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Entre la canción y la meditación APRENDER A IRSE JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA SOTA XIV PREMIO CIUDAD DE CÓRDOBA RICARDO MOLINA HIPERIÓN. MADRID, 2007 97 PÁGINAS, 7 EUROS ENTRE EL ESTOICISMO Y LA MELANCOLÍA, ENTRE EL TONO GRAVE Y EL RITMO ÁGIL FLUCTÚAN LOS VERSOS DEL OCTAVO POEMARIO DEL AUTOR mujer, Flor Delgado, que perdió la razón, muriendo casi medio siglo después que su marido. Una historia triste, una vida dura, unos valores no siempre reconocidos y, desde luego, siempre desvirtuados. REGENERACIONISTA. Porque, efectivamente, la principal aportación de Español, desde mi punto de vista, radica en demostrar que Juderías nada tuvo que ver con el pensamiento reaccionario español con el que muchas veces, de modo un tanto frívolo, se le ha identificado. Juderías fue un regeneracionista español con grandes inquietudes y preocupaciones sociales, con un impresionante dominio de lenguas, que se preocupó, como todos los historiadores de su generación (él nació en 1877) por el problema de la decadencia española, que sufrió como tantos otros, la angustia de aquellas primeras décadas del XX (desde el intento de regicidio de Morral a la crisis de 1917, pasando por la Semana Trágica) que intentó encontrar explicaciones al problema del mal entendimiento España- Europa. El término leyenda negra, posible- mente lo extrajo de Blasco Ibáñez, y el concepto lo habría ya formulado en parecidos términos Juan Valera. El nacionalismo español de Juderías nunca fue xenófobo como pudo parecer el de Picatoste y, desde luego, fue mucho más coherente que el de Blasco Ibáñez. Juderías fue un hombre que se construyó intelectualmente así mismo. Ni fue masón, ni krausista ni de la Institución Libre de Enseñanza, ni de la Asociación de Propagandistas. Su obra fue instrumentalizada políticamente, en especial dentro del marco del aislamiento del franquismo. Según Español, sólo Julián Marías supo interpretar las claves del pensamien- to de Juderías y del concepto de la leyenda negra. La segunda y la tercera parte del libro las dedica su autor a desbrozar el significado intrínseco del concepto, subrayando la vigencia de las leyendas negras en diversos escenarios (desde el fútbol a la imagen de América) Español acaba planteándose las características de la presunta leyenda negra antiamericana. En estas páginas, me gusta menos el libro. Yo no comparto la universalización del término. VALORES HISPÁNICOS. Es evidente que existen prejuicios y complejos hacia múltiples objetos de la mirada colectiva. Pero eso no es leyenda negra propiamente. Nunca he compartido ese punto de fatalidad estructural que encierra el término en Juderías ni puedo compartir la generalización banalizadora del mismo. Y, digo esto, cuando, me parece muy loable el esfuerzo de Español, por reconstruir la biografía de un historiador olvidado y por poner en evidencia que la defensa de los valores hispánicos no tiene por qué ser reaccionaria. LA PRINCIPAL APORTACIÓN DE LUIS ESPAÑOL BOUCHÉ RADICA EN DEMOSTRAR QUE JULIÁN JUDERÍAS NADA TUVO QUE VER CON EL PENSAMIENTO REACCIONARIO En los más de cincuenta poemas que componen Aprender a irse, que hace el octavo de sus libros, título entre estoico y melancólico, José Fernández de la Sota (Bilbao, 1960) conjuga la meditación y la canción, el tono grave (o más o menos grave) y el ritmo saltarín, ágil, como en scherzo. A veces se integran los dos registros en un mismo conjunto (ver Está cambiando el tiempo Los poemas meditativos son más abundantes que las canciones, sobre todo en la primera parte, pero la impresión que deja el conjunto es dual. El entramado conceptual está definido con toda claridad. Aprender a olvidar y Olvidar para marcharse se titulan cada una de las dos partes del libro. La cita de Aleixandre que abre el libro con algo de brío da el tono general del conjunto: ...Lo que más cuesta es irse despacio, aún con amor, sonriendo sentencia espléndida como propia del gran poeta que fue el maestro de tantos, a quien la desidia y la falta de pasión auténtica por la poesía quieren recluir en un imposible olvido. De Leve y honda amplificando la señalada dualidad, califica el autor su palabra en el poemita inaugural. Los diseños constructivos de las canciones van desde la copla hasta el desarrollo más complejo, como en Blanca locura En estos breves diseños encontramos también la reflexión raigal; así El caballero inexistente que en sus seis octosílabos sabe trazar una lancinante imagen del dolor. Personalmente preferimos las canciones, que nos parecen en general más logradas que los poemas en versículo o verso blanco. Pero éste le sirve al autor para componer un grávido soneto blanco, cerrado por un heptasílabo, donde el empleo de algún vulgarismo se engasta con felicidad en el conjunto, que perfila una imagen patética del abandono de la vida: irse impecune, en pelotas excede, en efecto, la raíz grotesca de la locución. No es el único soneto blanco de la colección: de quince versos (en realidad de 14 más 1, endecasílabos pero también alejandrinos) se compone el titulado Otra elegía Con un no menos patético pero encerrando algo o mucho de brío Y vámonos, vámonos, vámonos al olvido se cierra el libro. Este libro melancólico pero que se resiste a la pesadumbre. ¿Habrá algo más hermoso que quedarse sin huellas? se pregunta, pero en realidad se contesta el autor. MIGUEL GARCÍA- POSADA ABCD 23