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M. DISCOS SHELLAC EXCELENT ITALIAN GREYHOUND TOUCH AND GO. POST- HARDCORE RABIA SIN ATADURAS ESTA ANTOLOGÍA DE LOS AFGHAN WHIGS ILUSTRA EL PROCESO DE DEPURACIÓN AL QUE DULLI HA SOMETIDO A LA BANDA THE AGFHAN WHIGS UNBREAKABLE: A RETROSPECTIVE RHINO. ROCK J. L. No será como sigue asegurando su propio sello, cómplice de la incertidumbre y el azar que desde hace años cultiva Shellac como métodos de trabajo en cualquier momento, entre ahora y el futuro cuando regrese la banda de Steve Albini, sino el próximo martes, fecha de salida de Excelent Italian Greyhound, primer álbum en siete años y previsible continuación de la obra del trío, que vuelve a abrir la cámara donde todavía se pudre y oxida, muy despacio, la vieja manzana del hardcore, cuyo proceso de maduración ha retransmitido desde mediados de la década pasada y a través de su intermitente e implacable serie de álbumes. Es en piezas como Spoke o Steady As She Goes, zumo y veneno en tragos cortos, violencia de género que el tiempo se ha encargado de formatear como productos pop, donde Albini y los suyos concentran y reproducen algunos de los rasgos que vertebraron el subgénero que luego se encargaron de pervertir. Sin embargo, hay que volver a darle a Shellac cuerda, tiempo y espacio suficientes para que de nuevo deshaga a sus anchas, todavía tiene margen de maniobra, la estructura del hardcore e invente otra manera de romperlo en pedazos, algunos (The End Of Radio) con aroma a western sucio, estático y agónico. Esto, tan grande, se veía venir. J. L. VIBRACATHEDRAL ORCHESTRA WISDOM THUNDERBOLT VHF. IMPROVISACIÓN Un grupo llamado Vibracathedral Orchestra induce a cierta desconfianza. Y, en efecto, este Wisdom Thunderbolt abre con lo que parece un carillón, pero ahí paran las referencias eclesiásticas. En realidad, éste es un grupo dedicado a la improvisación y dentro de ella al juego con timbres y tonalidades situado hacia la región media- alta del espectro sonoro. Por ese simple hecho parece dotado de una transparencia y delicadeza de las que adolecen otros ejercicios de improvisación, más dados al ruido y o al exabrupto expresivo. La música de Wisdom Thunderbolt resulta difícil de encasillar, pero en cuanto se llega a la segunda pieza se tiene una J. M. C. referencia: esto se parece mucho a algunas cosas de la primera época del grupo alemán Faust. Y no es raro, Faust fue uno de los primeros grupos pop que basaron el principio de su carrera en improvisaciones eternas, tratando de evitar cualquier relación con el jazz. El disco en sí es un éxito, gracias al regreso de Neil Campbell y a la participación de Chris Corsano y Matthew Bower (antes de Pure y ahora de Skullflower) El hecho de que se no se presenten las improvisaciones en su integridad se agradece, porque la inmediatez de la actuación es irreproducible en disco y es mejor entresacar aquellos momentos que se sostienen por sí mismos. Un disco excelente y de largo recorrido. GREG DULLI (A LA DERECHA) EN ESTE RECOPILATORIO EVOLUCIONA HACIA UNA MAYOR PROFUNDIDAD MUSICAL Metido a explorador del soul sección espeleología, dada la hondura de la sima en la que anda metido, húmeda, oscura e impregnada de olor a sexo y a muerte y al frente de los Twilight Singers, Greg Dulli representa en la actualidad uno de los mejores ejemplos con los que desmontar, por su artificialidad, aquello que vino en llamarse grunge y que muy a comienzos de los años noventa aglutinó a una generación de bandas que lo único que compartían era, si acaso, su obsesión por hacerle daño al oyente con confesiones y notas más o menos punzantes y desesperadas. La inclusión en esta antología de su primera banda, los Afghan Whigs, de dos canciones nuevas, grabadas para la ocasión por la última formación del grupo sobre todo Magazine muestra la evolución natural de su líder, sin eslabones perdidos, sin traumas, hacia una profundidad musical que termina de poner, más abajo, las cosas en su sitio. Retarded, que abre este recopilatorio, es la única pieza procedente del debut de la banda en el sello Sup Pop, muestra insuficiente, pero capaz de resumir en tres minutos y medio que merece la pena rebobinar de qué iba todo aquello, una fiebre que aquí no tarda en ser sofocada a través de una secuencia de canciones, desordenada de forma deliberada, que va y viene de Turn On The Water, otro pedacito de historia, a canciones más evolucionadas y lisas. Después de detenerse con generosidad en el núcleo duro de su obra, el disco se cierra, también a lo grande, también muy propio, con Faded. SIN TÉRMINOS MEDIOS. Lo que durante una hora y pico y a salto de mata cuenta Unbreakable es que el grunge no fue más que el desfiladero y el borde de un ataque de nervios muy masculino, pese a Hole al que se asomaron, mirada y paso atrás, unas cuantas bandas que no estaban por la labor de evadirse y dejarse de amarguras introspectivas, cosas del rock, sin términos medios, justo cuando la cosa de la electrónica se puso más sociable y divertida. Greg Dulli, por la ostentación de su angustia y su particular manera de hacer públicas sus miserias emocionales, sobreamplificadas y ametralladas en aquellos tiempos por una ruinosa mezcla de punk y metal, personifica, como pocos artistas de su tiempo, la vigencia del fondo por ahí sigue, en sus trece sobre lo accesorio de las formas y las ataduras de las posturas forzadas, y también el talento de una generación de músicos Dulli no estuvo ni está solo cuya impetuosa entrada en escena llevó a desconfiar de su paulatino repliegue y su imparable proyección. PROCESO DE DEPURACIÓN. Pese a la más que discutible selección de las piezas que componen Unbreakable editado sólo en Estados Unidos; buena memoria esta antología de los Afghan Whigs resulta útil para ilustrar el proceso de depuración al que Dulli fue sometiendo a su banda para ir modulando su angustia y su queja. El grunge queda así desdibujado y reducido a una simple fase, hermosamente anómala, del crecimiento. Prueba superada. VARIOS RUMBLE IN THE JUNGLE SOUL JAZZ K INDUSTRIA. JUNGLE J. M. C. El jungle fue un estilo británico de principios de los 90 que puede considerarse como antecesor directo del drum bass, pero que nunca logró la difusión internacional y el establecimiento como género. Los críticos ingleses suelen denunciar la injusticia que supone haber ignorado este movimiento y hacen ver que el jungle es, con mucho, más auténtico y callejero que el D B, al cual consideran una forma edulcorada del breakbeat. Esto es muy injusto, pues mucho D B ha sido verdaderamente brutal, pero su enfado es comprensible. El problema del jungle es que es más británico que los Small Faces, los Jam o los Hot Club de París. Las voces venían de esa especie de rap jamaicano- británico llamado ragga y, aunque directas, resultaban casi tan marcianas como los mismos breaks que procedían del llamado breakbeat hardcore. Por otra parte, los bajos del jungle no eran tan tremebundos como los que estaba usando el techno, de modo que el estilo, tan salvaje como era, sonaba incluso ligero a oídos europeos. Es glorioso escuchar ahora estos sonidos, sobre todo en piezas como Original Nuttah de UK Apachi Y Shy FX. Este disco hace bastante justicia al jungle primigenio que, subterráneo e ignorado, hizo ver que había una alternativa al house y al techno. El D B llevaría esa alternativa a las masas. ABCD 61