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L. NARRATIVA SMORGASBORD ÁLVARO DELGADO- GAL Darwin y los fanáticos A unque no soy biólogo, también yo quiero añadir mi voz al orfeón que durante este centenario está cantando la gloria de Darwin. Recomiendo a los escritores que lean El origen de las especies como si fuera una novela, o mejor, un thriller. Comprobarán que el talento para la gran literatura no está repartido según el guión oficial, y que existen científicos capaces de superar, en eficacia e intuición para el estilo, a los mejores autores de ficción. Steve Jones, catedrático de genética en el University College de Londres, ha reproducido en Almost like a Whale las descripciones que Darwin y Melville hicieron de las islas Galápagos, rebautizadas por Melville como las Encantadas. Sobresale, con diferencia, Darwin. Mientras que Melsiglo XIX. Lo sacó a la calle en el 59, con el gigantesco éxito de ventas que se ha dicho. Las sucesivas ediciones añaden muchas cosas y suprimen o matizan otras, que los escoliastas enumeran, comparan, y sopesan el A Variorum Text, de Morse Peckham, es mucho más voluminoso que cualquiera de las ediciones de El origen de las especies. PRESIONES EXTERNAS. Entre los cambios sobrevenidos en las ediciones tardías, el más significativo se refiere al sintagma selección natural La noción de fondo es que la naturaleza, mediante la acumulación selectiva de pequeñas alteraciones, genera primero variedades conspicuas y a la postre especies nuevas, de modo análogo a como los criadores de perros han extraído, del magma primordial que es el lobo o el chacal, criaturas tan dramáticamente diversas como el pequinés, el san bernardo, o el bulldog. Pero detrás de la naturaleza no está la mano de un Criador Creador inteligente. Están las presiones externas cambios climáticos, competición entre especies o individuos de una misma especie, etc que favorecen unas variedades por encima de otras. Fue el cese, amable cese, de un Dios providente, lo que desató contra Darwin la ira del estamento eclesiástico. Wallace entendió que la palabra selección seguía evocando la figura de un Seleccionador, y recomendó a Darwin que substituyese selección natural por la supervivencia del más apto expresión que Herbert Spencer había acuñado por su cuenta. Resulta fascinante comprobar cómo, a partir de la quinta edición del Origen, la nueva denominación substituye a la antigua, o convive con ella mediante la conjunción disyuntiva o Lo que ignoraba Darwin es que su decantación léxica iba a proporcionarle un nuevo ejército de enemigos. A la multitud de los que le maldecían porque ponía en entredicho la cronología bíblica cuatro mil años de existencia para la Tierra: muchos menos de los que necesita la selección natural para obrar sus efectos se añadieron las falanges de quienes le insultan porque la supervivencia del más apto sugiere un orden clasista en que el fuerte o el rico, por ser fuerte o rico, ha adelantado al débil o pobre en la carrera del progreso. Nunca estuvo en la mente de Darwin, al contrario que en la de Spencer, realizar este tipo de extrapolación. Es más, los seguidores de Darwin, y él mismo intermitentemente, se resisten a aceptar que la evolución sea un cursus honorum, en que el éxito va emparejado a la excelencia. Pero los zelotas son una plaga interminable. Tanto a estribor, como a babor. SIN AIRE QUE RESPIRAR. YATES DIBUJA PERSONAJES SIN HORIZONTES. BUENOS EJEMPLOS SON FRANK Y APRIL, EL MATRIMONIO QUE PROTAGONIZA VÍA REVOLUCIONARIA NOVELA EN LA QUE SE BASA EL FILME REVOLUTIONARY ROAD (SAM MENDES, 2008) A LA DERECHA, KATE WINSLET Y LEONARDO DI CAPRIO EN UNA ESCENA DE LA PELÍCULA RECOMIENDO EL ORIGEN DE LAS ESPECIES COMO SI FUERA UN THRILLER COMPROBARÁN QUE EXISTEN CIENTÍFICOS CAPACES DE SUPERAR A LOS MEJORES AUTORES DE FICCIÓN ville, empeñado en contarnos algo memorable, se disipa en retórica, la retórica de un titán que no sabe qué hacer con sus fuerzas, Darwin es exacto, es pertinente, y es ameno. Casi toda la literatura pretende encantar. La ciencia busca la verdad, y cuando llega hasta nosotros desembarazada de atelaje matemático, alcanza una belleza insuperable. MÁS CULTO QUE AHORA. El origen de las especies, por cierto, se convirtió en un gran éxito popular. El gran público de la época victoriana, es claro, era mucho menos grande que ahora y también mucho más culto que ahora. Como es de sobra conocido, Darwin, que había estado dando vueltas y forma al principio de la selección natural durante veinte años, recibió en 1858 una carta de Wallace en la que el concepto se hallaba formulado de manera completa. Intervinieron terceros entre otros, Lyell y se acordó que ambos anunciasen conjuntamente su descubrimiento en la Sociedad Linneana de Londres. El secretario de la Sociedad, un odontólogo aficionado a la biología, observó en el resumen de actividades Dios le conserve la vista que el año había sido aburrido y pobre en novedades. Salvado el trámite del derecho de progenitura gracias al arreglo arbitrado por Lyell, Darwin compuso a matacaballo, a partir de sus notas, el libro que le ha convertido en el primer científico del MUJERES DESESPERADAS LAS HERMANAS GRIMES RICHARD YATES TRADUCCIÓN ROLANDO COSTA PICAZO ALFAGUARA. MADRID, 2009 224 PÁGINAS, 16,50 EUROS VÍA REVOLUCIONARIA RICHARD YATES TRADUCCIÓN LUIS MURILLO FORT ALFAGUARA. MADRID, 2009 364 PÁGINAS, 21,50 EUROS Alfaguara, cobra vuelo con la película de Mendes y el rescate de Las hermanas Grimes (1976) novela que ya había aparecido en España allá en 1977, bajo el título de Desfile de Pascua, publicada por Ultramar. Pero Yates había pasado sin pena ni gloria entre nosotros, hasta que Mendes lo divulgó entre el gran público. TRAVESÍA POR EL INFIERNO. Dos notas distintivas caracterizan la obra de Yates: su asunto medular es la desesperación; y los personajes que lo encarnan suelen ser mujeres. Mujeres desesperadas, pues; aunque no en el sentido liviano de la serie televisiva. Mujeres en travesía por el infierno, alienadas por un matrimonio que las mina hasta despedazarlas por completo; o en pos de un sueño de independencia que no consiguen, o que si consiguen acaba minándolas también. Yates narra estas historias de mujeres desesperadas con una gran capacidad de penetración psicológica, una transparencia narrativa envidiable y una impasibilidad de entomólogo que a veces llega a resultar casi insoportable en su impiedad. JUAN MANUEL DE PRADA El estreno reciente de Revolutionary Road, película dirigida por Sam Mendes, ha propiciado el éxito póstumo de Richard Yates (1926- 1992) que en vida alcanzó el rango de escritor de culto, para sumirse tras su muerte en la argamasa del olvido (sus obras llegaron a estar agotadas, sin que nadie se preocupase de reeditarlas durante una década) El revival de su obra, que entre nosotros se inicia allá por 2003, cuando Emecé publica Vía Revolucionaria en la traducción de Murillo Fort que ahora recupera ABCD 16