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L. NARRATIVA LA LLAVE DE CRISTAL El argumento de la obra VILLA AMALIA PASCAL QUIGNARD TRADUCCIÓN DE ASCENSIÓN CUESTA ESPASA. MADRID, 2007 216 PÁGINAS, 19,90 EUROS FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ Moira contra ménsula eñoras y señores, pasen y vean. La Historia no es como parece, ni siquiera como la imaginamos, sino una lucha permanente del Bien contra el Mal, de Belcebú contra el Espíritu Santo, un banco de pruebas del eterno combate entre Dios y el Averno. Así lo ven Andreu Carranza y Esteban Martín en la novela a cuatro manos La clave Gaudí (Plaza Janés, 2007) obra con neta vocación de best seller del mundo- mundial. Son los milagros de la globalización y el marketing modernos, que para algo están. La clave Gaudí trata de reconstruir con rigor la personalidad del genial artista, pero es ante todo y sobre todo un relato de aventuras que no hubiera desdeñado Dumas; una intriga rellena de misterios esotéricos revelados por las pistas que ofrece la arquitectura del maestro. En ella se zambullen los personajes como en un estanque prodigioso del que van sacando objetos enigmáticos, frases herméticas, adivinanzas impenetrables, para que el buen lector se lo pase bien leyendo, que no es poco, aunque a veces la novela se embarra metiéndose en charcos de catequesis histórica sin necesidad alguna. La novela de Martín- Carranza resume toda la parafernalia de este tipo de historias de éxito agotador y difusión planetaria, que parecen calmar el estrés y la deseada evasión hacia el pasado imaginario de nuestros días, pero, al elevar todos esos rasgos a la enésima potencia, consigue levantar un territorio ilusorio habitado por personajes espectrales o realistas (como el propio Gaudí) que se entremezclan igual que las visiones de un cuento soñado y fantástico. En el cuento aparecen los siete Caballeros Moria, guardianes secretos del templo de Salomón, y sus diabólicos enemigos: los Hombres Ménsula, la secta oscura de los servidores del Mal, dirigidos como es de rigor por un malo malísimo, con el sombrío nombre de Asmodeo. Morias y Ménsulas enfrentados a tiros o espadas en las calles de una Barcelona convertida (para quien pueda verlo) en Jardín de las Hespérides, Tierra de Promisión, Nueva Babilonia et alia; escenario de la defensa laberíntica de Gaudí para proteger la Piedra Santa, el misterio de los misterios. Un Gaudí que muere asesinado y no era masón, como algunos han susurrado, sino profundamente religioso, un sacerdote de la arquitectura al servicio de Dios. Vivimos tiempos revueltos le dice el maestro a su discípulo y ya es hora de cambiar esto; es hora de que regresemos a casa. Todo está en las estrellas. Yo me apunto. S UNA GRAN NOVELA SOBRE EL VIAJE A LA VERDAD DE CADA VIDA MIGUEL SÁNCHEZ- OSTIZ Si algo tiene Pascal Quignard es un universo y una dicción perfectamente reconocibles. El suyo es un estilo elegante, formalmente impecable y muy preciso (el autor tiene talentos probados de músico, de latinista y de filólogo) detrás del que se advierte un serio bagaje filosófico que probó con las obras por las que recibió el Premio Goncourt en 2002. Desaparecer, romper amarras con un presente que resulta agobiante, borrar las huellas y partir lejos, se ha convertido en una recurrencia narrativa intentada desde muy distintas perspectivas. Un mal del siglo hecho por la fuerza de las cosas en tema literario, y resuelto a la manera en que Madame de Staël solucionaba la célebre fatigue du nord, es decir, marchándose y en este caso pudiendo irse del agobiante París a la preciosa isla de Ischia, cuando la protagonista de Villa Amalia, hondo personaje por otra parte, descubre la flagrante infidelidad de su pareja. Pero el fuir, là- bas, fuir de Baudelaire se queda más en un sueño acariciado que en una realidad, como si de una puerta de socorro se tratara. No es tan fácil huir de la propia vida, ni es tan fácil el esconderse para ir a lo hondo que proponía san Juan de la Cruz. Irse no está al alcance de cualquiera, y si algo sabe la mayoría es que no hay fuga que valga, ni viaje, ni cambio, nada: barullo. Pero si el planteamiento de Villa Amalia puede sonar a una frivolidad más al uso, el desarrollo inesperado de la huida de esa triunfadora, y Anne Hidden lo es, en el terreno musical además, coge fuerza y verdadera hondura, auténtica emoción. Villa Amalia es el viaje a la verdad de cada vida, con el argumento que el poeta señaló para esa obra en la que estamos todos: envejecer, morir, aceptarse, resistir plegándose. En Villa Amalia laten las grandes cuestiones: la soledad, la lealtad, la muerte de los nuestros, la propia muerte, la caducidad, el amor, la amistad, los reveses y la lucha necesaria contra la fatalidad. Ahí, en ese terreno, mucho menos trillado de lo que parece, es donde Quignard da con una gran novela. Bombardeos aéreos REPRESALIA GERT LEDIG POSTFACIO DE VOLKER HAGE TRADUCCIÓN DE ROSA PILAR BLANCO MINÚSCULA. BARCELONA, 2006 231 PÁGINAS, 16,50 EUROS DIÁLOGOS JUGOSOS EN LA RECREACIÓN QUE REALIZA EL ESCRITOR ALEMÁN DEL ATAQUE A MÚNICH EN 1944 PABLO D ORS Gert Ledig (Leipzig, 1921- Landsberg am Lech, 1999) perteneció a esta extraña estirpe que Vila- Matas recogió en su delicioso Bartleby y compañía: la de los escritores que, llegado a cierto momento, dejaron de escribir. Después de tres novelas seguidas (El órgano de Stalin, 1955; Represalia, 1956; y La ley del más fuerte, 1957) Ledig prefirió dedicarse al periodismo radiofónico y a los libros de tecnología. Marcado por su pasado como voluntario de la Wehrmacht y, sobre todo, por haber caído herido en Leningrado, toda la obra narrativa de este alemán, hijo adoptivo de Viena, tiene una impronta claramente bélica. Represalia nace de los ataques aéreos que Ledig presenció en julio de 1944 sobre Múnich, y que le impresionarían hondamente. Las peripecias de la aviación se siguen aquí con interés gracias al tono de crónica y, sobre todo a que no haya ninguna voz narrativa que modere lo que sucede, de suerte que tanto las víctimas como los verdugos se justifican desde sí mismos. Aunque no haya nada que reprochar a esta prosa, que funciona como si fuera una máquina de guerra que todo lo arrasa, lamento las muchas veces que saltan los cuerpos en mil pedazos por los aires y, que todo sea demasiado sangriento y apocalíptico. Mi queja no es por razones éticas (no me asusta leer tantas matanzas, aunque me repugna) o políticas (la crítica y el público de los 50 reprochó a Ledig la crudeza de sus descripciones; estoy convencido de que la realidad fue todavía peor) sino estrictamente literarias: la intensidad y emoción de una prosa no depende de la cantidad (de masacrados, en este caso) sino de la calidad (de su masacre, valga la broma macabra) del arte, en fin, con que se relata. También echo en falta algo más de sentimiento en un asunto tan escabroso como el escogido. Por sus diálogos jugosos y directos y por registrar un episodio histórico que merece la memoria, los bombardeos relatados en Represalia merecen ser leídos con atención. La vida en trío COMO UNA DAMA INGRID NOLL TRAD. DE ANA MARÍA DE LA FUENTE CIRCE. BARCELONA, 2007 270 PÁGINAS, 16 EUROS UN DIVERTIMENTO, UNA COMEDIA CON SUS DOSIS DE TRAGEDIA Y DE MUERTE Como una dama es una comedia. Una comedia en la que no faltan la tragedia y la muerte, aunque suficientemente ajenas a los verdaderos protagonistas para que no resulten tan trágicas y tan desgarradoras. Una comedia en la que abundan los enredos, los malentendidos y los conflictos amorosos. Lore ha cumplido ya los 70 años. Vive bastante sola desde que murió su segundo marido, un anticuario que la ha dejado en una buena posición económica. Su primer marido se divorció de ella y con su hijo mantiene una FÉLIX ROMEO relación a distancia. Decide irse a vivir con su amiga de infancia Anneliese, que disfruta de una agradable casa con jardín y de una alegre viudedad: después de mucho tiempo de sufrimiento, su marido permanentemente enfermo, y necesitado de cuidados constantes, murió. Las dos viven en perfecta armonía hasta que se cuela en su hogar un antiguo novio de Anneliese, Ewald, galán maduro que sobrevive como puede a su infeliz matrimonio. Esta es la vida en trío que cuenta Ingrid Noll, como un Jules et Jim (la primera parte de Jules et Jim) de la tercera edad aunque esta sea una expresión que repugna a Lore: un eufemismo francés para convertir en invisible a buena parte de la población. En cualquier caso, esa invisibilidad permite a Lore y a Anneliese vivir con una gran libertad. Crecieron en el nazis- mo y su adolescencia estuvo llena de convenciones absurdas de las que, si pueden, se irán desprendiendo. Lore es quien cuenta las peripecias del grupo y es bastante sobria. Anneliese es un tifón; quizá aceleró la muerte de su marido con hierbas venenosas y disfruta de todo lo que la vida le pone en su camino. Ewald es un Bond avejentado, se deja querer y su presencia en el libro se va imponiendo hasta resultar un tanto cargante: son mucho más divertidas las dos chicas, y las promesas de intriga del comienzo se acaban disolviendo en una trama amorosa que se cierra en falso. Noll (1935) escribe con una agradable naturalidad y con mucho desparpajo, con un aire a Nick Hornby, y sabiendo lo que se trae entre manos: un divertimento. Como una dama podría ser una entretenida película, una singular comedia romántica otoñal. ABCD 14