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L. NARRATIVA VERDUGOS DEL GULAG UNA TUMBA PARA BORIS DAVIDOVICH DANILO KIS PRÓLOGO DE JOSEPH BRODSKY TRADUCCIÓN DE NEVENKA VASILJEVIC ACANTILADO. BARCELONA, 2006 185 PÁGINAS, 15 EUROS MERCEDES MONMANY En 1976, en su país, la entonces aún llamada Yugoslavia, el escritor serbio Danilo Kis, nacido en 1935 en Subotica, cerca de la frontera húngara, y hoy reconocido unánimemente como uno de los grandes renovadores de la prosa europea de la segunda mitad del siglo XX, con una revolución comparable a la que Faulkner iniciara en Estados Unidos, publicó su colección de relatos o genial novela fragmentaria Una tumba para Boris Davidovich. El revuelo, la agresividad sin precedentes que suscitaría entre los policías de la prensa oficial (como los llamaría su amigo, el escritor croata Predrag Matvejevic, en su libro Épistolaire de l Autre Europe, Fayard) sería de tal envergadura que poco después Kis emprendería el camino del exilio, en concreto a Francia, lugar donde pondría fin a su vida en 1989, aquejado de un cáncer de pulmón incurable. Treinta años después del escándalo que en medios de la ortodoxia de izquierdas occidental supondría mínimos pero simbólicos detalles cargados de identidad única que le haría distinguirse, antes de Sebald y muchos otros, como creador sin género literario claro y reconocible. Detalles que, envueltos en la más exquisita y sobria poesía y en una sutil y triste ironía, pespunteada siempre de comentarios históricos y culturales, acompañaban aquella turbadora precisión y aquella capacidad de condensación para la tragedia que Kis supo transmitir como pocos en su época. Un singular estilo literario que este autor repartió a lo largo de cada una de sus obras maestras, El reloj de arena (1972) Penas precoces (1973) o La enciclopedia de los muertos (1980) La respuesta que Kis daría a los feroces inquisidores que atacaron con virulencia Una tumba para Boris Davidovich sería un magnífico ensayo antinacionalista y antitotalitario titulado Lección de anatomía. TENEBROSAS CHECAS. El libro de Kis está poblado por revolucionarios profesionales y asesinos ideológicos Criminales que toman la forma de informadores, de terroristas, presidiarios o simples malhechores que siembran el terror en el corazón de tenebrosas y bárbaras checas, mezclando de forma indistinguible a víctimas y verdugos, a torturadores y torturados. Muchos de ellos, ahora acusados de sabotaje antisoviético en juicios amañados, fueron en algún momento de su pasado comisarios políticos en la Guerra Civil española o intelectuales marxistas centroeuropeos, de extracción burguesa e ilustrada. Todos se destacaron como intachables comunistas practicantes de una férrea y ciega ideología que había abjurado de la religión y que, sin embargo, les haría convertirse después en hombres que daban a sus principios políticos el significado de una moral rigurosa Manteniendo la objetividad glacial de los prolijos informes y legajos con los que aquellas tiranías de comienzos de siglo extendían con una apariencia legal y con una brutal capacidad de persuasión sus inmensos mecanismos de opresión y represión, Kis tomaría como material de inspiración para su ficción documental la realidad de las liquidaciones, de los procesos y los campos instaurados tras la Revolución rusa. Escogería seis de los siete capítulos para condensar sus estampas o pequeñas biografías de revolucionarios misteriosamente conectados unos con otros a través de unos relatos crueles, en los que la concisión de las frases subrayaba la violencia de la acción. Individuos que, hasta el instante de su muerte, jamás renegaron de su fe considerando que todo era fruto de un gran malentendido Convencidos de que su vida, después de 1917, estaba mezclada con la vida pública y llegaría a formar parte de la Historia EL FANATISMO Y LA INTOLERANCIA CONFORMAN ESTA NOVELA, PIEDRA DE ESCÁNDALO EN EL MOMENTO DE SU PUBLICACIÓN, 1976 CORINA ARRANZ CON UNA TUMBA PARA BORIS DAVIDOVICH DANILO KIS SE DISTINGUIÓ, ANTES DE SEBALD Y MUCHOS OTROS, COMO CREADOR SIN GÉNERO LITERARIO CLARO Y RECONOCIBLE igualmente la aparición de El cero y el infinito (1946) del ex comunista húngaro Arthur Koestler novela de denuncia de los tristemente célebres procesos de Moscú de los años 30, en plena época del Terror Rojo Kis se convertía de nuevo en uno de los primeros escritores, provenientes de las literaturas del Este, en hablar de las víctimas del gulag. DE AUSCHWITZ A NOVI SAD. Víctimas que en su libro eran en su mayoría judíos centroeuropeos, caso de Koestler y del mismo Kis, hijo de un judío húngaro muerto en Auschwitz y de una montenegrina ortodoxa. Ya de niño, a los siete años, Kis presenciaría en Novi Sad la terrible masacre de judíos y serbios a manos de los fascistas húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Apoyándose en documentos facilitados por distintas fuentes y testigos, Kis elaboraría Una tumba para Boris Davidovich a través de esa técnica minuciosa y volcada en VISLUMBRES DEL APOCALIPSIS EL PERFUME ACRE DE LA VIOLENCIA IMPREGNA EL NUEVO TÍTULO DEL ESCRITOR NORTEAMERICANO, QUE PASEA SU MIRADA POR EL OESTE MÍTICO. ARRIBA, SALOON DEL BUKHORN HALL OF HORNS EN SAN ANTONIO (TEXAS) NO ES PAÍS PARA VIEJOS CORMAC MCCARTHY TRADUCCIÓN DE LUIS MURILLO FORT MONDADORI. BARCELONA, 2006 256 PÁGINAS, 18 EUROS uno de los protagonistas de la narración, cuyas reflexiones introspectivas se intercalan en la peripecia, alternándose con capítulos de una escritura nerviosa, sincopada, furiosamente escueta, que no concede tregua. PECKIMPAH, TARANTINO. Puestos a buscar similitudes con anteriores entregas de McCarthy, tendríamos que vincular esta novela con Meridiano de sangre (1985) una obra también embriagada por el perfume acre de la violencia. Pero si en Meridiano de sangre McCarthy buceaba en los atavismos de la naturaleza humana con una escritura tributaria de Melville y Faulkner, en No es país para viejos opta por un estilo mucho más despojado y expeditivo, hasta rematar una especie de hard- boiled Western que recuerda la estética de las películas de Sam Peckimpah, a veces reciclada desde la óptica caricaturesca de Quentin Tarantino. La mención de estos dos cineastas no resulta baladí: con frecuencia, la lectura de la novela en sus descripciones sumarias, en su estilización de la realidad, sobre todo en sus diálogos, afilados y carnívoros como un puñal asemeja Siete años después de que diera por concluida su trilogía de la Frontera Cormac McCarthy (Rhode Island, 1933) rompe su silencio narrativo con esta novela que, aunque localizada en los mismos parajes (concretamente en los alrededores de El Paso, cerca de río Grande) ofrece una mirada muy diversa sobre el Oeste mítico. Si en aquella trilogía, ambientada en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, aún era posible distinguir el homenaje a un mundo ya extinto que ha conformado la idiosincrasia americana, en No es país para viejos título que suponemos tomado del primer verso de Navegando hacia Bizancio el célebre poema de Yeats cuya acción se desarrolla en los años ochenta, dicho mundo ya ha desaparecido sin dejar ni rastro, aunque todavía sobreviva en el imaginario del sheriff Bell, JUAN MANUEL DE PRADA ABCD 16