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ESTE SAFO INCLUYE UN NUEVO FRAGMENTO DESCUBIERTO EN UN PAPIRO EGIPCIO EN 2004 Y UN ESTUDIO SOBRE LA RECEPCIÓN DE SU OBRA EN NUESTRA LITERATURA esa dos cosas esta nueva edición valdría ya la pena, pero su interés no se detiene ahí: su introducción es un equilibrado y divertido diálogo entre poesía y filología, con el máximo respeto hacia la primera y una buena dosis de contenido humor hacia la segunda. En ella Juan Manuel Macías lanza una serie de muy sensatas andanadas a lo que Steiner llama textos parasitarios y explica tanto su sentido del lenguaje las palabras para él son pozos sin fondo de sueños colectivos una definición muy del gusto y sintaxis de Leopold von Ranke como de la traducción que, si es de poesía, ha de ser, según él, recreación poética PAISAJE DE SILVA. Macías es partidario de mantener el número de versos, y opta por lo que él mismo define como paisaje vagamente de silva sobre el que hace rielar su traducción. En lo relativo al texto sigue a Lobel y Page y, a veces, a Eva Maria Voigt, de la que incorpora algunas lecturas divergentes. Hace uso también como no podía ser menos del utilísimo léxico de los poetas lesbios, de Helena Rodríguez Somolinos, y sus versiones son filológicas y poéticas a la vez. Y ello se agradece porque el verso aquí nunca rechina y los poemas nunca lo dejan de ser: hasta lo que llama retales y que son fragmentos de lo que debió ser un edificio que, dado su lamentable estado, difícilmente se puede ya reconstruir mantienen algo de su temperatura lírica originaria, que todavía puede percibirse aquí. Pero el libro contiene, además, otro mérito, al que ya he aludido antes y que, por limitaciones de espacio, no puedo sino muy someramente comentar: me refiero al sintético estudio de Manuel Sanz Morales, que lo cierra, y en el que se describe la recepción de Safo en España, con indicación de sus vías, sus introductores y la varia fortuna tenida en los distintos géneros y épocas. Se pasa así revista a una amplia pero selecta nómina de autores y de títulos, haciéndose especial hincapié en el portavoz general que fue Ovidio y en el mérito de estudios tan notables como el de Fernández Merino, en 1884, y la Galería histórica de mujeres célebres de Castelar, así como en el papel propagandístico desempeñado por Luzán y las versiones de los hermanos Canga Argüelles y de José Antonio Conde. Como Luis Goytisolo expuso en La cólera de Aquiles, Safo es el nombre de la autora que, anticipadamente, a todos nos plagió. Esta nueva versión nos lo hace ver, y el lector así lo reconoce. LA DÉCIMA MUSA POESÍAS SAFO EDICIÓN DE JUAN MANUEL MACÍAS DVD EDICIONES. BARCELONA, 2007 156 PÁGINAS, 9,50 EUROS JAIME SILES A quienes todavía tuvimos el privilegio y el placer de asistir a las últimas lecciones del gran helenista Wolfgang Schadewaldt en quien confluía el saber filológico de varias generaciones alemanas que habían tendido un estrecho puente entre la Germanística y la Filología Clásica la lírica griega arcaica nos parece una de esas parcelas de la literatura que todo poeta debe, de manera asidua, visitar, ya que en su interior se con- tiene casi todo cuanto después informará las líneas del lirismo. Digo esto porque, en mi juventud, los únicos libros en español que permitían el no siempre fácil acceso a Safo eran una conferencia de Manuel Fernández Galiano, publicada en la Fundación Pastor, y el libro de Schadewaldt editado en Postdam en 1950 y traducido por María Labastie de Reinhardt en 1973, en Eudeba de Buenos Aires, con el título de Safo, mundo y poesía, existencia en el amor, que junto con las versiones de Ferraté, Rodríguez Adrados y García Gual fueron las únicas muestras de monodia que mi generación pudo leer. CUERPO MUTILADO. Luego aparecieron ya las antologías de Máximo Brioso, Alberto Bernabé y Emilio Suá- rez de la Torre, y los libros de Juan Manuel Rodríguez Tobal y de Aurora Luque, que han hecho que Safo haya dejado de ser una desconocida y que se entienda lo que, frente a una poesía masculina y de pólis, supone ésta, femenina y de hogar. La mejor fijación filológica del texto y el trabajo y esfuerzo de los estudiosos han permitido conocer la realidad de un mutilado cuerpo cuya influencia en la poesía de Occidente ha sido tan determinante como total, porque, donde y cuando menos se espera, aparece. Este nuevo Safo tiene como novedad dos cosas: la inclusión de un nuevo fragmento descubierto en un papiro egipcio el año 2004, y un estudio sobre la recepción de Safo en nuestra literatura nacional. Sólo por EL AMOR DE LAS MUJERES. ERÓTICA Y CARNAL, ASÍ ES LA POESÍA DE SAFO, UNA DE LAS EXPRESIONES MÁS SORPRENDENTES DE LA GRECIA CLÁSICA. ARRIBA, FRAGMENTO DE EL BAÑO TURCO (1862) DE INGRES