Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
L. LIBROS SAINTE- BEUVE Y TAINE FUERON ALGUNOS DE LOS MAESTROS DE EDMUND WILSON (EN LA OTRA PÁGINA, RETRATADO POR HENRI CARTIERBRESSON) JUNTO A LA TRADICIÓN PERIODÍSTICA DE POE, SHAW Y DE QUINCEY, COMO SE APRECIA EN ESTA ANTOLOGÍA EL REGRESO DE EDMUND WILSON AUNQUE CULTIVÓ OTROS GÉNEROS, EL NORTEAMERICANO EDMUND WILSON ES UNA FIGURA IMPRESCINDIBLE DE LA CRÍTICA LITERARIA DEL SIGLO XX. ESTA SIGNIFICATIVA Y AMPLIA SELECCIÓN DE SUS TRABAJOS DA CUENTA DE SU INSOBORNABLE CRITERIO En cuanto a las ideas políticas, fue un anticapitalista saludó con buenos ojos la crisis del 29 que creía en la solución socialista, aunque acabó desilusionado ante la verdadera realidad de la Unión Soviética. En realidad, fue un nacionalista, antiburgués y radical. CURIOSIDAD UNIVERSAL. Wilson dio a la crítica norteamericana algo que no había tenido: una figura analítica, de curiosidad universal, aunque con alguna laguna significativa, de la que luego hablaremos. Escribió al mismo tiempo que T. S. Eliot, F. R. Leavis, I. A. Richard y Northrop Frye, por sólo citar a algunos de los grandes nombres, contemporáneos suyos, de la crítica en lengua inglesa. Estuvo casado en primeras nupcias con la inteligente Mary McCarthy, y fue amigo de Nabokov, John Dos Pasos, Connolly y Scott Fitzgerald, entre otros. Enemigo de las promesas de las traducciones, leyó literatura prácticamente en sus lenguas: francesa, inglesa, rusa, italiana, latina, griega... Sus grandes maestros en cuanto a las ideas generales hay que buscarlos en Sainte- Beuve e Hippolyte Taine (como nos recuerda en sus informadas páginas introductorias Aurelio Major, autor de la amplia antología de Wilson que motiva este artículo) pero también en la tradición periodística de escritores como De Quincey, Poe y Shaw: estilo, orden, humor. De Sainte- Beuve tomó, entre otras cosas, la tendencia a explicar ciertos aspectos de la obra por lo biográfico de hecho, es uno de los críticos de su tiempo que más mezcló la crítica textual y la dimensión personal del segundo, algo que el primero quiso pero afortunadamente no pudo: concebir la literatura como una historia natural, que en Wilson es una mera distancia y clasificación historiográfica. Como Sainte- Beuve, Wilson cae en la crítica moralista (Proust es deprimente, no corresponde a la realidad, etc. donde oímos un eco de la crítica de Sainte- Beuve a Madame Bovary) Lo más importante de su crítica, sin embargo, quizás sea su capacidad para introducir a su público (incluso hoy) en mundos entonces desconocidos o que acaban de surgir, como las obras de Proust, de Eliot o Joyce. PRODIGIOSA MEMORIA. Fue un admirable cronista literario, y ahí despliega un saber de lector que va más allá del mero comentario o análisis erudito. Además, tuvo ideas, como la de relacionar una parte de la obra de Proust, Joyce y Yeats, entre otros, con cierta tendencia general del simbolismo. En cuanto a la poesía, sus errores de gusto fueron notables, y lo que dice de Dickinson, Eliot, Yeats, Stevens, Cummins y Frost debe formar parte de otra antología, en la cual, es cierto, no hay crítico que no quepa. En la facilidad para la crónica y la perspicacia para penetrar en los personajes y sus relaciones es donde Wilson despliega su obra más duradera. Asistido por una memoria prodigiosa y un conocimiento amplísimo de la narrativa universal, Wilson ha dedicado páginas memorables (aunque discutibles) a Dickens, Proust, Henry James, Flaubert, Kipling, Ronald Firbank, Scott Fitzgerald y numerosos autores rusos. Aunque aprendió rumano, interesado siempre por las minorías, ignoró el español y, por lo tanto, al no leer en traducción, toda una inmensa literatura. Tampoco entendió el arte barroco. Admirador de Nabokov, escribió a la salida de Lolita que era la peor obra suya. Otro despiste: afirmar que a Kafka no se lo podía tomar en serio como escritor importante. En fin, este espacio no da para más, y Wilson es rico en grandes aciertos y errores. Pero amó la literatura realmente y supo explicar lo que le gustaba con penetración y una admirable capacidad para las tramas tradicionales. Por ello sigue valiendo la pena leerlo. OBRA SELECTA EDMUND WILSON EDICIÓN Y PRÓLOGO DE AURELIO MAJOR VARIOS TRADUCTORES LUMEN. BARCELONA, 2008 930 PÁGINAS, 48 EUROS JUAN MALPARTIDA ¿Quién teme hoy a Edmund Wilson? Fue un crítico culto y exigente, al servicio de lo que le gustaba y capaz de expresar sus opiniones al más vivo. Algunos, como Hemingway, no se sentirían muy a gusto al saber que Wilson había vuelto a escribir sobre su obra, pero aún más novelistas como Henry Miller o Somerset Maughan, con los que sin dejar de señalar los fallos fue, sin embargo, especialmente con Miller, parcial. Edmund Wilson (1895- 1972) no sólo escribió crítica, sino novela, teatro, poesía, diarios, impresiones de viaje, ensayo histórico, como su célebre en otro tiempo Hacia la estación de Finlandia, o periodismo erudito, como Los rollos del Mar Muerto, en el que despliega sus grandes conocimientos bíblicos, comenzando por el de la lengua hebrea. DESILUSIÓN DE LA URSS. Algunos de sus títulos, en los que recogió su vasta obra crítica, son El castillo de Axel, La herida y el arco, Crónica literaria (varios volúmenes) y The Triple Thinkers. Hay que recordar también los seis volúmenes de sus diarios, desde The twenties a The sixties (los recogía por décadas) Como Cyril Connolly, su obra de creación es muy inferior a la dedicada al estudio. Lo mismo le ocurrió a Gerald Brenan, a pesar de sus excelentes páginas de narrativa. Wilson estuvo buena parte de su vida cerca del comunismo, y dejó varios testimonios de ello en ensayos sobre marxismo y literatura o interpretaciones históricas de lo literario, además de su voluminoso Hacia la estación de Finlandia (1940) donde trata de analizar la tradición ideológica que concibe la historia como algo que hacemos, que no está escrito de antemano, desde Michelet a Lenin, de quien dio una imagen admirativa, siguiendo la bibliografía soviética, de la que luego se arrepintió. TUVO ENORME CAPACIDAD PARA INTRODUCIR A SU PÚBLICO EN MUNDOS DESCONOCIDOS O QUE ACABAN DE SURGIR, CON UN SABER MÁS ALLÁ DEL MERO ANÁLISIS ERUDITO ABCD 10