Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
L. EL GRAN HERMANO BEAT COINCIDEN ENTRE LAS NOVEDADES EDITORIALES VARIOS LIBROS FIRMADOS POR COMPONENTES DE LA DENOMINADA GENERACIÓN BEAT EL GRUPO LITERARIO Y VITAL QUE HIZO GERMINAR LAS SEMILLAS DE LA CONTRACULTURA Y CUYO ÉXITO FUE TAMBIÉN EL CERTIFICADO DE SU DEFUNCIÓN LIBROS Lawrence Ferlinghetti (1919) más conocido por ser el editor de City Lights que por su poesía, escribió un pequeño prólogo, apenas dos páginas, para la reedición en 1981, diez años después de su primera aparición, de la única novela de Neal Cassady (19261968) El primer tercio (Anagrama) una estupenda crónica familiar. Lo escribía pensando en la juventud de los televisivos años 80 y afirmaba que la descripción que hace Cassady de ese mundo de preguerra tiene la calidad del viejo cine mudo plasmada en Charlot el vagabundo caminando hacia el futuro Acababa diciendo que el libro está escrito con el habla de un fanfarrón (que es lo que era Cassady realmente, más que escritor: se movía y hablaba como Paul Newman en El buscavidas (1961) pero acelerado) La juventud de los años 80 era para Ferlinghetti televisiva a diferencia de Cassady que tenía la potencia de un género mucho más noble: el cine. Se le olvidaba a Ferlinghetti, quizá porque habían pasado veinticinco años, que la rápida popularización de su generación, la Beat, se había producido gracias a la televisión, y que el cine les había despachado siempre con cajas destempladas o con burlas patéticas. Para poder financiar la primera película Beat, Pull My Daisy (que para colmo no pudo llamarse La generación Beat porque la Metro Goldwyn Mayer se había hecho con los derechos de ese título) Robert Frank y Alfred Leslie tuvieron que conseguir dinero de fundaciones culturales: las mismas que representaban la cultura oficial que tanto detestaban. Ese intento de factory Beat se saldó con un mediometraje en el que Jack Kerouac, que en principio tenía que haber doblado en off a todos los actores, soltaba un espich jazzístico sobre imágenes de una reunión en la que estaban, entre otros, Allen Ginsberg, Gregory Corso y Peter Orlovsky, y que partía del tercer acto de una obra de teatro bastante delirante del propio Kerouac en el que se contaba la visita FÉLIX ROMEO a la casa de un obispo. Se le olvidaba también a Lawrence Ferlinghetti contar que Jack Kerouac (1922- 1969) y Allen Ginsberg se preocuparon muy poco de Neal Cassady cuando fue encarcelado en 1958 en San Quintín y por varios años. Neal, que era el coprotagonista nada disfrazado de En el camino (Anagrama) la novela que estaba dando fama y dinero a Jack Kerouac, se quejaba al periodista Alfred Aronowitz, del New York Post, que estaba realizando una serie de reportajes sobre los Beats, que sus amigos le habían dejado abandonado y que si tanto quería Jack que escribiera por qué no hacía algo para que pudiera hacerlo. La mala conciencia llamó a la puerta de Jack Kerouac que le mandó a Allen Ginsberg 50 dólares para que le comprara a Cassady una máquina de escribir de segunda mano Aullido (Anagrama) apareció en 1956. Un celoso guardián de la autoridad pensó que se trataba de un libro obsceno y decidió intervenir. No fue la primera vez que los Beats tropezaron con la justicia: William S. Burroughs ya había conseguido librarse de ella, huyendo de México, y posteriormente sus libros también fueron perseguidos, como lo fue la revista Big Table, que el Correo estadounidense se negó a distribuir. El proceso convirtió Aullido de inmediato en un libro de culto y City Lights, que entonces no era más que una minúscula editorial independiente, pudo funcionar durante mucho tiempo con el éxito del primer libro de poemas de Allen Ginsberg (19261997) Aullido fue el disparo de salida de la generación Beat, y centró la atención de todos los medios, literarios y no literarios. Aunque, en una paradoja temporal, los Beats ya lo habían hecho todo. Todo había sucedido en los años 40 y en los primeros años 50, y su paso al primer plano de la actualidad convirtió los acontecimientos en una suerte de déjà vu: el conocimiento, la amistad, los viajes, el homicidio de William S. Burroughs, las drogas, la música, la mística... Y, también, los Beats habían escrito ya todos sus libros. En la dedicatoria de Aullido aparecen las grandes obras Beats: En el camino, El primer tercio o El almuerzo desnudo (Anagrama) de William S. Burroughs (1914- 1997) Los Beats morían entre la publicación de Aullido y la publicación de En el camino, un año después. Su vida era su literatura, pero dejaron de tener vida en cuanto sus libros se publicaron, y tuvieron éxito. GURÚ. Allen Ginsberg se convirtió en una suerte de gurú, político y religioso, que desde el principio, y son palabras de Ken Goffman sacadas de La contracultura a través de los tiempos (Anagrama) se ocupó en su papel de madre superiora con un gran corazón y agente publicitario Aunque no siempre tuviera éxito como agente publicitario. Sam Shepard cuenta en Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera (Anagrama) cómo intentaba una y otra vez que Dylan llamara a William S. Burroughs para que se incorporara a la gira. Cansado, Dylan le preguntó a Ginsberg qué sabía hacer Burroughs y Ginsberg le contestó que hacer de Burroughs. Rolling Thunder fue también una película que se quedó por el camino. Sí se rodó en 1960 una versión de Los subterráneos (Anagrama) de Kerouac. Dirigida por Ranald MacDouFOTOS COVER AULLIDO DE WILLIAM S. BURROUGHS, FUE EL DISPARO DE SALIDA DE LA GENERACIÓN BEAT Y CENTRÓ LA ATENCIÓN DE TODOS LOS MEDIOS, LITERARIOS Y NO LITERARIOS. AUNQUE, EN PARADOJA TEMPORAL, LOS BEAT YA LO HABÍAN HECHO TODO. TODO HABÍA SUCEDIDO EN LOS 40 Y EN LOS PRIMEROS 50 gall, parecía, quizá involuntariamente, una parodia y estaba protagonizada por George Peppard, que consiguió su mayor gloria por encarnar al coronel Hannibal Smith en la serie El Equipo A. No es difícil imaginar la indignación de Kerouac. Él soñaba con que Marlon Brando hiciera En el camino, y tenía que conformarse con un actor de segunda que ni siquiera era entonces una estrella de la televisión. Pero era la televisión la que había catapultado a Kerouac a la fama que tanto denostaba, pero sin la que no podía vivir. La televisión era en los Estados Unidos de los finales años 50 el entretenimiento de moda. En 1946, sólo había televisores en el 0 5 por ciento de los hogares. En 1954 esa cifra se había elevado hasta el 55 7 por ciento y ocho años más tarde prácticamente había un televisor en cada hogar estadounidense. Los Beats fueron el primer grupo literario que utilizó la televisión para triunfar. También fueron el primer grupo literario parodiado por la televisión. Quien llevó el peso de la promoción televisiva de los Beats fue ABCD 10