
L.
LIBROS
Juan José Sebreli es uno de los ensayistas argentinos de mayor notoriedad. Sociólogo que combina sus conocimientos de la historia y de la filosofía con teoría política y psicología social, nació en Buenos Aires en 1930 y ya a los veinte años colaboraba en las revistas literarias más prestigiosas de la época: Sur y Contorno. Despuntó con una obra, Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964) considerada actualmente como pionera de la sociología de la vida cotidiana. Autor de numerosos libros, entre los que destacan Los deseos imaginarios del peronismo (1983) El asedio a la modernidad (1991) El vacilar de las cosas (1994) La era del fútbol (1998) Las aventuras de la vanguardia (2000) y El tiempo de una vida (2005) Alguna vez, recordando a Sartre, el ensayista argentino señaló que la ilegitimidad del bastardo otorga una mirada de extrañeza, una distancia hacia el orden social establecido y lo predispone a su cuestionamiento y al espíritu crítico En esa mirada se coloca Sebreli, que desde hace años trabaja en solitario, ignorado por la academia y desplazado de los centros de poder, para producir sus líneas de fuerza. En El olvido de la razón usted comienza su recorrido crítico por la filosofía partiendo del romanticismo alemán, ¿por qué? Mi nuevo libro no es exactamente una historia de la filosofía contemporánea, sino una reflexión sobre el irracionalismo. Parto del romanticismo alemán del XIX y de Schopenhauer, fundador del irracionalismo moderno, porque creo que ahí está el huevo de la serpiente. Incluso me refiero a un autor que no es filósofo propiamente dicho, sino novelista, Dostoievski, que creó el género de la novela metafísica e incidió en la formación de Nietzsche y Heidegger, los dos pensadores más influyentes en la corriente del irracionalismo del siglo XX. En el romanticismo alemán se puede observar el rechazo de lo clásico, pero también de lo moderno, es la semilla del antioccidentalismo actual, hay una red de afinidades entre el romanticismo y el estructuralismo, el postestructuralismo y el psicoanálisis lacaniano.
REINA ROFFÉ
LÚCIDO TRÍPTICO. JUAN JOSÉ SEBRELI (EN LA OTRA PÁGINA) ES AUTOR TAMBIÉN DE EL ASEDIO A LA MODERNIDAD Y LAS AVENTURAS DE LA VANGUARDIA QUE, JUNTO A EL OLVIDO DE LA RAZÓN ESTUDIAN DESDE DIFERENTES PERSPECTIVAS HISTÓRICA, ESTÉTICA Y FILOSÓFICA LA CORRIENTE ANTIMODERNA DEL SIGLO XX
JUAN JOSÉ SEBRELI: EL MULTICULTURALISMO ES ANTIDEMOCRÁTICO
¿Su nuevo libro es un intento de denunciar esa línea filosófica que se apartó de la racionalidad y propició crisis ideológicas de gran envergadura? Para mí lo fundamental era analizar hasta qué punto la corriente filosófica basada en estos dos pensadores del radicalismo de derecha, Nietzsche y Heidegger, dio asidero a un sector de la nueva izquierda. Aclaro: cuando el marxismo entra en crisis, la izquierda se da la vuelta, abandona la línea de Marx y Hegel, una línea racionalista basada en la Ilustración, y se vuelca hacia ideologías irracionalistas cercanas al fascismo. Ésa fue una contradicción muy grave, que yo marco en mi libro. Contradicción que usted, en algún momento, denominó fraude filosófico Desde luego, porque el progresismo posmoderno, que aún determina el pensamiento contemporáneo, ha sido incapaz de advertir la naturaleza reaccionaria de su ideología. Además de Nietzsche y Heidegger, vectores del irracionalismo, usted también habla de LéviStrauss, Foucault, Derrida, Lacan y de otro autor que tampoco es filósofo, Freud. Claro, porque es imposible obviar a Freud y al psicoanálisis, y a esa línea que deriva en Lacan. Por otro lado, me refiero a ciertas voces que yo rescato de la filosofía del siglo XX: Sartre, la Escuela de Fráncfort y el marxianismo palabra que, a pesar de sus confusos ecos marcianos, es preferible usar en lugar de marxismo para desprender a Marx de todo lo que se llamó así en el siglo XX y que no era sino una tergiversación de Marx. Pero excluye la escuela anglosajona, el neopositivismo y el empirismo anglosajón. La excluí porque no es irracionalista. De cualquier forma, considero que tiene limitaciones: se quedó exclusivamente en la epistemología, es decir, no contestó las preguntas fundamentales de la filosofía como intentaron hacer la Escuela de Fráncfort, los hegelomarxianos o Sartre. El olvido de la razón es el tercer libro suyo que se publica en España? Sí, y forma un tríptico sobre la corriente antimoderna o irracional del siglo XX. El primero fue El asedio a la modernidad, tomada en el plano histórico y social; el segundo, Las aventuras de la vanguardia, desde el punto de vista estético, y éste, que se enfoca desde la perspectiva filosófica. Pero cada libro se puede leer de manera independiente. ¿Habrá un cuarto? Sí, y será un libro de teoría política. En la primera parte, hablaré de pensadores como Maquiavelo, Kant, Locke, Hegel, Marx, Weber y Carl En la segunda, tomaré conceptos fundamentales que se usan permanentemente, incluso el hombre de la calle, sin saber bien lo que quieren decir, términos como socialismo, democracia, liberalismo y otros, y los explicaré como si se tratara de una especie de diccionario. La gente usa los términos fascista o neoliberal como insultos, sin saber que son categorías políticas muy específicas. ¿La política europea actual está marcada por el neoliberalismo? Países como el mío deberían aspirar al sistema de partidos del tipo de la política europea que hoy se practica, donde hay partidos de centro derecha y de centro izquierda igualmente democráticos, racionales y modernos. Y se alternan o, a veces, cohabitan, como en el caso de Alemania o de Francia. Es lo más razonable. La extrema izquierda y la extrema derecha han sido desplazadas. La derecha se ha corrido un poco al centro, arrojando sus lastres fascistizantes de otros tiempos. Y la extrema izquierda también se ha corrido al centro, dejando de lado los radicalismos extremos. En América Latina también empieza a verse esta tendencia en Chile, donde existe realmente un sistema de partidos, con un partido socialista muy a la manera europea y un partido conservador democrático. También, aunque en menor medida, Lula en Brasil y Tabaré Vázquez en Uruguay. La línea opuesta es la que yo considero negativa, la del resucitado populismo, cuya figura emblemática es Hugo Chávez, en Venezuela; luego, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. La Argentina oscila entre la línea democrática y la populista. Aunque el modelo de Néstor Kirchner es Chávez. Digo que oscila porque, además de ser un doctrinario, es un pragmático, sabe que hay límites en su país que no puede franquear. Eso impide que haya entrado de lleno en la línea chavista. En este sentido, ¿hacia dónde vamos? Creo que vamos hacia la obtención de más libertades, pero con menor participación y con mayores desequilibrios y desigualdades sociales. Menor participación por el hecho de que la sociedad se ha vuelto tan compleja que queda en manos de expertos. Los desequilibrios y desigualdades son la consecuencia de un mundo donde la política ha quedado rezagada en los límites de la nación respecto a la técnica y a la economía que son mundiales. En el plano de las ideas veo un retroceso en una sociedad que da la espalda a la herencia de la Ilustración y se vuelca en temas como el multiculturalismo, que a pesar de sus apariencias igualitarias es esencialmente antidemocrático, porque acepta y legitima culturas como el fundamentalismo islámico, que niega las libertades individuales y los derechos humanos.
EL ENSAYISTA ARGENTINO JUAN JOSÉ SEBRELI EMPRENDE EN EL OLVIDO DE LA RAZÓN UN RECORRIDO CRÍTICO POR LA FILOSOFÍA CONTEMPÓRANEA EN EL QUE SUBRAYA EL DAÑO PRODUCIDO POR EL IRRACIONALISMO Y LA DERIVA DEL PROGRESISMO POSTMODERNO. UN PROGRESISMO INCAPAZ DE ADVERTIR LA NATURALEZA REACCIONARIA DE SU IDEOLOGÍA
PAÍSES COMO EL MÍO DEBERÍAN ASPIRAR AL SISTEMA DE PARTIDOS DEL TIPO DE LA POLÍTICA EUROPEA. CONSIDERO NEGATIVO EL RESUCITADO POPULISMO, CON FIGURAS COMO HUGO CHÁVEZ, EVO MORALES O RAFAEL CORREA
ABCD 12