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LOS DIRIGISMOS ESTÉTICOS Y LA FALTA DE AUTOCRÍTICA NOS HAN HECHO MUCHO DAÑO. YA SE HAN AGOTADO MUCHAS DE LAS CONSIGNAS DEL PASADO. LO ÚNICO QUE IMPORTA ES SI LA MÚSICA TIENE CALIDAD O NO sirven para dar una visión más completa. Pero ya no es la integral, porque desde el mes de diciembre de 2006, que es cuando se grabó el disco, he seguido componiendo música para piano. En todo caso, podríamos decir que se ofrece una visión global de mi evolución como compositor. ¿Cómo describiría esta evolución? En perspectiva, el piano ha ido acompañándome siempre y ha ido dejando documentos que reflejan un momento. En mi lenguaje actual, hay mucho más trabajo de color, una dimensión del virtuosismo instrumental más desarrollada por ejemplo en Tres bagatelles (2001- 03) y también en la parte armónica. Quizás antes le daba más relieve al aspecto polifónico, pero desde hace unos años me interesa el ámbito de las texturas y de las armonías. He intentado buscar más colores y apostar por el juego armónico, conceptos lejanos a lo que se entiende por música contemporánea. También me he concentrado más en el gesto instrumental: se incluye una pieza para piano a cuatro manos, Tre divertimenti (2006) que permite desarrollar todos estos aspectos de los que estamos hablando. Se trata de un tratamiento de la sonoridad más bien orquestal. Estos cambios también se reflejan en su música orquestal. Evidentemente. Escribo con la intención de encontrar una complicidad con el oyente. Me gustaría pensar que mi música transmite algún tipo de emoción. Esto me ilusiona. No creo para nada en esas visiones que ponían al compositor encerrado en una burbuja, lo que no quiere decir que se tenga que hacer concesiones, porque siempre hay que ser íntegro y honesto consigo mismo, intentando desarrollar tu lenguaje propio, tu punto de vista. Ha habido muchas estéticas y consignas, pero lo más importante es que cada uno encuentre su propia voz, su propio camino, y desarrollarlo en completa libertad. Esto no es fácil, porque estás muy condicionado por las circunstancias, por el mercado, por los encargos... Al final, lo difícil es caminar hacia dentro de uno mismo. Es difícil vivir de la música. Sí, siempre lo ha sido. El trabajo directo con los intérpretes estimula y ayuda mucho en la creación. Para mí ha sido motivo de gran satisfacción trabajar con conjuntos sensacionales, que te suben las exigencias y te permiten crecer en tu categoría artística. Trabajar con la Orquesta Nacional de España, la London Sinfonietta, el Cuarteto Arditti, la Orquestra del Teatre Lliure o con los pianistas que han grabado este disco ha sido un honor y un reto que estimula. ¿Cómo ha podido sobrevivir en el campo de la composición? He tenido que llevar algo así como una doble vida. Pero esta vida dura también te enriquece y te fortalece, aunque te desgasta. Yo aspiro a componer a un ritmo más intenso. Ahora estoy liado con la integral de mis cuartetos de cuerda con los Arditti, y me gustaría concentrarme en ello, pero me faltan horas. Es mi reto: responder a una pasión para dejar un testimonio de mi forma de sentir y de pensar la música. Pero esto significa mucho trabajo y confiar en uno mismo. Lo único que importa es si la música tiene calidad o no. En su calidad de director del Conservatorio del Liceo de Barcelona, ¿cómo cree que se está trabajando la sensibilidad hacia la música contemporánea en las nuevas generaciones? Creo que hay un determinado repertorio que está ganando público. Es verdad que se suele programar mucha música de los siglos pasados, pero también es verdad que cada vez más pueden verse nombres actuales Lindberg o Harvey, por ejemplo en ofertas como los Proms de Londres. En nuestro país se ha hecho mucho, pero aún falta camino para que la música etiquetada como contemporánea se normalice en todos los ámbitos, incluyendo la enseñanza. Hay muchas inercias que influyen en los programadores no hay que subestimar al público que deberían ser más ambiciosos. Los dirigismos estéticos y la falta de autocrítica también nos han hecho mucho daño. Los compositores escribimos para comunicarnos con nuestra sociedad, con el público interesado en el cine, en la literatura, en el arte en general. Ya se han agotado muchas de las consignas del pasado. Lo importante es hacer música de calidad. Creo que la situación actual es positiva, también en el terreno de la formación. Ahora la situación de las orquestas juveniles es fantástica, inimaginable sólo hace diez años, y tocan la música de hoy a un nivel que sorprende. Hay que normalizar el repertorio de los compositores vivos. Usted ha tocado todos los formatos. ¿Qué pasa con la ópera? Precisamente estoy trabajando en una ópera de gran formato, que se llama Io, en colaboración con el escritor y filósofo Rafael Argullol, cuyo plan de producción confiamos que pueda concretarse en breve. Permita que en este momento no me extienda más sobre ello. MOMENTO PROPICIO. LA MÚSICA DE BENET CASABLANCAS (A LA IZQUIERDA) VIAJARÁ EN LOS PRÓXIMOS MESES A INGLATERRA, HOLANDA, SUECIA Y BÉLGICA Alter Klang, encargo de la ONE estrenado en Madrid en 2007 y después repuesto por la Filarmónica de Gran Canaria: ya tiene confirmados estrenos por orquestas de Holanda, Suecia y Bélgica. En mi caso, me hace mucha más ilusión una reposición que un estreno. Muchas obras se quedan en el cajón después de una única ejecución. Es un gran problema. Porque las obras crecen, al viajar maduran. Lo mismo me ha pasado con mis Siete escenas de Hamlet, que con más de veinticinco reposiciones se estrena el próximo mes de octubre en Londres por la Orquesta de la BBC, un conjunto muy ligado a un compositor nuestro como es Roberto Gerhard. Otro proyecto que me ilusiona es que mis New Epigrams han sido incluidos en la programación del Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, que se celebra en Vilnius (Lituania) El jurado que los seleccionó entre más de 350 partituras estaba integrado por personalidades como Peter Eötvös o Jonathan Harvey. Muchas de estas obras también las ha podido grabar. O sea que de crisis discográfica, poca, ¿no? Me emociona comprobar que músicos excelentes y orquestas de prestigio se interesan por mi obra. Además, he podido comprobar que cada vez hay más calidad en las grabaciones. Por lo general, veo que el repertorio discográfico a pesar de esa crisis se sigue ampliando con todo tipo de música... Eso de la crisis es muy matizable. En este nuevo disco dedicado a su obra pianística, se le puede seguir la pista a su lenguaje. Este disco ha sido una iniciativa exclusiva de los intérpretes, detalle que más satisfacción me produce. Se planteó como una integral en la que se incluirían un par de piezas de hace casi treinta años que están fuera de mi catálogo, que ABCD 43