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EN LA GRANJA ESTATAL EN TIERRAS BAJAS HERTA MÜLLER TRADUCCIÓN DE JUAN JOSÉ DEL SOLAR SIRUELA. MADRID, 2007 182 PÁGINAS, 15,90 EUROS UN CLÁSICO MODERNO, EL TÍTULO QUE LANZÓ A LA FAMA A SU AUTORA Nacida en Nitzkydorf (Rumanía) en 1953, y perteneciente a la minoría de origen suabo de ese país que continuó hablando alemán pasados más de dos siglos de haberse instalado en la región del Banato, la escritora Herta Müller es hoy una de las más grandes y reconocidas creadoras en lengua alemana. Durante la negra etapa del siniestro Conducator Nicolae Ceacescu, muchos de esta minoría (algunos de los cuales, como es el caso del padre de Herta Müller, habían integrado unidades de las SS durante la Guerra Mundial) los llamados Volksdeutschen, pidieron la repatriación a la RFA. Durante años, su emigración fue objeto de un cínico tráfico de mercancía humana, pagada en divisas: de los 12.000 visados concedidos en un año, se pagaban 8.000 marcos por cabeza. PECADOS BAJO LA ALFOMBRA. Siempre en conflicto tanto con la comunidad en la que nació y que ocultó bajo la alfombra los pecados cometidos durante la guerra, como con la dictadura que convirtió a su país en el más pobre de Europa junto a la no menos desgraciada Albania, la publicación de las obras de Herta Müller fue prohibida en su país de origen, hasta que, gracias a la presión de la Unión de Escritores de la Alemania Occidental, pudo abandonar por fin Rumanía algo antes de la caída del Muro, instalándose en Berlín. En tierras bajas, que hoy puede ser considerado perfectamente un pequeño clásico moderno, es la obra que lanzaría a la fama a esta escritora y que le haría obtener numerosos premios. Recuperada ahora, lo mismo que otra espléndida obra algo posterior (El hombre es un gran faisán en el mundo, Siruela, 2007) en ella, y a través de una docena de relatos secos, poéticos e ingenuos que hablan de una atávica e incomprensible crueldad y que recrean de forma estremecedora un mundo avaro de palabras y de emociones, en el que exteriorizar los sentimientos o llorar era siempre castigado a golpes, Herta Müller describiría con los ojos de una niña la dura vida de estos campesinos del Banato, orgullosos de ser alemanes y sometidos por la fuerza a una colectivización o estatización (llamada por ellos pura y simple expropiación que arruinaba las cosechas e instauraba, una vez más, un estado de cosas que eternamente había divido el cementerio en dos: los que tenían cruces de mármol y los que las te- MERCEDES MONMANY nían de hojalata o humilde madera barnizada de negro. Un mundo que, por eternizar, había eternizado que la ruinosa Granja estatal estuviera integrada por un presidente, casualmente cuñado del alcalde y hermano del presidente de la Cooperación de Producción Agrícola: CPA, según la afición por las siglas que tuvieron todas aquellas lamentables dictaduras de la Europa del Este. Desde muy pequeña, la niña protagonista de estos relatos sabe que, por encima de calamidades y desgracias, lo importante es la comunidad a la que se pertenece. Es decir, los que, como ella, hablan alemán en medio de una masa indeterminada y mayoritaria que habla rumano. LEY NO ESCRITA. En el primer relato, su padre está siendo enterrado y ella no puede evitar oír lo que se dice de él: durante la guerra, por cada veinticinco muertos, le daban una condecoración; trajo a casa varias medallas... Además, violó a una mujer rusa, junto a otros cuatro soldados, en un campo de nabos, y desde entonces llamaba nabo a cualquier arma... Pero también aprende muy pronto que en ese mundo opresivo e inclemente, volcado día y noche en un trabajo miserable y mal remunerado, que golpea sin motivo tanto a los animales mal llamados domésticos como a los niños, a los que se les prohíbe hacer preguntas idiotas, de lo que hay que desconfiar de verdad es de lo que no provenga de dentro de ellos mismos. Una ley no escrita les dice a todos que hay RELATOS SECOS QUE HABLAN D E U N A I N CO M P R E N S I B L E CRUELDAD Y QUE RECREAN DE FORMA ESTREMECEDORA LA DURA VIDA DE LOS CAMPESINOS DEL BANATO que despreciar a un hombre que tenga otra mujer y otro hijo fuera del pueblo algo mucho peor que el cruzamiento o el incesto. Buscarse a alguien de fuera es una pura y simple ignominia Gracias a las fiestas mayores que recorren todo el Banato en verano, los jóvenes de la zona acaban conociéndose, como se cuenta en el relato Crónica de un pueblo A veces, incluso, se llega al matrimonio entre gente de pueblos distintos, siempre que los padres se dejen convencer de que los novios, pese a no ser del mismo pueblo, son, no obstante, alemanes Hay que mantenerse unidos en el exilio. Ya lo dice el cura cuando levanta sus manos al cielo: ¡Señor, libéranos de este exilio! ARCHIVO ABC ABCD 15