
A.
OPINIÓN
CRÓNICAS 2007
JOSÉ MANUEL COSTA
Nuevo arte casero
LA OBRA VISUAL Y SONORA DE BRIAN ENO, CON EL TIEMPO, HAN TERMINADO POR COINCIDIR EN UN SÓLIDO PROYECTO CONCEPTUAL Y ARTÍSTICO, QUE HA EXPLOTADO AL MÁXIMO LAS POSIBILIDADES QUE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS HAN PUESTO A SU ALCANCE
P
or supuesto, Brian Eno es aquel tipo especialmente estrambótico y glam que llenaba de extraños sonidos sintéticos los dos primeros álbumes de Roxy Music. También fue uno de los introductores del ambient como término de uso corriente y no peyorativo en la música. Además ha producido a grandes grupos y artistas (Bowie, Devo, Talking Heads, U 2... ha dado infinidad de conferencias y, en fin, prácticamente todo el mundo ha escuchado al menos unos segundos de su obra al encender el ordenador: suyo era el Microsoft Sound de Windows 95 y 98. Pero Brian Eno es también un artista visual. Y no desde hace unos días, sino desde que se graduó en 1969 en la Art School de Winchester y, más activamente, exponiendo en los más variados museos, centros y eventos desde hace unos 25 años. Teniendo en cuenta ambos aspectos, resulta fascinante comprobar cómo su obra visual y sonora han ido convergiendo de una forma lógica y explotando al límite las posibilidades de la tecnología disponible y aplicable en cada momento. ¿Hacia dónde se dirigían ambas líneas de trabajo? Digámoslo de forma sucinta: hacia lo autogenerativo es decir, hacia un proceso en el cual, dadas unas fuentes visuales o sonoras elegidas por el artista, la composición se rea-
ESTO ME SUENA. ARRIBA, MONTAJE DE 77 MILLION PAINTINGS UN COMPLETO JUEGO VISUAL
liza por sí misma al aplicar unos determinados parámetros (analógicos o digitales) que, una vez iniciados, progresan independientes de cualquier intervención externa (esto es, humana) ENTRE SATIE Y DUCHAMP. De manera muy esquemática, podría decirse que, en lo formal, las fuentes de Eno parten de Eric Satie y su Musique d ameublement y, en lo conceptual, de la idea del azar indiferente de Duchamp (Eno inyectó una muestra de su orina en la Fountain expuesta en el MoMA de Nueva York) o John Cage, vía Lamonte Young o Steve Reich. A lo largo del tiempo, Eno ha realizado instalaciones basadas en diapositivas, vídeos, cambios lumínicos... Acompañados por música realizada mediante relaciones mecánicas de varios magnetófonos o, más recientemente, utilizando programas de ordenador como Koan. El punto de confluencia entre los reinos visual y auditivo de que hablaba antes se da ahora en 77 Million Paintings, gracias a la posibilidad de aplicar en lo visual programas autogenerativos como los que ya estaban disponibles en los años 90 para la música. 77 millones de cuadros y no todos buenos según ironizaba el propio Brian Eno) se presenta en dos sabores: una instalación que ya
ha sido expuesta en lugares como la Bienal de Venecia y posiblemente venga a España este mismo año y un dvd para uso casero. El funcionamiento de 77 Million Paintings, muy transparente, es como sigue: se escanearon 300 imágenes realizadas por Eno que van de lo muy abstracto a lo muy concreto o psicodélico. Dichas imágenes se introdujeron como muestras en un programa que realiza lentas combinaciones de esos 300 elementos y que se presentan como cuadros dinámicos El usuario puede influir en la velocidad de los cambios y algún otro parámetro como intensidad de color o transparencias. Lo más probable es que nadie llegue a ver jamás esta obra en su totalidad, ni siquiera el artista que la generó, siendo ésta una de las principales ideas rectoras de Eno. Si la instalación resulta bastante impresionante, lo de verdad rompedor es
el dvd para uso doméstico (y a precio normal, unos 34 euros, nada de precios artísticos Podemos especular mucho sobre el lugar del arte en un nuevo milenio, pero Brian Eno ofrece una posibilidad práctica: dado que los nuevos televisores de gran formato y definición son planos, el antiguo papel tridimensional del monitor como un mueble más ha desaparecido. Lo que ahora queda es un gran hueco negro en la pared; exactamente, donde antes colgaba un cuadro, un grabado o una fotografía. ORDENADORES DE SALÓN. La propuesta de Eno es utilizar ese plano vacío y sin función espacial como una suerte de nuevo cuadro Podría tratarse simplemente de una sucesión de diapositivas o de un acuario virtual, pero 77 Million Paintings trata de ir algo más allá, de utilizar las características propias de las nuevas pantallas y de su ya posible y en el futuro casi obligada unión con un ordenador de salón Este cambio de uso es simplemente un aldabonazo en una puerta que debe abrir nuevas posibilidades para el home cinema, unas que no se limitan a reproducir lo generado por el sistema industrial, sino que pueden nutrirse de dvd s como éste o de contenidos visuales extraídos de Internet. No es cine, no es un cuadro, es... Otra cosa.
PODEMOS ESPECULAR MUCHO SOBRE EL LUGAR QUE OCUPARÁ EL ARTE EN UN NUEVO MILENIO, PERO BRIAN ENO OFRECE CON SU OBRA UNA POSIBILIDAD PRÁCTICA AL RESPECTO
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