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en su último cuadro, que me esperaba sobre el caballete. Tal vez me justifico ante su resistencia es que acabo de ver el impresionante Kiefer del Beaubourg El me apunta más bien hacia las Crippled symetries, de Morton Feldmann, y proclama abiertamente conmigo sus inevitables homenajes a Rothko. Inma Laviada, desde su currículo vertiginoso de premios, becas y distinciones con sólo treinta años, me parece más femeninamente serena. Conoce discretamente las capacidades de su evidente talento artístico y aguarda, confiada, el seguro reconocimiento de su obra. Sabía de su estación parisina por su novio, alumno mío en la Complutense y excelente poeta, Javier Vela. Laviada ha culminado en la actualidad su proceso de lirismo abstracto con una investigación minimalista rigurosísima sobre el vacío. Los referentes que accidentan en sus cuadros los que habrían podido llegar a ser los planos absolutos blancos de Rymann o los cubos diáfanos de Sol Le Witt son en su pintura actual la arquitectura y los paisajes urbanos, estilizados en levísimas geometrías imperfectas de bordes cuidadosamente indefinidos. A mi pregunta irónica de si quiere escapar a las seguras líneas de Robert Mangold, ella añade, con confidente sonrisa, los rectángulos de Peter Halley. Me sorprende francamente que COMPLICIDADES ARTÍSTICAS. EN LA OTRA PÁGINA, EL AUTOR DE ESTE ARTÍCULO (EN EL CENTRO) JUNTO A SUS PROTAGONISTAS: DE IZQUIERDA A DERECHA, EDUARDO MARTÍN DEL POZO, LOLA ELKIN, JUAN PÉREZ GUARNER AUTOR DE LA FOTO E IRMA ÁLVAREZ- LAVIADA. SOBRE ESTAS LÍNEAS, EL GRUPO FOTOGRAFIADO CON IRONÍA JUNTO A UNA MESA DE BILLAR POR LOLA ELKIN estos dos jóvenes y animosos pintores se disculpen con docilidad por sus abstracciones respectivas. Es que el abstracto alegan ya no está de moda; dicen que lo moderno ahora es la figuración Les tranquilizo con mi convenida demanda de si es que hay contemporaneidad consecuente en pintura que pueda ser ajena a las conquistas modernas del abstracto. Inma y Eduardo precisan que sus dudas se sustentan más bien en datos de actualidad y modas: resultados de concursos y preferencias de galeristas a su nivel primando obras figurativas. Les aseguro que las corrientes modernas conceptualmente coherentes y estéticamente atractivas en las mejores refiguraciones que conozco, desde Baselitz y Polke a Rauschenberg, Schnabel o Kiefer, no dejan todas de signar imágenes compuestas con un resultado global orientado preferentemente por la imagen acreditada en la tradición vanguardista del abstracto, antes que en la circunstancialidad ocasional de sus pretextos figurativos. LA IMAGEN TOMA LA PALABRA. A la conversación también asisten los dos fotógrafos. Más impaciente y con ganas de intervenir Lola Elkin, simpática e inquieta, que toma la palabra también en nombre del más retraído y pausado Pérez Guarner. Para mí, que, a diferencia de Juan, soy preferentemente abstracta, esa discusión en el territorio de la pintura me da sencillamente lo mismo. A mí recalca, apoyada implícitamente en la peculiaridad diferencial técnica constitutiva de la fotografía lo que hago me conviene. Mis fotos son construcciones geométricas de lo real, con posibilidades de codificación inabordables desde la pintura; no son un medio sumiso de reproducción Con los elogios en su dossier de todo un Albert Watson, Lola se apresta a proyectar tras París la facilidad de su internacionalismo encarnado en el desafío de Estados Unidos. El más joven del grupo, el valenciano Pérez Guarner, es una de esas sensibilidades transparentes en su comportamiento. Discreto y amable, exhibe una especie de sincera resignación nada agresiva. Y fotografía como es él, con una sinceridad real conmovedora velada de lirismo. Territorialmente continúa en París su programa anterior de Paisajes intermedios realizados en Valencia y Holanda, entre los límites humildes que conectan la ciudad y el campo. Arquitecturas bajo un enfoque esencial, parajes de su territorio de juegos infantiles, paisajes de dureza asfaltada de las carreteras... Todo lo espinosamente excluyente del no moleste de lo obsesivamente prohibido, apreciado en el límite por la extrema sensibilidad de la retina corporal y técnica de este conmovedor artista de corazón sagrado LOS CINCO, CON GUASA. Han sido días de simpática convivencia por los estudios y los alrededores de la Cité Internationale. La fotografía de Juan, en la desolada pasarela sobre el périphérique ensordecido de tráfico, pero etérea y cristalina como una nube. La irónica imagen de grupo de los cinco, compuesta por la guasa de Lola en la sala de billar del Colegio de España. El problemático futuro de todos estos jóvenes no tuerce su ilusionada vocación de artistas. Más que recomendable, en fin, la madura precocidad de sus trabajos; pero más envidiable y reconfortante aún, la alegría creadora de sus vidas... ¡Qué secundarias se quedan aquí las posesiones expendidas en Basel! Resueltamente: he ganado en mi fe sobre lo esencial del arte con el cambio de viaje. MÁS QUE RECOMENDABLE LA MADURA PRECOCIDAD DE LOS TRABAJOS DE ESTOS ARTISTAS; PERO MÁS RECONFORTANTE, LA ALEGRÍA CREADORA DE SUS VIDAS ABCD 33