maneras de la acera: una acera por la que sólo puede pasear gente de orden, gente que gana dinero Érase una vez el progreso y la esperanza se dirá Pinneberg. La pobreza no sólo se reduce a la miseria, la pobreza también es punible, es oprobio, genera sospecha EL TURBULENTO BERLÍN DE ENTREGUERRAS ES EL ESCENARIO DE ESTA OBRA DE HANS FALLADA (1893- 1947) ESCRITA EN CLAVE NEORREALISTA EN ESTA NOVELA SE CONCENTRAN LAS SEÑALES PREMONITORIAS DE LA GRAN HECATOMBE QUE SE AVECINABA, EN ESPECIAL LA TOMA DEL PODER POR HITLER EN 1933 rehabilitación. Durante la época nacionalsocialista, y dada su popularidad, sería acosado por los nazis, y en concreto por Goebbels, obsesionado en que escribiera una obra contra los judíos. Declarado autor indeseable en 1935, finalmente Fallada tomaría la decisión de dejar Berlín y retirarse a una finca en Mecklemburgo, de la que no regresaría hasta acabada la guerra. LA MAREA DE LA HISTORIA. En 1947 dejaría escrita, poco antes de morir, una de sus más célebres novelas, Todos los hombres mueren solos. Pero sería sobre todo su Pequeño hombre ¿y ahora qué? (1932) alabada por autores como Hesse y Mann, y ambientada en el turbulento y magnético Berlín de entreguerras, la que daría la vuelta al mundo, convirtiéndose en un auténtico best- seller de su época. En ella se narraba la historia de un frágil e insignificante héroe, Johannes Pinneberg, empleado de unos grandes almacenes y recién casado con la resuelta e incorruptible Emma, llamada por él Corderita hija de unos obreros comunistas de una pequeña ciudad. Un día, el joven matrimonio decide marcharse a Berlín, marcado por conflictos BOZ, EL OTRO CHARLES DICKENS LAS GRANDES BORRASCAS DEL CORAZÓN HUMANO ANIDAN EN LOS PERSONAJES DE DICKENS, SEGÚN PÉREZ GALDÓS. ARRIBA, UN ASPECTO DE DICKENS WORLD EL PARQUE TEMÁTICO QUE RECONSTRUYE EN CHATHAM, CERCA DE LONDRES, LA INGLATERRA VICTORIANA. A LA DERECHA, PRIMERA EDICIÓN DE LOS PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICWICK FIRMADA CON EL PSEUDÓNIMO DE BOZ EN 1868, GALDÓS TRADUJO AL ESPAÑOL LOS PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK DE DICKENS. ARTEMISA ACABA DE PUBLICAR UNA NUEVA EDICIÓN DE LA NOVELA QUE RECUPERA SU PRÓLOGO BENITO PÉREZ GALDÓS El más popular de los novelistas ingleses, el que con más belleza y exactitud ha pintado los hermosos cuadros de la vida inglesa, dando vida por el estilo y la narración a innumerables caracteres, es Carlos Dickens. Imposible nos será trazar su biografía. Todas las noticias que sobre este escritor se han publicado han sido desmentidas por él. A nadie ha facilitado datos para narrar su historia, y cuando algún editor oficioso se los pide, contesta que los quiere para sí. LA MUERTE DE UN HERMANO. Lo único que se sabe es que nació en 1812; que tiene diecinueve mil duros de renta, producidos por las fincas que ha comprado con sus obras; que es casado y tiene doce hijos; que fue en sus mocedades pasante de abogado o escribano. La actividad investigadora de los fabricantes de biografías no ha podido averiguar otra cosa. Varias son las versiones que corren acerca del seudónimo de Boz con que firmó sus primeras obras. También sobre este punto ha sido sobrio en declaraciones el famoso novelista. Algunos han dicho que Dickens tenía un hermano llamado Moisés, nombre muy común en Inglaterra y usado allí generalmente en abreviatura, es decir, Mos; que los pequeños camaradas que frecuentaban la casa de Dickens llamaban por corrupción Boz al niño Moisés; que éste murió antes de ser hombre, y que Carlos, vivamente impresionado por la muerte de su hermano, conservó para siempre aquel nombre en la memoria, adoptándolo después para firmar sus primeras obras. No sabemos lo que habrá de cierto en esto. Pero si la vida de un escritor está en sus libros, si esa vida que existe y se manifiesta en las páginas de un libro es más importante y digna de ser conocida que los innumerables accidentes domésticos que en nada distinguen a un hombre de la vulgar multitud, las novelas de Dickens nos revelan las altas condiciones de su espíritu, la inalterable bondad de su carácter, la rectitud y pureza de sus sentimientos, su vida, en fin, esa indi- ABCD 18