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A. RECORRIDOS VALORES NUMÉRICOS JORDI BENITO SENSIBILIDAD, PLÁSTICA Y CIENCIA GALERÍA 9 AM. BARCELONA C CÓRCEGA, 286 HASTA EL 14 DE SEPTIEMBRE QUE CAIGAN LOS BIOMBOS JASON MARTIN NÓMADA ES BALUARD. PALMA DE MALLORCA COMISARIO: FERNANDO FRANCÉS HASTA EL 31 DE AGOSTO ARNAU PUIG REFLEJOS. A LA IZQUIERDA, LÍBANO (2007) DE JASON MARTIN. ARRIBA, POÉTICA EN AZUL EN TORNO A POMPEU FABRA (2008) DE JORDI BENITO Jordi Benito (Granollers, 1951) es un destacado performer; entiende que el arte y la vida siempre se han manifestado de consuno, aunque, debido a las estéticas oficiales establecidas, esa identidad fuese considerada bárbara e improcedente. La sucesiva fuerza del arte ha confirmado esa teoría y práctica, y los nuevos tiempos han afinado aquella tesis que ha llegado a identificar como arte no sólo el cuerpo físico, sino también su manifestación gestual, que, cuando se considera como un complejo formal, resulta de la máxima coherencia y singularidad expresiva: tal como debe entenderse el arte. La muestra actual de su obra resulta una conjunción sonora o plástica, según circunstancia de los ritmos digitalizados y producidos por un pianista, según partitura, sobre un espacio de teclado de plástico, y la consiguiente impregnación en un soporte de papel de parafina sobre plomo o grabado sobre madera trascrito todo ello, porque el artista entiende que no hay realidad sin su posible expresión numérica, bajo la forma luminosa de un neón. Un ambiente de interiorismo crea la escenificación y el impacto estético. PALOMA TORRES El pintor no debe pintar únicamente lo que ve ante él, sino lo que ve en él. Si no ve nada en él, que renuncie a pintar lo que ve fuera. De lo contrario, sus cuadros se parecerán a biombos tras los cuales no podemos encontrar más que la enfermedad o la muerte Santiago Olmo rescata estas palabras de Casper David Friedrich en el catálogo de la muestra Nomad, donde dos de sus obras se exponen como punto de partida de una gran selección de la pintura de Jason Martin, que llega ahora a Es Baluard. Friedrich pinta con el ojo interior, y sus obras figurativas habitan en la frontera con lo abstracto. Allí se encuentra con Jason Martin, otro artista de los que pintan lo de dentro. A Martin le han etiquetado como uno de los Young British Artists de los años 90 por su participación en Sensation, la exposición de la Saatchi Collection en 1997. Pero sus grandes óleos sobre aluminio tienen una fuerza imposible de encasillar. Sus obras son escultóricas, dejan al descubierto el gesto de pintar. Pinta como si estuviera tocando, crea curvas reales, sensuales, cada trazo ha sufrido y ha expresado. Nada de biombos. EN EXPANSIÓN ARTENAVAS 08 COLECTIVA LAS NAVAS DEL MARQUÉS. ÁVILA COMISARIO: RAFAEL NÚÑEZ HASTA EL 10 DE AGOSTO SOMBRAS DE LOCURA ENRIQUE OCHOA LA SOMBRA DE CHOPIN EN VALLDEMOSSA F. CULT. COLL BARDOLET. VALLDEMOSSA C BLANQUERNA, 4 HASTA EL 17 DE AGOSTO FIERAS Y FERIAS. A LA IZQUIERDA, CHOPIN ESTÁ ECHADO EN SU PIANO... DE ENRIQUE OCHOA. ARRIBA, UNA DE LAS OBRAS DE ANA SÁNCHEZ EN ARTENAVAS Sigue creciendo esta feria, que celebra su séptima edición y, si el año pasado se desarrolló en el parcialmente restaurado convento de Santo Domingo y San Pablo y en los antiguos toriles, ahora se ha extendido al flamante Espacio Cultural Caja de Ávila y acoge a veintidós artistas que han celebrado a lo largo del año alguna individual en galerías de tamaño medio. En el espacio principal, el del convento, las protagonistas son las esculturas de Carlos Cuenllas, soberbias aunque ya conocidas; a su alrededor, piezas de Juárez y Palmero, Leandro Alonso, Alberto BañuelosFournier, José Luis de la Torre, Andrés García, Jesús Gómez, Elena Jiménez, Aníbal Merlo, Loreto Rodera, Ana Sánchez y Olimpia Velasco. En los Toriles, esculturas espléndidas de Mayte Alonso, acompañadas de la obra sonora de Martín Herman y, en el Espacio de Caja Ávila, pinturas del maestro Yurihito Otsuki, de Annabel Andrews, Manuel Bouzo y Miguel Villarino, y escultura, collage y foto de Miguel Ángel Espí, Ángel Haro, Ángel Sardina y Markus Con todo, la muestra parece más confusa y menos atractiva que otros años. JAVIER RUBIO NOMBLOT Para un hombre tan ligado a la Cartuja de Valldemossa como lo fue Enrique Ochoa (Puerto de Santa María, 1891- Palma de Mallorca, 1978) quien instaló allí el estudio- taller en el que creó gran parte de su obra, resultaba casi inevitable sentir el influjo de los hechos por la que la cartuja es más conocida: la estancia de George Sand y Frédéric Chopin entre 1838 y 1839. Y habiendo ya buscado las conexiones entre música y pintura en una de sus series más conocidas, Plástica musical no sorprende que Ochoa se sintiese especialmente atraído por la figura del atormentado compositor polaco. De ahí surgieron estos dibujos a tinta que se exponen ahora, por primera vez, en la Fundación Cultural Coll Bardelet. Con una técnica sombría muy ligada al mundo de la ilustración, Ochoa crea tenebrosas imágenes que se sumergen en los ataques de locura que sufrió Chopin en Valldemossa, llegando a jugar con referencias surrealistas (no olvidemos que Enrique Ochoa fue amigo, entre otros, de Cocteau) como sus escaleras- ojo y su piano- feretro. M. M. M. ABCD 38