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L. POESÍA Espacio- tiempo KILÓMETRO 43 ABEL MURCIA PRÓLOGO DE JUSTO NAVARRO BARTLEBY. MADRID, 2008 47 PÁGINAS, 9 EUROS INDAGACIÓN Y BALANCE RETROSPECTIVO EN EL PRIMER POEMARIO PUBLICADO DE ABEL MURCIA UNI- VERSOS JOSEPH WOODS Charles Darwin en el condado Downe (ca. 1880) Vestido con la autoridad del negro, un capellán del demonio con barba blanca, te paras siniestro en tu galería. La enredadera a tu derecha no tiene hojas, debe de ser otoño, quizás invierno, cada brote en esa rama ha sido observado. Moisés ha descendido de la montaña y está incomodo entre los peces que aletearon de charca en charca y que luego heredarían la tierra. Toda esa charlatanería victoriana: las curas de agua fría al amanecer, la piel remojada y estirada con vinagre y los sorbos de agua ozonizada. Han arrugado tu rostro, produjeron bolsas bajo tus ojos y te han convertido en un demacrado y viejo evolucionista. Cuando joven, Fitzroy advirtió que tu nariz carecía de energía y determinación. ¿Qué pensaría de ella ahora? Ella también ha evolucionado, sólo los ojos están separados de las especies espiando bajo tu frente de escarabajo. Darwin, un sujeto renuente pero blando, un retrato sobre la repisa de mi chimenea, contemplando más allá de tu siglo. En copas, te he hecho pasar ante las visitas por mi abuelo. ¿Paterfamilias, se rompió tu rutina ese día? Te habrá llevado semanas reordenarla. Esa caminata diaria, el sendero de arena del pensamiento, donde me dijeron que las crías de ardilla se treparon a tu espalda, confundiéndote con algo más lento y más amigable que un hombre. Caminaste preocupado entre los cerezos, los avellanos y los carpes plantados por tu mano. Desde la galería esos árboles se ven crecidos, han alcanzado la altura de las cúspides. Tu ojo derecho ve que la naturaleza es pródiga, el izquierdo, perezoso y de reojo, discierne el torpe y destructor movimiento de todo ello. Traducción de Esteban Moore LUIS GARCÍA JAMBRINA Kilómetro 43 es el primer poemario publicado por Abel Murcia (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1961) bien conocido por sus excelentes traducciones de algunos poetas polacos, como Wislawa Szymborska, Tadeusz Rózewicz y Ryszard Kapuscinski. En sus versos, está muy presente la concepción de la vida como camino o viaje azaroso; de ahí que el libro comience con una invitación al juego de la vida Rien ne va plus y una invocación a Ulises Paisaje sin héroe En coherencia con este planteamiento, la trayectoria vital aquí no se mide en años, sino en kilómetros, lo que da sentido al título. Como acertadamente señala Justo Navarro en su prólogo, el autor identifica tiempo y espacio: el tiempo es nuestro espacio, nuestras experiencias son nuestro destino Por eso, esta obra tiene mucho de indagación o balance retrospectivo hecho justo nel mezzo del cammin di nostra vita que diría Dante. En relación con este viaje, el yo lírico nos recuerda que los acontecimientos y circunstancias de una vida no recogen el verdadero ser de una persona. En cualquier caso, parece evidente que, más allá de los estragos del tiempo, el núcleo esencial de una vida es la infancia. Esto explica que buena parte de estos poemas remitan a ese mundo sin orillas, a esa época sin horas ni calendarios. Así sucede en el titulado La bicicleta El libro, en su conjunto, se caracteriza por un cierto tono elegiaco; en él se recuerda lo perdido Ya no existen las playas desiertas de mi infancia lo añorado, lo ausente: Olvido las palabras que formaron mi mundo. Crotorar: las cigüeñas crotoran. O ya no. Y empiezo ahora a ir al cementerio a hablar con los amigos de mi infancia leemos en el poema titulado Casas Ibáñez También se habla de la incomunicación Silencio y, sobre todo, de los dilemas del tiempo en relación con la propia identidad Mirarse en el espejo y sentirse mirado por el que nunca fuimos Los poemas, por lo general, indagan en la realidad inmediata, material La verdad y la piedra y cotidiana, pero con un profundo sentido alegórico: Yo he buscado en las piedras un oculto sentido... Son textos, por otra parte, bien construidos, con finales contundentes y sentenciosos El desierto es un mar de piedras de otros tiempos Un libro, en fin, de gran madurez. (County Louth, Irlanda, 1966) poeta y director de Poetry Ireland, una activa organización para la promoción de la poesía en Irlanda desde la que realizan publicaciones, difusión, información y organización de diversos eventos relacionados con la poesía. También forma parte de la junta directiva del Festival Franco- Irlandés y del Festival Imram, dedicado a la poesía en gaélico. Asimismo pertenece al comité editorial de New Writing, publicación internacional sobre teoría de la escritura creativa con sede en la Universidad de Gales. Entre sus libros destacan Sailing to Hokkaido (2001) Beanings (2005) y la antología de la poesía irlandesa contemporánea Our Shared Japan (2007, Dedalus Press) Woods ha publicado ensayos en revistas como The Iris Times, Poetry Ireland Review, Stand Magazine, y The café review, entre otras. En el año 2000 obtuvo el premio Patrick Kavanagh, al mejor libro inédito. Acaba de participar en el último festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia) SELECCIÓN Y COORDINACIÓN DE AMALIA IGLESIAS SERNA JOSEPH WOODS ABCD 20 Charles Darwin at Downe (circa 1880) Dressed in the authority of black, a devil s chaplain with a white beard, you stand sinistral on your veranda. The creeper on your right has no leaves it must be autumn, winter perhaps, each twist of that twig has been observed. Moses has descended from the mountain and is uneasy among the fish who flopped from pool to pool and went on to inherit the earth. All that Victorian quackery: the early morning cold water cures, skin soaked and stretched in vinegar and the sipping of ozonised water. They have lined your skin made a bags of your eyes and left you a haggard old evolutionist. As a young man, Fitzroy noted your nose lacked energy and determination. What would he make of it now? It too has evolved, only the eyes are separate of species, peering out from under your beetle- brow. Darwin, a reluctant but soft subject, icon on my mantelpiece, gazing beyond your century. Drunk, I ve passed you off to visitors as my grandfather. Paterfamilias, was your routine broken that day? It must have taken weeks to reassemble it. That daily constitutional, the Sandwalk thinking path, where I m told a brood of squirrels ran up your back, mistaking you for something slower and friendlier than a man. You walked troubled among the dogwood, hazel and hornbeam raised by your own hand. From the veranda, those trees have matured to the heights of spires. Your right eye sees that nature is prodigal, the left eye, lazy and askance, discerns the clumsy and blundering movement of it all.